Cristiano en el espejo
Se produce una reacción muy poco ejemplar, muy antigua: la de atribuir al hombre que lo hace poca masculinidad, la de asociar la masculinidad a un concepto carca de hombre del salvaje Oeste
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Tenía ganas de que se abriese este melón, eh. El de un hombre preocupado por su aspecto delante de miles de personas. Digo delante porque antes de salir a un escenario semejante, en privado, todos nos miramos al espejo. Eso antes. Pero si lo hacemos durante, tiene un valor negativo. Y además se produce una reacción muy poco ejemplar, muy antigua: la de atribuir al hombre que lo hace poca masculinidad, la de asociar la masculinidad a un concepto carca de hombre del salvaje Oeste. Esto en el plano estético. Es decir, la realidad es que Cristiano estaba mirando en el móvil una herida en su cara. Acaba de jugarse la cabeza en un partido que ya estaba sentenciado para meter un gol; si fuese más importante su aspecto que sus goles, no hubiera rematado ese balón. Pero lo hace y marca un golazo, le abren la ceja, se empapa de sangre y la noticia es que se preocupó por saber si se iba al vestuario con un ojo colgando. Hombre, mira, bien.
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Manuel Jabois
Es de Sanxenxo (Pontevedra) y aprendió el oficio de escribir en el periodismo local gracias a Diario...