Joana Ortega, vicepresidenta de la Generalitat durante la tragedia de Germanwings: “Ha faltado humanidad”
En una entrevista en ‘Aquí Cataluña’, la exnúmero 2 del Govern de la Generalitat revela que el entonces gobierno Rajoy vetó una inscripción en catalán en el monolito de recuerdo que se levantó en recuerdo de las víctimas

Familiares de víctimas de la catástrofe aérea de Germanwings depositan flores ante un monumento conmemorativo durante el acto de recuerdo a las víctimas en el décimo aniversario del suceso en el Aeropuerto de Barcelona, este domingo. EFE/ Marta Pérez / Marta Pérez (EFE)

Joana Ortega no vacila ni una milésima de segundo cuando le preguntan si la tragedia de Germanwings fue el momento más duro como vicepresidenta. "Sin duda, el momento más duro, lo recuerdo perfectamente", rememora desde los micrófonos del programa Aquí Cataluña. Ha llegado, dice, sin haber podido dormir en toda la noche. Ella fue la primera en enterarse en su gobierno. Había en marcha la reunión del consejo ejecutivo y le entraron una nota diciendo que se había estrellado el avión.
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Ella avisó al presidente -que en aquel momento era Artur Mas. "Enseguida que fui consciente de la magnitud, cogí el coche y me fui directamente hacia Le Vernet, no había vuelos aquel día", explica la entonces vicepresidenta, que tardó nueve horas en llegar al lugar de los hechos. "Recuerdo los llantos, recuerdo la rabia", afirma.
Se cumplen diez años de la tragedia cuando un copiloto se suicidó estrellando en los Alpes franceses un avión procedente de Barcelona. Mueron 150 personas, 39 de ellas catalanas.

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La exvicepresidenta ha llegado a la entrevista aferrada a un dosier que ha ido haciendo sobre Germanwings "para poder recordar". Para recordar fragmentos "de generosidad" como el que hicieron los bomberos de Le Vernet, que recogieron más de 400 objetos y después los entregaron a los familiares, "una fotografía, una medalla, una cartera, o un móvil roto". O como el vuelo de vuelta con los familiares, cuando "los pilotos dejaron la puerta abierta porque todo el mundo viera en todo momento lo que estaba pasando, era un gesto de humanidad absoluto, para tranquilizar".

Aun así, desde su punto de vista, "en todo este proceso ha faltado humanidad". Ortega señala algunas lagunas, tres momentos en los que no se ha estado a la altura. Primero, la compañía, Germanwings, a quien ha acusado de entrar en un "mercadeo de indemnizaciones". "Esto no fue un accidente, fue un atentado que se podría haber evitado" y este tira y afloja provoca "más dolor".
Ortega ha apuntado también "una pequeña espina" que tiene clavada de cómo se gestionó por parte de las autoridades españolas. Ha revelado que el entonces gobierno de Mariano Rajoy les vetó la propuesta para que en el monolito, la frase de recuerdo de las víctimas pudiera estar también en catalán, aparte de castellano, inglés y francés. "Fue una travesura de aquel gobierno que recorrimos y con el tiempo solucionamos". En todo caso, sí que ha explicado que la coordinación con el Estado fue "correcta".
En este capítulo de la falta de humanidad señala también a Europa, por el hecho que no se haya accedido a lo que piden las familias, que es que se obligue a los países a que las bajas médicas sean comunicadas directamente por parte del médico a la empresa. El copiloto de Germanwings estaba de baja en aquel momento pero lo escondió a sus jefes y fue a trabajar aquel fatídico día. En España esto ya se aplica desde 2022, pero no así a otros estados miembros. "Que no se haya cambiado la normativa a nivel europeo me parece una falta de humanidad y una falta de respecto a las víctimas", ha manifestado.
Lo que sí que ha aplaudido Ortega es la actuación de los servicios de emergencia en el momento de los hechos. "Se hizo todo con una cura y respeto absolutos", ha reconocido, y ha añadido que "se sintieron acompañados dentro de la desolación". También ha valorado positivamente el trabajo del fiscal general de Marsella, porque en solo tres días de investigación ya se sabía qué era la causa.
El impacto emocional fue tan profundo que tan ella como sus acompañantes, el escolta, el jefe de comunicación y el chófer, pidieron ayuda psicológica para que les dieran "fuerza para poder dar las respuestas que no teníamos, porque cuesta mucho mantenerse sereno cuando no tienes respuesta".