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Movimiento #MeToo

Megan Twohey: "El periodismo marca la diferencia y los hechos pueden impulsar un cambio social"

La periodista de' The New York Times' que sacó a la luz los abusos del productor Harvey Weinstein reflexiona sobre las consencuencias del caso y el alcance del movimiento #MeToo

Megan Twohey: "No hay ninguna profesión que no se haya visto afectada por el acoso sexual"

Megan Twohey: "No hay ninguna profesión que no se haya visto afectada por el acoso sexual"

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En otoño de 2017, las redes sociales se plagaron de historias de mujeres que denunciaban abusos de poder y agresiones de todo tipo que habían sufrido por parte de algún hombre a lo largo de sus vidas. Bajo la etiqueta #MeToo (#YoTambién en castellano), se creó una red de solidaridad espontánea que tendría eco a nivel mundial. Megan Twohey, periodista de investigación de The New York Times, recuerda que hizo una pausa en el trabajo para leer algunos de estos relatos y se echó a llorar al descubrir publicaciones firmadas por mujeres a las que conocía. Solo habían pasado unos pocos días desde que Twohey, y su compañera Jodi Kantor, habían prendido la mecha, tras meses de investigación, con una serie de artículos que sacaban a la luz los abusos que durante décadas cometió el productor cinematográfico Harvey Weinstein. Ambas periodistas publican ahora en castellano She Said (Libros del K.O.), un libro en el que rememoran al detalle la investigación del 'caso Weinstein', que fue galardonada con un premio Pulitzer (el más prestigioso del periodismo).

“Lo que estaba claro es que no hay ninguna profesión que no se haya visto afectada por el acoso sexual”, reflexiona Twohey en A vivir rememorando los primeros meses del movimiento. “Nos quedamos muy sorprendidas al ver cómo diversos hombres muy poderosos de distintas áreas, empezaron a perder sus puestos de trabajo y de poder. Algo que sucedió no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. Era como que les tocaba rendir cuentas”.

Pero, ¿por qué fue este caso y no otro el que hizo que las mujeres alzaran la voz como nunca antes? ¿El 'caso Weinstein' y la eclosión del #MeToo ha servido realmente para cambiar algo? "Da la sensación de que ha cambiado todo y a la vez no ha cambiado nada. Han cambiado las actitudes culturales, pero si analizamos lo que son los sistemas y las leyes, el cambio no ha sido tan marcado. Quizás precisamente por eso se ha generado una creciente confusión y una sensación cada vez mayor de frustración que compartimos tanto mujeres como hombres”.

Según la periodista, queda mucho por hacer porque “no tenemos unos protocolos claros que nos indiquen qué está bien y que está mal; qué se tiene que hacer y cómo se responde” ante estos actos abusivos. Si bien, cree que la investigación y posterior publicación de artículos ­­–y de este libro– muesta “la diferencia que puede marcar el periodismo valiente y contar con fuentes valientes”. “Estas mujeres fueron capaces de tumbar la figura de un hombre tan poderoso como Harvey Weinstein a base de hablar. Esto nos muestra que los hechos pueden impulsar un cambio social y que el periodismo marca la diferencia”, concluye.

Culpar a la víctima

Existe en Estados Unidos una figura legal que está totalmente generalizada y que fue uno de los principales obstáculos en la investigación: los acuerdos de confidencialidad. “Se habían convertido en la solución cuando había una acusación de acoso sexual en el trabajo. Se daba dinero a la víctima y se le decía que se mantuviera callada. No digo que las víctimas no se merezcan una compensación económica por lo que les ha pasado, pero lo cierto es que se estaba permitiendo que depredadores como Harvey Weinstein callaran a sus víctimas y siguieran haciéndole lo mismo a otras mujeres”.

Portada del libro &#039;She Said&#039; en el que Megan Twohey y Jodi Kantor relatan la investigación que llevaron a cabo sobre el &#039;caso Weinstein&#039; en 2017.

Portada del libro 'She Said' en el que Megan Twohey y Jodi Kantor relatan la investigación que llevaron a cabo sobre el 'caso Weinstein' en 2017. / Libros del K.O.

Desde que los artículos del Times ­de Kantor y Twohey – y otras investigaciones como la de Ronan Farrow para The New Yorker– vieran la luz, cerca de 100 mujeres han presentado acusaciones en contra del todopoderoso productor caído en desgracia víctima de sus comportamientos. “Cuando estábamos investigando la historia nos encontramos con mujeres como Ashley Judd, Gwyneth Paltrow o Rose McGowan que estaban aterradas. No querían que sus testimonios se citaran con su nombre porque Weinstein era un hombre con muchísimo poder, con tal influencia que sabían que, si ellas hablaban y se sabía que eran ellas, sus carreras iban a sufrir por eso".

Pagar por el silencio y despretigiar a sus víctimas, ese era el método de Weinstein. Por eso fue tan imporante la labor periodística y encontrar documentos que acreditaban sus prácticas más allá de los testimonios. "En nuestra investigación generamos una serie de pruebas adicionales para que no se tratara simplemente de un caso Él dijo - Ella dijo, de modo que cuando la gente empezó a leer el artículo no había debate alguno sobre lo que había hecho o no había hecho, o si estaba mal, porque la cuestión era bueno, ¿y ahora qué le va a pasar? Porque ya sabemos lo que ha hecho. Decidimos escribir el libro para mostrar cómo el periodismo puede realmente crear los cimientos de una historia, de tal manera que tenemos un consenso público sobre lo que ha sucedido. Y esto lo que genera es una serie de datos irrefutables”.

Preguntas por responder

Para los opositores del movimiento #YoTambién, existe un cierto peligro de que las acusaciones en redes sociales puedan derivar en juicios paralelos y permitan mezclar los comportamientos censurables con delitos graves, de modo que se produzca una especie de caza de bujas indiscriminada. Twohey atribuye este debate a una serie de cuestiones no resueltas hasta ahora. Por un lado, “¿qué tipo de comportamiento es el que estamos analizando aquí y el que estamos poniendo bajo la lupa? ¿Estamos hablando de casos muy claros de acoso o de agresión sexual, o estamos hablando de todas esas zonas grises, como por ejemplo ciertas situaciones incómodas, o cuando tu jefe coloca la mano en tu espalda? ¿Cuál es el método que tenemos para determinar qué es lo que pasa en realidad en estos casos?".

En este sentido, advierte que, como periodistas, "tenemos una idea clara de cómo hacemos las cosas, pero si uno se centra en lo que pasa en los departamentos de recursos humanos, o en lo que dice la opinión pública, las respuestas que obtenemos no son tan claras”. Además, continúa la reportera, está la cuestión de la responsabilidad: “¿Cuáles son las consecuencias adecuadas? Una vez que se producen determinados comportamientos, ¿la gente se merece una segunda oportunidad o no se la merece? Como periodistas, no es nuestra misión dar respuesta a todas estas preguntas, pero lo cierto es que si uno no ve el problema, es imposible encontrar la respuesta. Y ese sí que es nuestro trabajo y es lo que vamos a seguir haciendo: mostrar los problemas para que la gente los vea".

Donald Trump como síntoma

Twohey, unos meses antes de meterse de lleno en sus averiguaciones sobre Weinstein, había investigado sobre los abusos verbales y físicos que Donald Trump había cometido sobre numerosas mujeres durante años. Los artículos se publicaron, de hecho, antes de las elecciones de 2016 que le convirtieron en presidente de Estados Unidos. “¿Cómo es posible que un hombre con este pasado y este tipo de acusaciones haya sido elegido y que en ningún momento le haya pasado factura?”, se pregunta la periodista. 

Considera importante enmarcar este dilema dentro de un clima de polarización que no ha dejado de crecer en los último años en su país: “Es cierto que cuando estamos hablando de este tipo de denuncias y acusaciones contra políticos en seguida se convierten en asuntos muchísimo más complejos y vemos cómo se utiliza como arma arrojadiza de un partido contra otro". Pero lo de Trump va más allá: "Hablamos de una persona que dijo públicamente que él podría pegarle un tiro a alguien en Madison Avenue y aún así sus seguidores seguirían votándole". Y, ¿a qué se debe esta aparente inmunidad del expresidente con respecto a su comportamiento con las mujeres? "Es una de las preguntas que nos seguiremos planteando durante mucho tiempo y seguro que nos costará entender la respuesta".

Antonio Vico

Antonio Vico

(Jaén, 1992) Ligado a la radio y a la Cadena SER desde 2012. Trabaja como productor y guionista de 'A...

 
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