¿Improvisación o estrategia?
Vuelve la escenificación al Congreso, que contempla el 27 de abril como límite para el acuerdo
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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso de los Diputados / Paco Campos (EFE)
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Madrid
Ocurrió anoche una rareza. Al acabar el pleno, Pablo Iglesias pasó cerca de los periodistas y no le preguntamos. Desfiló, dio la vuelta y volvió a que le preguntáramos. Sí preguntamos a Albert Rivera, para saber si quiere ministerios, como dice Ciudadanos, o no los quiere, como dice también Ciudadanos. Rivera, dado a las declaraciones, no habló.
Rarezas en un escenario en el que nada se movía y al que, de pronto, le han entrado las prisas. El cálculo que se hace en el Congreso es que la fecha límite para que pueda haber acuerdo es el 27 de abril. Para los que intuyen una solución de último minuto, a la catalana, es el día de la Virgen de Montserrat.
Durante el pleno, los negociadores van y vienen, se cruzan, se llaman, y uno cree que delante de sus narices está pasando algo y no puede más que explicar más que tiene la sensación de que algo se mueve. Los que presumen que saben, no saben, y los que saben, no dicen. Quizá no sepan.
Han vuelto los corrillos, las ruedas de prensa para contarse lo que no se cuentan por whastsap, o por telegram, y todos se entregan a la estrategia. Aunque haya quien, con varios quinquenios en política, hable de improvisación cuando otros hablan de estrategia.