¿Tratados como ganado?
Que los pasajeros no reciban ninguna explicación sobre lo sucedido por parte de la compañía demuestra un desprecio impropio hacia el cliente
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Madrid
La polémica de hoy nos la sirve un oyente. Ayer martes, un vuelo de Air Europa que hacía la ruta Madrid-Alicante, tuvo que regresar dos veces a Barajas tras media hora de vuelo. La primera vez, el pasaje fue informado de un problema en un motor. La segunda vez, con la pista ocupada por vehículos de bomberos y protección civil, que quizás sólo fuera protocolo preventivo pero acongoja, nadie les dio una explicación, ni en el avión ni en el la terminal del aeropuerto.
Que un avión que ha de dar la vuelta por un problema técnico tenga que regresar de nuevo al aeropuerto al segundo intento ya pone de manifiesto que las cosas no se debieron de hacer del todo bien. Pero que los pasajeros no reciban ninguna explicación sobre lo sucedido por parte de la compañía demuestra un desprecio impropio hacia el cliente. Si lo que pasó era inexplicable, malo. Pero si habiendo una explicación no se transmitió a los afectados, peor. Este menosprecio es tendencia: lo percibimos en las eternas esperas en los servicios de atención telefónica o en las inexplicables demoras en servicios que te dan cita previa con una precisión de minutos. Y, la verdad, pensábamos que la modernidad no era que nos tratasen como ganado estabulado.