La polémica entrega del móvil a la policía de las víctimas de violación
El nuevo formulario de la policía británica requiere que los agentes tengan acceso al contenido de los teléfonos móviles de las demandantes
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Cuatro de cada diez casos de violación denunciados a la policía no llegaron a juicio por “dificultades con las pruebas”.(Getty Images)
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Londres
Justicia o intimidad. Esa es la elección a la que se enfrentan las víctimas de violación en Inglaterra y Gales. El nuevo formulario de la policía requiere que los agentes tengan acceso al contenido de los teléfonos móviles de las demandantes, o de lo contrario, corren el peligro de que su denuncia quede archivada.
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La normativa ha provocado fuertes críticas y el número de casos de violación que llegan al tribunal se ha reducido, por el rechazo de las mujeres a permitir desvelar una información tan personal. En la Cámara de los Comunes, la exministra laborista Harriet Harman, criticó este tipo de investigación. “Hay un verdadero problema y hay que tomar medidas”, señaló. Harman leyó en mensaje que le había enviado una joven en su circunscripción.
“Hace seis meses sufrí una grave agresión sexual por parte de desconocido. Dos meses después del asalto, la policía pidió total acceso a mi móvil, incluidas las claves de mi Facebook, mi Instagram, mis fotos desde 2011, notas, textos, correos, toda la historia de los 128 grupos en WhatsApp y conversaciones individuales, de los últimos cinco años”. La víctima no había tenido ni antes ni después del ataque contacto con el agresor. Ahora, afirma, se despierta por la noche angustiada al saber que, “el contenido de mis conversaciones privadas con amigos, novios, contactos profesionales, familia, está en manos de la policía”. Algo que califica como “brutal intrusión en mi privacidad”.
Las organizaciones contra la violencia sexual que sufren las mujeres, subrayan que en muchos casos de violación las investigaciones se centran más en la personalidad de la víctima y su historial sexual, que en el comportamiento del acusado. El pasado año cuatro de cada diez casos de violación denunciados a la policía no llegaron a juicio por “dificultades con las pruebas” y falta de apoyo a las demandantes. La cifra de acusaciones formales por violación descendió un 23% el pasado año.