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James Mangold: "Bob Dylan hizo más por elevar la poesía en el siglo XX que cualquier poeta real"

El cineasta americano, autor de títulos como 'Inocencia interrumpida', 'En la cuerda floja' o la última de Indiana Jones, dirige 'A complete unknown', el biopic de los inicios de Bob Dylan nominado al Oscar que protagoniza Timothée Chalamet

El director James Mangold en Roma presentando 'A complete unknown'(Photo by Primo Barol/Anadolu via Getty Images) / Anadolu

El director James Mangold en Roma presentando 'A complete unknown'(Photo by Primo Barol/Anadolu via Getty Images)

Madrid

Entre dos himnos de Bob Dylan como Blowin' in the Wind y Like a Rolling Stone enmarca James Mangold A complete unknown, título que viene previamente de la letra de esta última canción. El autor, veterano artesano de Hollywood a cargo de películas como Inocencia interrumpida, En la cuerda floja, Logan o la última de Indiana Jones, rastrea los inicios del genio de Minnesota a su llegada a Nueva York. Timothée Chalamet, la gran estrella de la generación Z y del nuevo Hollywood, encarna a este Dylan taciturno que se va abriendo paso en la escena musical. El joven llegó a Nueva York con su guitarra y en busca de Woody Guthrie, cantautor folk que admiraba, y por el camino se fue encontrando a Peter Seeger, músico perseguido políticamente al que encarna Edward Norton, a Joan Baez, cantante y compositora que lo acogió y a la que da vida Monica Barbaro, o a Sylvie Rousseau (nombre ficticio en el film de Suze Rotolo), una de sus primeras novias a la que interpreta Elle Fanning.

Todos le influyeron, le ayudaron y luego se distanciaron de ese poeta que simbolizó una nueva era para EEUU. Es imposible separar la obra de Dylan del contexto político y social de un país que vivió la Guerra de Vietnam, la crisis de Bahía de Cochinos o la recesión económica, pero la película no solo reivindica su compromiso artístico sino también su derecho a cambiar, experimentar y crecer como músico. "En cierto modo, en los años 60 todos los artistas tenían más espacio creativo y, a la vez, tenían otras limitaciones. Y lo mismo ocurre hoy en día. Es difícil establecer esos paralelismos porque las cosas son muy diferentes. Pero creo que no deja de ser inspirador el hecho de ser fiel, no solo a tu propio arte, sino también a lo que consideras correcto. Realmente fue un momento fascinante en la historia de Estados unidos y también en la carrera de Bob Dylan por el descaro y la valentía con la que marcó la dirección artística que quería seguir, por eso , digo que es inspirador, no solo en el arte, sino también en la vida para perseguir en lo que crees", defiende Timothée Chalamet en una rueda de prensa desde Londres.

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El actor, que también es productor de la película, lleva cinco años preparando este proyecto. Y ese es uno de los puntos fuerte de esta cinta, la interpretación de Chalamet y cómo canta y toca en vivo a pesar de que habían grabado previamente las canciones. Cuando James Mangold lo vio en directo, como a Joaquin Phoneix como Johnny Cash en En la cuerda floja, no tuvo duda. A complete unknown es ese tipo de biopic clásico, de los que llaman academicistas, que prefiere no arriesgar. Todo está en su sitio, excepto quizás el desarrollo de los personajes femeninos, todo suena bien y funciona, pero no va un paso más allá y confía todo al carisma de su estrella y la relevancia de un icono como Dylan. James Mangold utiliza el Festival de Newport, referente de la música folk, para el arco narrativo de esta historia. Allí se subió y fue jaleado Dylan con sus primeras canciones y acabó siendo abucheado con Like a Rolling Stone, canción que supuso una traición para los puristas y hoy es una de las más famosas de la historia. El director deja así una reflexión para el arte, y el Hollywood de hoy, no hay que renunciar al compromiso político en tiempos oscuros, como siempre ha demostrado Dylan, y tampoco a ser radicales y valientes en la creación artística.

Como Bob Dylan en esa época, ¿siente este tipo de hambre por experimentar o cambiar como director? Ha hecho películas muy diferentes a lo largo de su carrera

De una manera modesta identifico y comprendo la inquietud de Bob Dylan por probar cosas diferentes porque yo tampoco quiero hacer solo un tipo de película. Llevo casi 30 años haciendo largometrajes, casi toda mi vida, no quiero hacer siempre la misma película. Y para mí, ya sean Steven Spielberg, Sidney Lumet, Howard Hawks o Mike Nichols, se me ocurren otros tantos cineastas, hicieron muchos tipos de películas a lo largo de su carrera. Y siempre escuchamos su voz en esas películas. Hay algo maravilloso en el cambio, y es que significa que sigues aprendiendo. Y no solo eso, sino que cada género, cada historia te enseña algo que luego llevas a la siguiente, incluso en una película como esta aprendí mucho sobre el western. He traído ideas del western a esta película. Es un joven que llega a la ciudad con un nombre nuevo y nada más que una guitarra y un cuaderno bajo el brazo para conocer a un héroe que está muriendo. Ya es un mito desde el momento en que empieza, podría ser una película de samuráis. Creo que hay algo hermoso en la historia de Dylan. Y que ese joven, de solo 19 años, gobernara el mundo de la música en dos o tres años. La forma en que eso sucede es muy interesante para mí, es casi shakesperiano.

¿La historia de Bob Dylan es también una historia sobre el mito americano?

Es una historia sobre la mitología americana, la música y la historia, pero también sobre la propia condición del genio. Creo que por encima de la música, la película plantea preguntas y no ofrece respuestas sobre qué es ser un genio, cómo es ser un genio, qué don tiene y cuál es también su responsabilidad. Cuando un joven de 19 años puede escribir canciones como estas, una tras otra, eso no solo lo eleva, sino que también lo separa del mundo porque es diferente a los demás. Es único. Y eso puede provocar una especie de soledad tanto para él como para los que lo rodean. Una de las formas con las que traté de entender a Dylan en esta película fue con un fuerte reparto de personajes secundarios: Joan Baez, Pete Seeger, Sylvie Rousseau (nombre ficticio en el film de Suze Rotolo), Johnny Cash. Su brillantez tuvo un efecto en todos ellos. Algunos lo adoraban, otros se hacían amigos de él, otros lo amaban. Algunos estaban celosos de él. Algunos querían cosas de él. Algunos esperaban que fuera leal para siempre a su causa. Todas estas cosas se vuelven muy interesantes porque todos esos deseos transaccionales de los demás, creo, llevaron a Dylan a adentrarse más en sí mismo para encontrar el suyo y mantenerse cerca de su llama artística. Pero también porque ya no los sentía sinceros, se trataba, en cierto sentido, de negocios o de dinero o de un movimiento que no era necesariamente su movimiento. A él le interesaba la música, toda la música, incluso antes de que llegara a Nueva York. Adoraba el rock and roll, el folk, la música country, la música irlandesa, la música italiana, la celta o la latinoamericana. Estaba muy bien informado sobre todas estas cosas. Y para mí, su carrera como cantante de folk no fue más que el primer capítulo de su vida, y él no la rechaza por completo, de hecho, en los 60 años que lleva haciendo música ha vuelto al folk.

¿Es cierto que Bob Dylan sugirió algunos cambios en el guion? ¿Tuvo contacto con él?

Sí. He tenido mucho contacto con él, pero en realidad no pidió cambios en el guion, aparte de corregir algunas cosas como, esta persona me llamaba Bob y ésta otra, Bobby. Sí que añadió una línea a una escena que me pareció muy bien y que luego utilizamos, y también pidió cambiar el nombre de Susan (Suze Rotolo) por Sylvie. Pero aparte de eso, no. No quería inventarse nada, solo pidió cambiar el nombre de ese personaje y también añadir una línea a una escena entre Timothée y Elle Fanning.

Es imposible separar la música de Bob Dylan del contexto político y de los movimientos sociales. También es una historia sobre la clase trabajadora y el activismo ¿Cómo crees que Bob Dylan cambió Estados Unidos? No solo la escena musical, sino el estado mental del país con su música

Él hizo poesía, una poesía majestuosa, misteriosa, críptica y enigmática bajo la apariencia de una estética convencional. Creo que elevó las letras, las letras musicales, a un nivel que no había sido explorado en la música popular. Sinceramente, creo que por eso ganó el Premio Nobel. Creo que él hizo más por elevar las ideas de la poesía en el siglo XX que quizás cualquier poeta real.

¿Y cómo fue el proceso con Timothée Chalamet? Su actuación es increíble.

Es un actor increíblemente talentoso y un tipo maravilloso, puso toda su dedicación a este proyecto. Y cuanto más profundizaba en su investigación y en el desarrollo de su caracterización de Bob, más motivado e inspirado se sentía. Cuando empezó la película, tenía muy poco conocimiento de Bob Dylan. Hace 5 o 6 años. Y a medida que profundizó más y más, ahora es, como él dice, un miembro de pleno derecho de la Iglesia de Bob.

Tengo entendido que Timothée Chalamet grabó las canciones de la película, pero cuando usted lo escuchó cantar en directo, decidió no utilizar esas grabaciones

Sí, teníamos esas voces grabadas y algunas de ellas están en el álbum de la banda sonora, las que grabó en un estudio. Pero se le daba tan bien la guitarra y el canto que no tenía sentido utilizar reproducir esas grabaciones en el set. Ocurre algo maravilloso cuando un actor canta de verdad en directo en el set. Significa que no son solo canciones, son parte de la escena. De repente, el actor puede tomar decisiones únicas y no somos esclavos de una grabación que suena en sus oídos. Realmente estás viviendo la canción en ese momento en la pantalla.

Aún recuerdo la actuación de Joaquin Phoenix en En la cuerda floja como Johnny Cash ¿Cuál fue el mayor desafío técnico en este caso?

Al igual que En la cuerda floja siempre soy muy terco con que los actores canten las canciones, no entiendo cómo puedes pasar del actor intérprete con una voz a una especie muñeco de ventrílocuo cuando comienza la canción. No sé cómo se pasa de uno a otro y hacerlo creíble. Es uno de los elementos principales de mis películas, quiero la menor falsedad posible y la música folk tiene que ver con la verdad. Es cruda, espartana, sus elementos son pocos, solo la guitarra con la voz de un hombre o una mujer. De modo que técnicamente no existe la posibilidad de ocultar la transición entre la voz del actor y otra grabación. No hay cuerdas ni teclados hasta muy tarde en la película, sentía que esa crudeza, esa sensación de vivir, era una de nuestras principales prioridades a capturar.

¿Y cómo fue filmar la primera y la última escena en el Festival de Newport?

Fue una locura. Para las últimas escenas estuvimos allí todas las noches durante una semana, y tuve que gestionar a cientos de personas de público. Y todos los miembros del reparto de la película están en esas escenas. La película es una especie de carrusel de personajes. No se trata solo de Bob. Sigues a Joan Baez y Pete Seeger y a Sylvie Russo y a otros de muchas maneras que están en su órbita. Por mucho que siga la genialidad de Bob, quiero ver el efecto que esa genialidad tiene en todos los demás. Algunas personas quieren controlarlo. Algunas personas quieren ser su dueño. Algunas personas quieren adorarlo, amarlo o adorarlo. Todas esas cosas son interesantes para mí. Pero todos esos personajes estuvieron presentes en ese concierto en el que, efectivamente, se despidió por un tiempo del mundo folk.

José M. Romero

José M. Romero

Cubre la información de cine y series para El Cine en la SER y coordina la parte digital y las redes...

 

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