El mensaje de una "sanitaria quemada a quienes se pasan por el forro a los muertos"
Hablamos en La Ventana con Elena Casado, anestesióloga indignada por la imprudencia y la insolidaridad en la desescalada: "Se ha descontextualizado a los muertos en una cifra"
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Entrevista Elena Casado, anestesióloga indignada por la imprudencia y la insolidaridad en la desescalada
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Madrid
"La idea me rondaba la cabeza desde hace un par de días. Era tal la indignación y la impotencia que sentía al ver a la gente apiñada en mi calle o en la Marina de Valencia como si no hubiera pasado nada, que me puse a escribir y le di a enviar, ni lo repasé, creo que habrá hasta faltas de ortografía". Así ha contado en La Ventana Elena Casado, médica anestesióloga del hospital Francesc de Borja de Gandía, cómo aprovechó el día en que cumplía 31 años para expresar en un hilo en Twitter "lo que en realidad pensamos todos los sanitarios que hemos visto este horror, como los trabajadores de los servicios esenciales que se la han jugado cada día o tantos autónomos o propietarios de negocios que se han sacrificado teniendo que cerrar".
Una lotería macabra, según sus palabras, frente a la que muchos a los que no les ha tocado de cerca "siguen pensando que no ha sido para tanto o frente a la que otros sólo tienen que decir que están cansados ya de estar en casa, que hace calor y que quieren irse a la playa a tomar unas cervezas. De qué va el salimos más fuertes?".
Elena, que se autopresenta como "ciudadana indignada y sanitaria quemada" en su desahogo en redes sociales ha recordado en La Ventana que los sanitarios llevan años diciendo que las cosas estaban mal "y ahora esto nos ha estallado como cuando vas a empezar una maratón en tu peor estado físico".
"¿Qué más tiene que pasar para que nos demos cuenta de toda la gente que ya no está?. Es evidente que el número real de fallecidos es muy superior al de las cifras oficiales, porque no ha habido test y muchas muertes no se han podido contabilizar. Tampoco sabemos cuántas han podido ser víctimas colaterales del coronavirus, pacientes de otras patologías que se han encontra las UCIS y las urgencias colapsadas o enfermos crónicos que no han podido seguir sus tratamientos por la pandemia".
Elena también lamenta la insensibilidad con la que se ha tratado a las víctimas. "Se ha descontextualizado a los muertos en una cifra total, y no son una cifra, son personas con nombre, apellidos, historias, familias, sueños y deseos que ya no están. Yo no paro de pensar por ejemplo en Sara Bravo, una médica recién acabado el MIR que murió con 28 años".
En el hospital de Elena se intenta reabrir poco a poco todos los servicios, "implementar nuevos protocolos, sistemas de seguridad para nosotros y los pacientes y que la gente pueda recuperar pruebas, quirófanos, visitas. Yo tenía pesadillas pensando en cuánto iban a subir las listas de espera con todo esto".
Antes de la crisis, a Elena le rondaba la idea de marcharse de cooperante al extranjero durante algún tiempo con Médicos sin Fronteras. "Nunca pensé que estando en España iba a vivir algo semajante. Ha sido durísimo y sigue siéndolo".
Por eso la rabia contenida en su mensaje que no pretender generalizar "porque claro que hay mucha gente que lo está haciendo genial" pero que sí está dirigido a esos otros que lo están haciendo muy mal en esta desescalada, anteponiendo sus pequeños egoismos a la salud y la seguridad de los demás.
Elena se ha despedido reivindicando el trabajo de los anestesiólogos. "No somos solo los que dormimos a la gente, hacemos muchas más cosas. Reanimación y terapéutica el dolor. Somos especialistas que llevamos pacientes críticos y tenemos una función que creo que es hermosísima: intentar aliviar el dolor crónico de la gente. La dormimos sí pero también la despertamos cuando acaba la cirugía".