Dieciocho años de cárcel por violar a una mujer con discapacidad en silla de ruedas
Violó a la víctima en las inmediaciones de la residencia de Vallecas en la que estaba ingresada
La víctima, que padece un 87% de discapacidad, no puede ni caminar ni hablar
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Dieciocho años de cárcel por violar a una mujer con discapacidad en silla de ruedas / Google Maps
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Madrid
La Audiencia Provincial de Madrid ha impuesto una condena de 18 años de prisión para un hombre que a finales de 2017 violó y robó a una mujer con discapacidad en silla de ruedas y que no podía ni hablar. Los jueces le condenan por la agresión sexual y también por robarle el móvil destacando que no tuvo ni la más mínima oportunidad de defenderse durante el ataque.
Los hechos, según la sentencia a la que ha tenido acceso la Cadena SER, ocurrieron a finales de 2017 cerca de una residencia en el distrito madrileño de Vallecas donde la mujer estaba ingresada. El agresor, con antecedentes por un robo, llevó a la mujer a tomar unas cervezas a un bar cercano para después violar a la víctima, volver a subirla a la silla y dejarla abandonada en una calle cercana robando su teléfono móvil.
Con un 87% de discapacidad, completamente incapaz de moverse por sí sola y también incapaz de expresarse, terminó contando lo ocurrido al personal de la residencia Medinaceli cuando observaron, entre otras cosas, que tenía sangre en la ropa. Dos meses antes, su agresor había sido condenado en firme a un año de prisión por un robo, suspendiendo la Justicia su ingreso en prisión.
La sentencia de la sección sexta de la Audiencia de Madrid le impone un total de 18 años de presidio por un delito de agresión sexual y otro más de robo, una década de libertad vigilada, quince años más de orden de alejamiento y una indemnización total de 20.390 euros para la víctima. Su defensa ya ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
Los monosílabos de la víctima
Con una discapacidad psíquica y sensorial casi total y dificultades para comunicarse más allá de gestos y sonidos, el tribunal pudo valorar la declaración de la víctima en un primer momento a través de la interpretación de su hermana “dos claros monosílabos: uno que implica un sí y otro que significa no”. Así, según el tribunal, “es plenamente capaz de hacerse entender cuando se le realizan preguntas cortas y concretas” y pudo explicar lo sucedido incluso sin la ayuda de su familiar.
La condena del acusado no se basa sólo en la declaración de la víctima: las testificales de tres trabajadores de la residencia, dos médicos del hospital de La Paz y un forense cimentan una acusación que apuntalan las pruebas de ADN ya que “su perfil genético se encuentra tanto en la ropa íntima de la mujer como en su vagina”. El tribunal asegura que se trata de “un elemento tan personal e identificador que únicamente puede llevar a concluir que fue autor de la agresión”.