Carlos Presno, el asturiano que culmina el aplauso sanitario a ritmo de gaita en Dubái
Todos los días toca tres piezas. El fenómeno ha llegado a tal punto que algunos vecinos le llaman por teléfono para hacerle peticiones musicales

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Gijón
Asturias y Dubái están separados por más de 7.600 kilómetros aunque existe un idioma universal que no es capaz de parar el COVID-19: la música. En Emiratos Árabes, la gaita ya no es un elemento extraño que emite sonidos sino que se ha convertido en una parte más de su cultura.
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Carlos Presno, asturiano en Dubái que anima el aplauso sanitario con la gaita
El culpable de ello es Carlos Presno, un joven de Boal que hace seis años hizo las maletas y se gana la vida como técnico de sonido en Oriente Medio. Desde hace mes y medio no trabaja ya que el coronavirus también ha llegado al país. "Estoy tranquilo porque es algo global. Aquí hay pocos casos y estamos bastante controlados. No salimos a la calle bajo ningún concepto, no se ven movimientos y la gente está respetando las pautas del gobierno local", explica el asturiano.
Carlos pasa el confinamiento acompañado de su novia, Ceren Seyhan (Izmir) con la que lleva año y medio. Una joven turca que ya se ha hecho al sonido de la gaita que cada tarde, a las ocho, hace sonar su pareja. La idea de amenizar el aplauso sanitario nació de la manera más simple. "Estaba en casa pero no seguía mucho las noticias. Un día empecé a escuchar a los vecinos silbando y aplaudiendo y me di cuenta que era por el coronavirus. Tenía la gaita en el sofá y salí directo a la terraza a tocar". ¿Cuál fue la reacción? "Cuando los vecinos escucharon la gaita dejaron de silbar y cuando acabé la primera canción se volvieron locos a aplaudir. Fue un espectáculo, algo muy emocionante que no se me olvidará nunca".
Y, desde entonces, todos los días el mismo ritual. Salida al balcón a las ocho y tres piezas. "Suelo tocarles una banda sonora reconocible y luego dos asturianas, a veces alguna gallega porque los gaiteros tampoco tenemos mucho más repertorio". La situación ha llegado a tal punto que a veces le piden canciones por Instagram, red desde la conecta todos los días para dar el aplauso sanitario en directo. Es una manrea de conectarse también con su gente. "Algunos vecinos directamente me hacen las peticiones por teléfono porque tienen mi número. No puedo tocar todo lo que me piden porque hay cosas muy de moda. Intento hacer lo que puedo", asegura entre risas.
Carlos no puede ensayar ya que vive en un piso por lo que cada día es una aventura. A tenor del resultado, el vecindario está tremendamente agradecido. En su repertorio ocupa un lugar especial el himno de Asturias. Además de tocarla desde la terraza, también lo hizo en mitad del desierto en un vídeo que grabó con su profesor Chuis Feito. "Se me ponen los pelos de punta. En un momento me vi solo tocando la gaita y es algo que no había hecho nunca. Esa sensación de libertad, de escucharla en el vacío de las dunas no se puede describir con palabras. Tocar Asturias Patria Querida en aquella soledad, en medio de estos días de confusión fue muy emocionante. No se me olvidará fácil con todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor".
Su relación con Chuis no es casual. Se conocieron cuando Carlos tenía seis años "porque mis padres me dijeron que fuera a música, a aprender a tocar un instrumento. Jamás hubiera imaginado que llegáramos tan lejos con las gaitas ni que tuviera la repercusión que está teniendo". El asturiano no olvida sus orígenes en la 'Banda de Gaitas La Reina del Truébano'. "Dejé de tocar por cuestiones profesionales porque no podía estar a todo pero he vuelto a cogerla con mucho gusto y no sé si la dejaré alguna vez", reconoce.
El paso de los días hace que los sentimientos afloren. ¿Ha llorado de emoción? Antes de contestar reflexiona. "Cuando toco alguna vez me desconcentro. La gente aplaude muchísimo al acabar la primera canción y la segunda es difícil porque hay muchas personas de muchos países y esos aplausos llegan muy adentro". Aplausos que Carlos considera que "son realmente para la situación, para que la gente esté positiva, salga al balcón y nos divirtamos con la gaita. Ella va conmigo en el corazón como Asturias".
Entretanto y hasta que lleguen las ocho de la tarde, Carlos pasa el tiempo junto a su chica, que se ha convertido en su particular 'community manager', leyendo prensa local, internacional y "sobre todo de España y Asturias". En la despedida desea mucha suerte para todos. Él mandará la fuerza con su gaita desde Oriente Medio.

Josu Alonso
En la actualidad cubre información política aunque, con anterioridad, ha pasado por todos los departamento...