A vivir que son dos díasLa píldora de Tallón
Opinión

No estaban muertas

"Esta historia no tiene un principio ni un final, es la de siempre: los fuertes atropellando a los débiles. Pero un día, las trabajadoras se plantaron. Fueron a la huelga. Y empezaron a pasar los días, que se volvieron semanas, que se convirtieron en meses"

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Las trabajadoras de la limpieza de Lugo eran hasta esta semana las peor pagadas de España. Uno de esos récords tristemente célebres. Eran mil ochocientas limpiadoras que ingresaban 13.594 euros al año, es decir, mil quinientos por debajo del salario mínimo interprofesional. Mantenían limpios los colegios, los centros de salud, los juzgados, los pabellones deportivos, las oficinas de la administración. Pero la patronal del sector se negaba a negociar mejoras. Qué necesidad. Controlada por multinacionales como ACS, Aciona, FCC, OHL o Eulen, estaba más satisfecha pagando por debajo del salario mínimo que por encima. Claro. Esta historia no tiene un principio ni un final, es la de siempre: los fuertes atropellando a los débiles. Pero un día, las trabajadoras se plantaron. Fueron a la huelga. Y empezaron a pasar los días, que se volvieron semanas, que se convirtieron en meses. Tal vez la patronal pensó: «No resistirán». Seguramente fue bueno para ellas que las diesen por muertas desde el principio, porque en el momento que se situasen por delante y no desfalleciesen, el shock sería doble para los otros. Esta semana ratificaron el acuerdo por el que sus nóminas suben al fin por encima del salario mínimo. Fue la conquista de un esfuerzo colectivo. Me recordó al día que entraron en el camerino Miles Davis y le anunciaron: «Miles, acaba de caer el muro de Berlín». El genio sonrió y preguntó, con ironía, si acaso había caído solo. El maestro sabía que los muros nunca caen por su voluntad, hay que derribarlos.

 
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