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"Gano hasta 500 euros al mes vendiendo ropa de segunda mano": lo que antes era de pobres ahora es 'cool'

El oficio llegará pronto a España pero de momento arrasa en el Reino Unido donde buscar, comprar, lavar, planchar, fotografiar y poner una etiqueta a prendas usadas se ha convertido en una forma de ganarse la vida

Reportaje EP46 | Ropa de segunda contra una crisis de primera

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06:10

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Madrid

Comprar ropa usada está de moda: la ropa de segunda mano doblará sus ventas en los próximos cinco años y en sólo tres años —para 2025— se espera que este mercado de ropa usada crezca 11 veces más rápido que el generalista en todo el mundo.

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En España se va más despacio, pero todos los actores reconocen que se está ante un boom. De momento, Zara ya vende desde hace una semana ropa usada de su marca en el Reino Unido. Y otro gigante de la moda, Shein, pretende hacerlo próximamente.

Ropa de segunda mano: ¿Una forma de reducir nuestro consumo?

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08:40

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De compras

En el epicentro de Madrid, la estética de la boutique Loué revela ya por fuera que es territorio vedado para muchos bolsillos. Dentro huele a madera y cuero. La decoración está cuidada al extremo y suena música francesa. Unai se acerca a uno los dos únicos percheros que hay en este espacio: "Ahora mismo tenemos varias chaquetas de Chanel que rondan los 9.000 euros y aquí la tenemos a 1.790. El plumífero este de Dior está en la web oficial ahora mismo a 2.900 y aquí la tenemos a 1.500". Y el negocio funciona: en poco más de un año han abierto una segunda boutique. Nada de lo que se puede tocar —y de lo que no se ve como un bolso de Hermés de exótica piel por 55.000 euros— pertenece a la tienda. Todas los objetos están en depósito esperando un comprador o una rebaja si esa segunda vida tarda en llegar.

A sólo 6 kilómetros —aunque la distancia es muy superior si se recurre como unidad de medida la declaración de la renta— una bandera a media asta amarilla huevo chillón te dice ya en la puerta que lo que se vende es ropa usada que portan en el escaparate algunos maniquíes sin cabeza. La luz es blanca, cenital y directa. En el hilo musical suena el último éxito de Shakira. En Mil Modelitos se compra al peso y se vende en montones de todo a un euro, a dos o a cinco. Además de un abigarrado perchado que va por colores. Roxana está al frente del negocio intentando dibujar la línea entre el uso y el desguace: "Nos sorprenden algunos clientes intentando que les compremos calzado destrozado para vender en la tienda". Este negocio también funciona. En los últimos años tiendas como la suya se han ido abriendo alrededor.

Ventas Wallapop declaración renta

Se evaporan los prejuicios

España es un país especialmente conservador en esto de reusar la ropa, pero estos "reparos" también están cambiando y a gran velocidad. Lo constata los pioneros del mercado, la Fundación Humana, que cada año recoge 18 millones de kilos de ropa usada en España y lleva 35 años haciéndolo. Rubén González, su portavoz, explica que "antes se consideraba ropa para gente sin recursos, ropa para pobres, pero ahora son prendas únicas, moda cool, sostenible y un estilo de vestir personal y único".

Tan único y tan cool que este mercado vive una explosión desconocida. Cada vez hay más operadores porque saben que el crecimiento está siendo exponencial y la entrada de gigantes como Zara o Shein agitarán aún más el mercado de la segunda mano y darán una pátina extra de brillo a la ropa usada, que en España hacía falta de manera especial: "Cuando empezamos en 2012 la gente oía hablar de comprar ropa de segunda mano y en general decía que eso no iba con ella. La gente solo compraba porque necesitaba comprar muy barato. A medida que iba pasando el tiempo la gente iba perdiendo los prejuicios respecto a la segunda mano y ha ido siendo un negocio más rentable". Lourdes Ferrer es cofundadora de Percentil, uno de los muchos negocios online centrados en la ropa de segunda mano: "La mitad de la ropa que nos llega está en perfectas condiciones para poder publicarlo en la plataforma y todo lo que se publica, se vende, todo, de media en unos dos meses".

No a la lavadora y no a la ropa interior

Todo se vende a una media de ocho euros, ropa planchada pero que para poder mantener los márgenes de beneficio -y por si alguien se lo está preguntando- no pasa por la tintorería. Lourdes recuerda que prendas como los pijamas o los bañadores solo se aceptan si llevan etiqueta. No venden ropa interior aunque deja la puerta abierta a que con el paso de los años ese tipo de prendas también tengan esa segunda oportunidad.

Lourdes constata que solo el 4% de sus clientes son hombres, que la mayoría de la ropa que venden es donada y que si un particular quiere sacar dinero a su ropa usada debe venderla por su cuenta.

Un nuevo oficio

¿Un particular puede vivir de vender ropa usada? La respuesta es sí. Todavía no es un oficio desarrollado en España, pero va a llegar muy pronto. Mariela ha resuelto con la ropa usada la mitad de su vida laboral: "Empecé en España hace siete años. Lo que vendía era mi ropa para poder comprarme más. No era un negocio. Pero cuando me vine aquí me di cuenta que la gente se dedicaba justo a eso".

"Aquí" es Londres. "Aquí" es un barrio bañado por la moda donde salir a la calle ya es visitar una pasarela. Mariela identifica en esas calles y en las redes qué buscan sus potenciales clientes y compra esas prendas en tiendas de caridad o en parkings donde los coches se convierten en tenderetes. Después solo queda lavar si es necesario, planchar, fotografiar, colgar la imagen en Apps de sobra conocidas y colocarles una etiqueta. "Normalmente una pieza que te vale 1, 2, 3 ó 5 la puedo vender por 35 o 40 euros. Si es ropa de marca me puedo gastar más. Hasta 20 para venderlo después por 80 ó 100".

Y así suma entre 400 y 500 euros al mes libres de impuestos porque son las plataformas que usa las que se encargan de arreglar cuentas con el fisco.

Mariela vaticina que en un año esta forma de ganarse la vida va a llegar a España, y mientras sueña con encontrar un corsé de Dolce&Gabana de los años 90 que calcula podría vender por unos 120 euros.

¿Compras ropa de segunda mano? | Las preguntas de Manuel Burque

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