Hora 25Las entrevistas de Aimar
Música

Supersubmarina se sienta con Aimar Bretos: "Nos gustaría seguir haciendo música y estamos luchando por ello"

Aimar Bretos habla con la banda en la presentación de 'Algo que sirva de luz', el libro que narra su historia

Las entrevistas de Aimar | Supersubmarina

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Supersubmarina ha vuelto a subirse a un escenario tras más de ocho años alejados de los focos. José, Juanca, Pope y Jaime han querido, por primera vez, poner voz a su historia, a sus recuerdos, entre los que está el trágico accidente de agosto de 2016 que puso su carrera musical en stand by. Han sido años "muy duros", de rehabilitación "física y mental", pero de los que la banda ha conseguido "recuperarse" gracias al periodista Fernando Navarro, que les ha ayudado a "reconciliarse consigo mismos" y también "como banda". Juntos han presentado hoy el libro 'Algo que sirva de luz', que narra su historia. "Estamos aquí para celebrar la vida y la amistad. No quiero veros tristes", ha dicho Juanca, ante un auditorio repleto de gente que ansiaba volver a ver sobre el escenario a uno de los grupos que forman parte de la banda sonora de su vida.

Aimar: ¿Cómo estáis? ¿Que se siente al volver a un escenario?

Juanca: Muchas gracias por venir a todos. No quiero veros tristes. Vamos a pasar un buen rato. No quiero lágrimas, así que vamos a activarnos. Muy guay. Son sensaciones muy fuertes. Vernos aquí los cuatro pasando justo cuando estábamos saliendo por ahí. Estábamos comentando que si esto era más fácil que dar un concierto, o un concierto es más fácil que esto. Son sensaciones. Creo que nos merecíamos ver a tanta gente que nos quiere, compartir un rato y hablar de toda la historia que hay en el libro con nuestras palabras.

Aimar: Jaime, ¿qué hacemos aquí?

Jaime: Una de las cosas que hemos dicho, quizá durante durante mucho tiempo entre nuestros amigos, es que quizá lo que estamos haciendo aquí sea celebrar la vida, entre otras muchas cosas, celebrar la vida. Fue muy duro lo que pasó pudo ser todavía más duro. Pero, sin embargo, ocho años después, estamos aquí hablando contigo. Estamos los cuatro sobre el escenario. Sí que es cierto que de otra forma, pero estamos los cuatro sobre el escenario.

Estamos celebrando también, quizá, el haber conocido a una persona que sirvió de ayuda para que los cuatro volviésemos a reconciliarnos; no porque hubiésemos perdido la amistad, sino porque sí que es cierto que perdimos mucho el contacto, el contarnos realmente como estábamos. Y en cierto modo, gracias a conocer a Fernando, sin querer, porque fue todo un poco por puro azar, ¿no? Fue como que estábamos destinados también, igual que quizá estábamos destinados a tener el accidente, seis años después estábamos destinados a conocer a Fernando y que él fuese el que nos reconciliara de nuevo con nuestras vidas, con Supersubmarina. En definitiva, que hoy en día estemos estemos aquí hablando de todo lo que vamos hablar. Como dice Juan Carlos, evidentemente es muy emocionante todo, pero queremos que la gente esté contenta, que esté alegre, que si hay lágrimas que sean de alegría y que disfrutemos de esto que hay ahora y de todo lo que esté por venir.

Aimar: ¿ Qué ha pasado para que ahora sí hayáis decidido contar en qué punto estáis, cómo ha sido esta historia? ¿Qué ha pasado para que llamaráis a Fernando y le dijerais Fernando, vamos a intentarlo, ahora sí?

Pope: Bueno, realmente vino porque Fernando nos propuso hacer una entrevista y, bueno, yo creo que fue un cúmulo de circunstancias, testimonios, sensaciones que sentimos todo que nos llevó a hacer el libro y a estar más de dos años conectados, contando historias, contando con testimonios de amigos, familiares, de todo el mundo que ha estado rodeado de nosotros, de compañeros y de todo el mundo que nos ha dado tantísimo cariño durante este proceso desde que sucedió el accidente. Yo creo que que hoy estamos aquí, pues como bien ha dicho Jaime y como comentamos todos, estamos celebrando la vida, pero también la amistad. Yo creo que el punto de que Fernando nos hizo reconciliarnos con nosotros mismos y como banda, nos llevó a llegar al punto en el que hoy estamos.

Aimar: José, ¿cómo estás?

José: Bueno, estoy bien, muy bien.

Aimar: ¿Qué es Supersubmarina para ti, José?

José: Pues la parte más importante de mi vida. Son mi amigos de toda la vida. Me ha dado una profesión, me ha dado mi pasión, que la música. Me lo ha dado todo.

Aimar: ¿Qué has sentido cuando estábamos ahí fuera y estabais vosotros cuatro esperando a oscuras, esperando para entrar y ya oíais el público? ¿Qué has sentido en ese momento?

José: A ver si me iba a tropezar con los cables. Mucha emoción y mucha alegría de ver a tanta gente aquí que nos quiere ver. Muchas gracias.

Aimar: ¿Cómo han sido estos estos años, José?

José: Para mí durísimo. Han sido ocho años de rehabilitación, de neuropsicólogos, de fisioterapeutas, de terapeutas... Ha sido muy duro, pero lo he superado.

Aimar: ¿En qué punto estás?

José: Ahora mismo sigo todavía con la rehabilitación, pero vamos, ya me queda poco, creo.

Aimar: Bueno, vamos a seguir hablando hoy, pero quiero saludar a Fernando. Fernando, ¿qué tal?, ¿cómo estás?

Fernando: Hola. Muy bien. Bueno, bastante emocionado.

Aimar: Ya te veo, ya.

Fernando: Así que vamos a esperar que no me rompa, que yo soy de los que me rompo rápido.

Aimar: Le preguntaba a José que es Supersubmarina para él. ¿Para ti qué es?

Fernando: Pues para mí, antes de bajar aquel día a Baeza, me acuerdo en la Semana Santa del 2021, puedo contar que vi algo histórico que es una Baeza sin Semana Santa. Estaba desierta, parecía una ciudad fantasmal y eso le daba un aire casi mitológico también. Era una banda que había llegado a lo más alto de la música española de una manera fascinante, sin salir de su tierra, de su pueblo, de Baeza. No se había conseguido nada igual.

Normalmente los músicos van a Madrid o Barcelona. Hay un montón de casos que van a hacer allí la carrera. Ellos renunciaron a eso por estar con su gente, porque están apegados a esa tierra tan maravillosa que es Baeza y Andalucía, con esa Sierra Mágina que te deja encantado. Era una banda que lo tenía todo, ¿no?, a nivel de lo que se pide en la música de conexión con el público, una banda de éxito desde lo más real, ¿no? Pero a partir de ese viaje, para mí fue empezar a encontrarme con una cosa que creo que es Supersubmarina por encima de todo, ¿no? Y es algo que intentamos un poco ir viendo a medida que hacíamos las entrevistas. Era una banda de amigos.

Una banda tiene un código especial. Yo nunca he formado parte de un grupo, pero he entrevistado a casi todos los que hay en este país y a muchos más. Tengo colegas que siempre han tenido grupos y te dicen que una banda tiene un código especial, una dimensión propia en el que solamente los participantes saben que hay algo más grande que las partes, que es la causa de la música. Yo lo que veía es que causa estaba parada por la rehabilitación de todos, pero la causa, la esencia de la banda, de ese concepto y ese código especial estaba dañado, pero no estaba perdido, al contrario. Y creía que a lo mejor poniéndonos a hablar y repasar toda la grandeza y esa fábula que es Supersubmarina hasta el día del accidente podrían recuperar ellos parte de lo que son ahora, que creo que es lo mejor de Supersubmarina.

Creo que ahora mismo es una banda que, por primera vez en la historia de este país, se va a comunicar con su público sin necesidad de un escenario al uso y sin necesidad de una canción. Se van a comunicar con su propia historia, porque al final la música, como el cine, la literatura o la pintura, es un vehículo para expresar emociones y para conectar con la gente, para llegar al corazón de las personas, al alma de las personas. Y ellos lo van a conseguir a partir de ahora, creo y estoy convencido, con este libro y con su propio relato de amistad, de superación y familiar también, porque este relato no se puede explicar sin las familias.

Aimar: Fernando, cuando he leído el libro he llegado a una conclusión y es que creo que el reto más grande que tenías con este libro era escribir un libro que estuviera a la altura de la historia que tenía que contar. Y tenía un reto que era el de contar una historia muy difícil, en un equilibrio entre el relato periodístico, que es lo que te tira a ti como periodista de raza que eres, y un punto literario que nos llevará a leerlo y a devorarlo. ¿Cómo has buscado ese punto de equilibrio?

Fernando: Pues ha sido mi mayor obsesión. Escuchando mucha música, que me permite a veces bucear en pasajes distintos, y bueno, también en las historias de ellos, ¿no? Al final yo pensaba mucho en el nuevo periodismo, en estos grandes escritores Truman Capote, Gay Talese, que cogían historias humanas, periodísticas y las llevaban a lo literario porque intentaban buscar la esencia de esas historias que es la humanidad. Y aquí había cuatro seres humanos.

Lo he dicho en alguna ocasión ya a gente muy cercana, y es que yo este libro no lo hubiese hecho en ninguna de las circunstancias con cualquier otro músico. Es más, he rechazado hacer libros de músicos, de biografías, por no meterme en la vida con músicos, con sus egos, con sus ralladuras, solo para hablar de éxito, que dices madre mía. Y este libro, que es el más difícil del planeta de hacer por todo el dolor que conllevaba, por todo lo delicado de la recuperación de las familias, me parecía el más fácil de hacer, aunque no lo era, pero me lo parecía dentro de mi corazón, porque era con cuatro seres excepcionales, generosos, cuatro seres que tenían esa luz, aunque ellos estaban, un poco a lo mejor, metidos en su propia tragedia y trauma.

Y lo mejor de toda esta historia, hablando de libros que me marcaron y que me influyeron, había uno, 'Las uvas de la ira' de John Steinbeck, que me marcó de chaval. Decía Tom Joad que fue a buscar su alma al desierto y no la encontró porque se dio cuenta de que en el desierto un alma está sola y no la encontró porque un alma tiene que estar al lado de otra alma. Y, al final, el alma humana está formada de muchos pedacitos de almas y eso yo lo tenía en mente y es una cosa que siempre me gustó. Lo tenía en mente cuando les veía, porque vi que había un montón de almas. Aquí están los padres, las novias, las parejas, las familias, un montón de almas que estaban conectadas a la historia de Supersubmarina y la única manera de hacerlo literario era buscando la humanidad de todos ellos. Y han sido todos generosos, las familias, los amigos, la industria musical que me ha me ha abierto las puertas para contar este relato y, sobre todo, ellos cuatro que son excepcionales.

Aimar: Juanca, ¿tú tienes la sensación de que sois un grupo excepcional?

Juanca: Bueno, yo creo que nosotros. No lo sé, la verdad.

Aimar: Está fea cualquier respuesta que vayas a dar. Así que sal rápido y pasamos a la siguiente.

Juanca: No creo en la falsa modestia. Sí que comparto con él que siempre hemos sido buenos chavales, ¿no? y que somos buena gente. No somos complicados y creo que eso también ayuda. Nos ayuda entre nosotros, que por eso somos amigos. Si fuéramos mala gente no seríamos tan amigos.

Aimar: Me han contado que tuvieron que quitar de la edición del libro mucho porro. No sé si es así.

Juanca: Bueno, pero no por nuestra parte. Sí creo en que hay una historia potente y excepcional y si esa historia excepcional viene porque nosotros somos personas especiales por lo que nos ha pasado o por nuestra forma de ser, pues quizá también sea parte de la potencia que tenga toda esta historia. Por supuesto, acompañada de todo lo musical que hay detrás, que creo que es la la piedra angular de todo.

Aimar: 14 de agosto de 2016, ahí cambia todo. Termináis el concierto en el Festival Medusa, Jaime, y decidís volver a Baeza esa noche, en lugar de quedaros a dormir allí. Decidís que al día siguiente queréis estar con vuestras familias en vuestra casa, y ahí es cuando se produce el accidente que atraviesa la historia de Supersubmarina y, de alguna manera también, vuestras vidas. ¿O sigue doliendo volver a ese momento, que hablemos ahora de ese momento?

Jaime: No sé si puedo hablar por los cuatro, personalmente, ya no tanto porque lo hemos trabajado mucho, o sea, han sido especialmente, bueno, cada uno por su cuenta, ¿no? Pero han sido especialmente estos dos años de mucha terapia de grupo. Entonces ha sido revivir aquello una y otra y otra y otra vez, hasta que terminas normalizándolo por completo.

Quizá si me preguntas hace cinco años qué piensa de ese día, pues me vengo abajo o no te sé contestar o no sé, pero creo que a día de hoy yo personalmente lo he normalizado, lo he interioriza mucho. Recuerdo aquello de la forma, digamos, más objetiva posible, ¿no? Y bueno, dentro de que, evidentemente, fue un día fatídico, creo que lo fue, pero quizá a estas alturas puedes analizar todo de una manera mucho más fría, dejando un poco de lado todos los sentimientos que tenías cuando pensaba en aquel día hace tiempo. Y bueno, pensar en el 14 de agosto, evidentemente, es pensar en un día muy triste para nosotros, pero quizá también pensar en una nueva oportunidad para para nosotros de otra forma. Pero en una nueva oportunidad, y eso era algo que era imposible de ver hace unos años.

Aimar: ¿Una nueva oportunidad para qué?

Jaime: Pues para reinventarnos. Lo que siempre hemos dicho es que si alguno de nosotros se hubiese quedado allí ese día, nada de esto estaría sucediendo seguramente ahora porque sería muy doloroso. No podríamos hacerlo. Pero estamos aquí los cuatro, estamos los cuatro. Está Chicharro que también vino con nosotros. Está la persona del otro coche que también sobrevivió. Está toda nuestra familia, están todos nuestros amigos, gente que estamos viendo aquí.

Yo veo muchas caras que que recuerdo ver en muchos de nuestros conciertos y todo esto no habría sido posible de otra forma. Quizá ahora nos toque remar en otra dirección. No sé, reinventarnos directamente, hacer otro tipo de cosas. Por supuesto, siempre teniendo en mente la música, porque al final es lo que nos mueve, lo que nos gusta a todos, lo que nos gustaría seguir haciendo, y eso es lo que estamos luchando realmente.

Es un objetivo muy bonito, solo que desde otra perspectiva. Entonces, bueno, la vida es cambio, al fin y al cabo. A nosotros nos toca cambiar por narices, no había otra. Entonces teníamos dos opciones, quedarnos un poco flotando ahí en el ostracismo o coger el toro por los cuernos, como se suele decir, hacer la terapia que hemos hecho, retomar todo de nuevo y plantearnos un nuevo Supersubmarina, que vete tú a saber a dónde nos lleve. Yo no te lo puedo asegurar, ni creo que nadie, pero creo que puede llevarnos a cosas muy buenas.

Aimar: Jaime, parte de guerra. ¿Cómo está tu pierna?

Jaime: Hecha un ocho. Algo positivo de todo lo que me ha pasado en la pierna es que, sobre todo, puedo caminar bien. Era una de las cosas que más me preocupaban porque el daño fue muy grande. Han sido muchas operaciones, mucha rehabilitación. Ha sido pensar que, posiblemente, no podría ni siquiera tener una pierna porque me la tendrían que haber amputado o cualquier cosa por el estilo. Y a día de hoy, pues no es perfecta, porque no lo es, pero me permite hacer prácticamente todo lo que yo quiero hacer. Entonces quizá no pueda quejarme, porque al final siempre pienso lo mismo, que hay gente mucho peor que yo. Y oye, es lo que me ha tocado. Ya está. No hay otra. Tiras palante y punto.

Aimar: Yo no sé si existe Dios, pero se tiene que parecer mucho a esos médicos que te operaron hasta 40 veces para salvarte la pierna.

Jaime: Fue una barbaridad y me habría gustado mucho que estuvieran hoy aquí porque tienen mucha culpa de que hoy esté aquí. No solamente por lo físico, sino por lo mental. El doctor Domingo Obrero, que ha sido mi amigo prácticamente desde que lo conocí en la URPA, en el hospital en Jaén, ha sido más psicólogo que médico y mira que ha sido buen médico, pero gracias a él he podido superar muchas dificultades que si un médico no te acompaña, yo creo que directamente no la superas, es imposible. En ese aspecto él ha sido como el alma del que estaba hablando Fernando que te acompaña, pues ha sido primordial para mí, ha sido una pieza clave en mi recuperación, tanto física como mental.

Aimar: Una cosa que me gusta del libro es que cuenta muy bien el dolor desde distintas perspectivas. Lo cuenta muy bien, de una manera muy elegante, sin entrar en ningún tipo de morbo. Pero creo que donde mejor relatado está el dolor es cuando habla de tu madre, Jaime.

Jaime: La vas a hacer llorar.

Aimar: De cómo Miki iba viendo que tú entrabas en un agujero negro, en una depresión y ella no podía rescatar a su hijo de esa carga de dolor.

Jaime: Yo entiendo que tiene que ser para unos padres algo durísimo. Recientemente, la hermana de Irene, de mi pareja, ha tenido una niña. Yo no soy padre, pero quizá lo que estoy sintiendo con esa niña puede ser lo más cercano que quizá pueda sentir a tener un hijo. Pensar que algo le puede hacer mal o que algo le puede hacer sufrir, a mí me duele mucho. Entonces, en cierto modo, es la primera vez quizá en mi vida que me he podido poner en la piel de unos padres pensando en alguien. Entiendo que ellos lo han tenido que pasar muy, muy, muy mal, porque es que no podían hacer nada.

Era una batalla que tenía yo conmigo y bueno, aunque no podían hacer nada, sí lo hicieron. Si no llegan a estar ahí, tanto ellos como Irene, como mis amigos, como Domingo, yo no habría salido. Era imposible que yo saliese de ese pozo sin su ayuda. Se me ocurrieron las cosas más fatídicas que se te pueden ocurrir, y lo único que me hacía no tomar esa decisión en drástico era pensar en la gente a la que yo quería y la gente que me quería a mí.

Si yo me hubiese visto solo, si yo hubiese sido una persona que quizá no hubiera tenido una familia cerca, amigos cerca, una pareja... Todo aquello me sirvió de cuerda, de soporte, de amarre, que me mantuvo en puerto... si no llega a estar... yo no estoy hoy aquí directamente. Entonces entiendo que para ellos tuvo que ser muy duro, porque tiene que ser muy frustrante poner todo de tu parte para que tu hijo esté bien y que lo que encuentres sea rechazo, malas formas, porque era lo que se encontraba en mí. Me convertí en el hijo puta más grande del mundo. Me convertí en una persona horrible.

Aimar: ¿Y cómo volvió la luz?

Jaime: No fue de un día para otro. Fue un proceso muy largo. Tuvo mucho que ver Irene en aquello también, porque bueno, al final, era como una batalla de las fuerzas del mal contra las fuerzas del bien. Yo tenía un buen comandante a mi lado. Fue un cúmulo de muchas cosas. Si yo no llego a tener a mi lado a gente que me quiere y gente que está conmigo, a pesar de todo lo que yo sea, de todo el feedback que recibían de mi parte que era muy malo, si no llega a ser porque ellos seguían ahí insistiendo, yo no estoy aquí.

Aimar: Pope, para ti el 14 de agosto del 2016, le cuentas a Fernando que para ti es un pitido.

Pope: Sí, sí. Ese pitido cuando tienes un accidente se queda. Es un pitido que mucho días, a día de hoy, sigue, se queda ese pitido. Se me viene a la cabeza. Estás durmiendo y se te viene un pitido, un pitido que se queda justo después del impacto. Se escucha 'Pi' y se queda. Se queda cada dos por tres.

Aimar: Tú conducías la furgoneta ese día. Tus secuelas del accidente, más que físicas, fueron psicológicas.

Pope: Sí, quizá el tener siempre en la cabeza que yo era el que conducía. El que yo había parado todo. La responsabilidad de conducir la llevaba yo. Y claro, sobre todo en los primeros momentos, no saber, lógicamente me protegían, no saber realmente cómo estaban todos mis compañeros. Eso quizá fue lo más duro y hasta el tiempo no supe realmente cómo estaban. En ningún momento me dijeron si estaban bien, nunca supe hasta pasado mucho tiempo cómo estaba realmente.

La secuela principal es pensar siempre que tú eras el que conducía. Eso ha sido, y a día de hoy sigue siendo muchas veces, consecuente conmigo mismo y me duele. Pero es verdad que lo principal lo tuve, el cariño por parte de todos ellos. Ellos en ningún momento tuvieron una mala reacción o una mala palabra de que yo era el que conducía, todo lo contrario. Lo habíamos hecho más veces, uno cogía el coche, otro cogía otra vez el coche. Por lo tanto, para mí lo principal y sanador fue que por parte de ellos y por parte de todos los familiares, por parte de todo el mundo, no hubo nunca una mala reacción hacia mí, porque yo no tuve la culpa de nada.

Juanca: Tú no tuviste la culpa de nada. Conducías y te pasó. Podía haber conducido yo, podía conducir él y pasarle y punto. Y ya está. No tiene que cargar con esa culpa porque no la tiene. Si somos un grupo, somos un grupo para todo. Para todo.

Aimar: Tú volviste, Pope, a trabajar en los olivares. Tú fuiste el que antes se recuperó y algo había que hacer.

Pope: Sí, sobre todo porque prácticamente yo estaba pidiendo el alta voluntaria. Yo no podía estar en mi casa sin sin matar el tiempo. Yo, de hecho, soy una persona que necesito estar continuamente activo y haciendo cosas, y el estar en mi casa me estaba me estaba matando. Y bueno, estar en el campo con mi padre no es lo más lo que más me gusta en la vida, no me ha gustado nunca, pero la verdad que me vino muy bien ese fresquito del campo, de los olivos. Me vino realmente bien.

Aimar ¿Y que relación has tenido este tiempo con la música de Supersubmarina? ¿La has podido escuchar? ¿La has aborrecido? ¿Cómo ha sido ese proceso?

Pope: Me costó mucho escucharla. Me costó mucho volver a escuchar Supersubmarina. De hecho, muchas veces cuando iba algún pub o cuando alguna canción salía en alguna lista de Spotify, cambiaba corriendo o me iba incluso a veces del pub o del local en el que estuviese. Me dolía escuchar algo que para nosotros había sido de las cosas más bonitas que nos habían pasado en la vida, pero me di cuenta un día que, por qué si era verdaderamente lo más bonito que me había pasado la vida, por qué no podía seguir escuchando algo que verdaderamente, como amigos, había sido llegar a algo que era impensable, súper bonito de emociones, vivencias... ¿Por qué no seguir escuchando algo que había sido tan bueno para nosotros?

Aimar: Juanca, ¿tú viviste también ese proceso con vuestra música, el de aborrecerla hasta reencontrarte con ella?

Juanca: No me pasó verdaderamente nunca. De hecho, cuando me dieron el alta lo primero que hice fue ir corriendo al local, que mi hermano ya me había montado la batería, y ver si podía tocar. Por mis secuelas me metieron mucho miedo y pensaba que no iba a poder tocar. Y realmente no ha pasado y creo que ha sido un proceso... Estuve mucho tiempo en el hospital y en ese tiempo me di cuenta de todo lo que habíamos hecho.

O sea, esa sensación que a Pope le vino un poco más tarde, creo que a mí me vino antes. Empecé a disfrutar mucho de todo lo que habíamos hecho muy pronto, estando incluso en el hospital me ponía algún concierto del que no había pasado ni un año, decía ostia que bien tocábamos. No tuve ese proceso por suerte, porque tiene que ser jodido y no he tenido una reacción negativa con la música. Al final creo que me ha pasado un poco lo contrario, ¿no? El hecho de poder apreciar aquello que hicimos me ha hecho darle mucho más valor y seguir intentándolo y coger la música, el instrumento, con mucha ilusión. Ahora, por suerte, estoy tocando de nuevo y cada vez que toco disfruto mucho. No sé, me ha hecho apreciar mucho lo que teníamos, valorarlo y disfrutarlo en cada oportunidad.

Aimar: Tú estuviste en la UCI mucho tiempo. Estuviste en coma semanas. En qué momento, una vez ya despertado, ¿te das cuenta de lo que ha pasado y empiezas a pensar en qué pasará a partir de aquí?

Juanca: Bueno, cuando estás tanto tiempo en la UCI, tanto tiempo en coma inducido, al final cuando sales estás a tope de todo. De fentanilo, aunque suene fuerte. El proceso es muy largo, tu cuerpo se queda muy tocado. Realmente a mí cuando me viene todo el proceso de que yo me empiezo a dar cuenta de cómo está la situación es meses después de yo salir del hospital.

Creo que es un poco lo que te he contestado antes también motivo de lo que te estoy contando, o sea, estaba super happy, la música era lo mejor del mundo, íbamos a salir del hospital, íbamos a hacer un concierto a finales de 2017. O sea, yo estaba ahí en una historia que evidentemente no era realista y claro me viene después cuando cuando vuelvo a Baeza del hospital, cuando subimos a ver a José la primera vez a Madrid a la clínica Clínica San Vicente. Manteníamos nuestro local de ensayo. Yo lo había preparado, teníamos todos los instrumento montados, estaba limpísimo, todo perfecto para arrancar a ensayar y bueno, pues esos meses fueron de Juanca date cuenta de que esto va a ser largo, que es jodido y entonces ahí sí me vino un golpe de realidad muy fuerte y meses de pasarlo realmente mal.

Aimar: José, tu rehabilitación ha sido la más dura y la más larga de todas. Sigue siendo. ¿En qué punto estás? Cuéntanos.

José: Bueno, ahora todavía lo que me queda es espasticidad, que es rigidez muscular en el brazo derecho. Es lo que me impide tocar la guitarra, por ejemplo. Pero bueno, lo estoy solucionando.

Aimar: ¿Y que qué otras secuelas tienes?

José: Pues la memoria la perdí prácticamente, la he ido recuperando con el tiempo, con la ayuda de neuropsicólogo y poco más.

Aimar: ¿Tú de qué te acuerdas y de qué no?

José: Pues según me dijo el neuropsicólogo siete años antes, más o menos, y siete después, casi hasta ahora.

Aimar: Siete años antes del accidente.

José: No me acuerdo de nada.

Aimar: Por lo tanto, no te acuerdas de prácticamente nada de toda la etapa de éxito de Supersubmarina?

José: No. Por videos YouTube.

Aimar: ¿Y que ves en esos videos de YouTube?

José Poquísimo, los conciertos y todo eso.

Aimar: Has tenido que aprender a hacer muchas cosas de nuevo.

José: A todo.

Aimar: ¿Como por ejemplo?

José: Andar, vestirme, lavarme los dientes, todo.

Aimar: ¿Y cómo es ese proceso siendo adulto?

José: Una putada, es duro, pero bueno, se hace y ya está. Hay que hacerlo.

Aimar: ¿Qué apoyos tienes, José?

José: Mi padres, sobre todo, mi hermana, mi novia.

Aimar: ¿Y cómo es tu vida ahora?

José: Pues me levanto temprano. Bueno, temprano. A las 12 de la mañana. Me levanto, me ducho, hago mis cosas. Me pongo con la guitarra. Voy al gimnasio. Juego al fútbol. Todo, una vida más o menos normal.

Aimar: ¿Qué les preguntas a tus compañeros de Supersubmarina de aquello de lo que tú no te acuerdas? ¿Qué les preguntas?

José: Qué si tocábamos bien

Aimar: ¿Y ellos que te dicen?

José: Dicen que sí, que estupendo. Básicamente eso, pero no hablo mucho con ellos de eso.

Aimar: ¿Cómo llevas tú, José, la presión de las expectativas? ¿La eterna pregunta de si Supersubmarina va a volver?

José: Yo creo que seguro. Estoy convencido que sí.

Aimar: ¿Es algo que os pesa mucho, esas expectativas?

José: Eso no hay que decirlo.

Aimar: ¿Vas a pelearlo a muerte?

José: Seguro.

Aimar: Jaime, ¿os pesa esa expectativa de no poder contestarles ahora mismo a vuestros fans aquello que ellos quieren oír que es 'Vuelve Supersubmarina'?

Jaime: Nosotros aprendimos a vivir con la presión de las expectativas que levantábamos porque estábamos en un punto muy alto. Entonces, quizá es algo que tengamos interiorizado y quizá también es algo que nos ayude, porque, joder, sabemos que hay gente detrás esperando a que hagamos algo. Entonces, más que pesarnos, yo creo que nos impulsa el hecho de que la gente espere de nosotros que hagamos algo, porque va a ser lo que haga que verdaderamente nos preocupemos por por hacer algo.

Lo que no sabemos es cómo podrá ser eso. Yo no te puedo asegurar al 100%, oye, mira, te vamos a sacar un disco año que viene. Ojalá, ¿no? Pero creo que sí, creo que toda la gente que está aquí, la gente que nos escribe constantemente en Instagram, en las redes, por todos sitios. Cuando vemos festivales que ponen canciones nuestras y la gente se vuelve loca... ese tipo de cosas, más que presión es un impulso. Evidentemente, lo que no podemos ser es hipócritas, no podemos no ser realistas y decir oye, mira, pues sí, esto va a ser un camino de rosas y en dos años tener un disco porque no lo sabemos, pero la voluntad por nuestra parte, estoy seguro, no va a faltar en ningún momento. Y esa es la gasolina que nos mueve.

Aimar: Pope, ¿qué puede aportar ahora mismo Supersubmarina en este momento de vuestra historia como grupo?

Pope: Bueno, es un poco difícil decir qué puede aportar Supersubmarina. Yo creo que nuestra propia historia, la historia de cuatro chavales en la que se puede ver reflejada mucha gente, una historia que, a raíz del accidente es un poco de de superación... Y al final, pues bueno, la vida te puede dar muchos tropiezos, pero al final lo importante es alimentarse de todo lo que te rodea y tener siempre la perspectiva en que, bueno, en que lo que pasó, pasó, y en lo que puede suceder después. Yo creo, quizá, eso es lo más importante, que un corte en seco que te suceda en la vida no tiene porque no volver a ocurrir, puede seguir sucediendo.

Aimar: Juanca, ¿se le reorgizan a uno las prioridades después de algo así?

Juanca: Sí, un poco. Nos pilló muy jóvenes. Desde que arrancamos con 20 años, prácticamente fueron 10 años en los que nuestra vida laboral había sido la banda en una situación en la que viajas con cuatro amigos, con mánagers que son amigos, rodeados de un equipo que son amigos. Claro, vives una realidad que es la de una banda joven que está funcionando bien. Cuando te pasa algo de esto, pues te pones en una situación en la que empiezas a ver la cosas de otra manera, valoras mucho más las cosas, aprendes a vivir mucho más al día a día, ¿no? Eres consciente de que en cualquier momento te puede cambiar todo y aprecias pequeñas cosas, aprecias la suerte que tienes del entorno que te rodea y todo eso se va priorizando y te hace adulto de golpe.

Aimar: José, yo creo que tú tienes una suerte que no tiene nadie más en este mundo, ni ningún artista, ningún creador, que es volver a escuchar las canciones que él ha compuesto, pero escucharlas desde un punto de vista de virgen. ¿Qué opinas de tus canciones?

José: Hay algunas mejores, otras peores.

Aimar: ¿Hay alguna que hay que pasarla rápido o qué?

José: Hay algunas que no hay que escuchar.

Aimar: La semana que viene, el 12 de abril, publicáis la reedición de aquella maqueta que os dio a conocer.

José: Hay varias que no de esa maqueta, varias que no hay que escuchar.

Aimar: Habéis avanzado ya 'Niebla', que es alucinante la mutación de esa canción desde la versión de la maqueta a la versión definitiva. ¿Qué más nos vamos a encontrar en esa maqueta?

José: Pues otras tres o cuatro canciones más del corte de 'Niebña'. Están súper vírgenes, casi no sabíamos tocar y las grabamos, así que imagínate.

Aimar: ¿Cómo nos recomendáis que escuchemos la maqueta? ¿Cómo nos recomendáis que la escuchemos? ¿En qué queréis que nos fijemos? ¿Qué aporta musicalmente la la reedición de la maqueta?

Jaime: Básicamente fue la esencia, la base de Supersubmarina. Eso era lo que éramos antes de hacer nada. Y realmente tampoco creo que haya cambiado mucho respecto a lo que luego, evidentemente, el grupo ha ido evolucionando, los discos han evolucionado, pero eso éramos nosotros cuando teníamos 20 años. Prácticamente, no sabíamos tocar muchas de las cosas de la maqueta, incluso no las pudimos tocar, aunque la idea estaban ahí. Técnicamente no éramos capaces, pero eran las ideas que teníamos. Era nuestra forma de ver la música, es lo que luego se transformó dos EP y en 'Electroviral'.

Creo que escuchar la maqueta a día de hoy, básicamente, es volver a nuestros orígen. Hablábamos, por ejemplo, de los diseños que teníamos en aquel entonces, que se perdieron. Las salas pequeñas a las que íbamos donde prácticamente no venía nadie a vernos. Pues escuchar la maqueta tiene que llevarte un poco a todo aquello, a esa primeras camisetas rosas, los primeros conciertos en salas pequeñas, los primeros viajes... A mí, personalmente, a donde me lleva la maqueta es a todo eso. Creo que hay mucha gente que, aunque no lo haya vivido porque se sumó a Supersubmarina después, hay otra mucha que sí estuvo desde el principio. Entonces creo que eso tiene que ser para ellos también muy nostálgico. Tiene que devolverlos a una época de su vida, porque al final han ido creciendo con nosotros. Nosotros teníamos 20 años, pero ellos también. Ya son padres, madres, tienes su familia, todas sus cosas y por aquel entonces seguramente fuesen una bala perdida como nosotros. Entonces, escuchar la maqueta seguramente sea un chute de nostalgia bastante gordo.

Aimar: Hay un concepto muy bonito que también es un poco moñas, pero es muy bonito, que es el de la banda sonora de nuestra vida, que es las músicas que han sido escuchando en momentos clave de tu vida. La verdad, para prácticamente todos los que estamos hoy aquí reunidos, Supersubmarina ha sido, es la banda sonora de de nuestra vida.

Lydia Ramón Espinosa de los Monteros

Lydia Ramón Espinosa de los Monteros

Graduada en Periodismo por la Universidad de Valencia y Máster en Periodismo por la Escuela UAM - EL...

 
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