Ni crispación, ni sumisión
El presidente no puede confundir la falta de la indeseada crispación y la lealtad institucional con la sumisión de quienes representan a la España que no piensa como él
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Madrid
Me faltan datos para realizar un análisis riguroso de los Presupuestos pactados entre el gobierno y Unidos Podemos. Me faltan a mí y a la mayoría de los ciudadanos de este país que tan sólo percibimos el ruido ambiente, lleno de contradicciones, en un clima político que no ha conseguido bajar el grado de crispación que terminó con Mariano Rajoy y su gobierno hace ya más de cuatro meses.
De esa crispación se queja el jefe del actual gobierno que, como hicieron todos sus antecesores, quiere cargar sobre las espaldas de la oposición, y especialmente de Ciudadanos, la responsabilidad única sobre este clima de incertidumbre y malestar en el que se ha instalado desde hace casi tres años la sociedad española. Y es razonable que el señor Sánchez pida sosiego y lealtad a quienes de momento y mientras la urnas no demuestren lo contrario, mantienen una mayoría coherente, aunque insuficiente, en el Congreso. Pero el Presidente no puede confundir la falta de la indeseada crispación y la lealtad institucional con la sumisión de quienes representan a la España que no piensa como él, que por si no lo recuerdan, puso su granito de arena para que las cosas sean como son. ¿O acaso no fue él el inventor del No, es No, que hoy practica el centro derecha?