Condecoración
"Todos sabemos que una condecoración es tanto el acto de reconocer públicamente a alguien como el objeto, sea medalla o insignia, con la que se condecora. El verbo condecorar nos viene del 'condecorare' latino: dar honores a alguien"
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madrid
Llevamos días hablando de una condecoración polémica y esa es hoy nuestra palabra. Todos sabemos que una condecoración es tanto el acto de reconocer públicamente a alguien como el objeto, sea medalla o insignia, con la que se condecora. El verbo condecorar nos viene del condecorare latino: dar honores a alguien. Y no solo tiene la misma raíz que decorar, "embellecer una cosa o un lugar", sino que desde su origen tuvieron una acepción sinónima que hoy se considera poco usada, porque decorar era también, poéticamente, condecorar a alguien. Alguno de estos reconocimientos dio lugar a nuevas palabras. Por eso personas relevantes, desde artistas a deportistas, resultan laureados hoy sin que ya se les imponga una corona de laurel.
Y si hurgamos un poco más en las raíces de la condecoración, nos topamos también con la palabra decoro, del latín decorum, que vendría a nombrar "lo que es apropiado". Hoy, en castellano, decoro es el honor y respeto que merece una persona por su dignidad, pero también es circunspección, es decir, prudencia y seriedad en las acciones y en las palabras. Y aquí podríamos cerrar el círculo, porque una condecoración que merezca ese nombre requiere una dignidad en el condecorado y una seriedad en quien decide condecorar que, evidentemente, no siempre se dan.
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