¿No tendría que dimitir alguien?
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El periodista Isaías Lafuente durante el programa 'La Ventana'(CADENA SER)
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El ministro del Interior ofreció ayer una versión sobre la actuación de la Guardia Civil contra los inmigrantes que la semana pasada intentaron llegar a Ceuta que contradijo el cuento oficial que difundieron contra la evidencia el director del cuerpo y el delegado del Gobierno en la ciudad autónoma. Como el ministro no presenció la operación, caben dos posibilidades: que sus subalternos le mintieran o que, contándole la verdad, el ministro se hiciera cómplice del engaño por si colaba.
La primera posibilidad exigiría la dimisión o la destitución de los fabricantes de la mentira. Ni un ministro se merece colaboradores así, ni un cuerpo dedicado a investigar la verdad merece tener un director que la tapa. La segunda posibilidad obligaría al propio ministro a marcharse a casa. A esta hora ninguna de las dos se ha producido. Tampoco Fernández de Mesa ha denunciado al ministro, como amenazó a las ONG que evidenciaron su mentira. Los señalados quizás piensen que resistir es síntoma de fortaleza. Pero saben que sabemos que sólo es el reflejo de su escasa talla política y de su bajeza moral.
¿No tendría que dimitir alguien?
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