Ciudadanos pellizca al PP
Josep Ramoneda reflexiona sobre la ruptura del pacto tras la no dimisión del presidente de Murcia, la acumulación de cargos en el PP y la política de inmigración de la UE

El dietario de Ramoneda: Ciudadanos pellizca al PP
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Barcelona
Bruselas se apunta a la moda Trump y pide a los gobiernos europeos que expulsen a un millón de inmigrantes sin papeles. Los malos siempre ganan por la cobardía de los demás. Se avecinan elecciones en Francia, en Holanda y en Alemania. De verdad, ¿los mandatarios europeos piensan que con gestos como éste frenarán a los populismos de extrema derecha? Asumir la agenda del adversario siempre es un modo de darle reconocimiento.
Para los políticos el poder es como para los empresarios el dinero, siempre quieren más. Dolores de Cospedal es ministra de Defensa y es secretaría general del PP. Todo sumado no es poco, pero no le basta, quiere seguir además como presidenta del PP de Castilla la Mancha. Qué extraña necesidad de acumular cargos. O se creen imprescindibles, convencidos de que si no lo controlan todo su partido naufragaría, o viven con la paranoia de que van a por ellos y se construyen refugios por lo que pudiera pasar. Alguien tendrá que escribir un manual de la psicopatología política. Quizás así les entenderíamos mejor.
Por fin, Ciudadanos pellizca al PP. Y retira su apoyo al presidente de Murcia que se niega a dimitir por su imputación. Es una operación de imagen más que efectiva, a la espera de que se imponga el principio de gravedad y Sánchez acabe cayendo. No parece probable tal como están unos y otros que pueda cuajar una moción de censura a tres: PSOE, Ciudadanos y Podemos. Pero el PP queda en posición incómoda en la defensa incondicional del presidente murciano. Aunque ya sabemos que al reducto de electores fieles de la derecha estas cosas de justicia y corrupción le tienen sin cuidado.
Como en los viejos tiempos, PP y PSOE se reparten por cuotas, como buenos amigos, la renovación del Tribunal Constitucional. El bipartidismo revive para tenerlo todo atado y bien atado. ¿Qué queda del escenario de cambio que flotó por este país a mediados de 2015?