Política

Sánchez defiende la amnistía frente a la ofensiva de la derecha y el malestar de Junts con su discurso

El candidato a ser reelegido presidente del Gobierno ha presenciado la agresiva reacción de PP y Vox a su mayoría de investidura, lo que vaticina una legislatura muy bronca. Desde Junts muestran su descontento con el lenguaje utilizado por Sánchez y advierten: "No tiente a la suerte"

Las manifestaciones frente a las sedes del PSOE que se llevan produciendo desde hace doce días vaticinaban una sesión de investidura con un ambiente irrespirable. Y así ha sido. Sánchez ha comenzado con una intervención de una hora y cuarenta minutos en la que ha dejado la amnistía, que era el elefante en la habitación, para los minutos finales. "En nombre de España y en defensa de la concordia entre españoles, vamos a conceder una amnistía a los encausados en el procés", ha explicado.

Sánchez ha utilizado los 80 minutos previos para dibujar un escenario en el que solo hay dos alternativas tras el resultado electoral: o él con sus espinadas alianzas pero con avances sociales, o la extrema derecha entra de lleno en el Gobierno. Feijóo y Abascal, por su parte, han sacado toda su artillería, mezclando argumentos lógicos, como el del cambio radical de discurso de Sánchez y todo su gobierno, con insultos y descalificaciones graves.

Sin embargo, la principal diferencia entre ambos ha sido la legitimidad del futuro Ejecutivo de coalición. Mientras que el líder de extrema derecha ha comparado a Sánchez con Hitler, acusándole de dar un golpe de estado, el presidente del PP ha acusado al socialista de "corrupción política" y "fraude electoral", pero no ha negado que la mayoría parlamentaria aglutinada sí es legítima. Una vez más, Ayuso ha centrado las miradas después de llamar "hijo de puta" a Sánchez cuando este ha mencionado el caso de presunta corrupción que denunció Pablo Casado. Lejos de retractarse, su entorno ha añadido que "es lo mínimo que se merece".

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En este ambiente de crispación total, que vaticina una legislatura con un ruido ensordecedor y con una oposición dispuesta a ir hasta donde haga falta para "defender la mayoría constitucional", Junts ha mostrado su enfado con el discurso llevado a cabo por Sánchez. Tras filtrar a los medios su descontento y sembrar la duda de si votarán a favor del candidato, su portavoz Miriam Nogueras ha comenzado su intervención amenazando: "Con nosotros, no tiente la suerte porque no le servirá. Su discurso no ha sido valiente".

Unos minutos antes, el diputado de ERC Gabriel Rufián pronunció un discurso en otro tono. Ha arrancado la intervención leyendo declaraciones de hace años de diversos líderes populares pasados como Aznar, Pablo Casado o Rajoy, en las que en todas ellas aseguraban que "España se rompe". En este sentido, ha declarado: "Llevan ustedes literalmente 46 años diciendo que España se rompe. La realidad es simplemente que ustedes han dicho esto cuando han perdido".

Sánchez defiende la amnistía "por el interés de España" y "en defensa de la concordia"

Así, la defensa de la amnistía del candidato a la presidencia ha comenzado con un reconocimiento a las miles de personas que han protestado contra la norma en los últimos días. "Estos días hemos escuchado a miles de ciudadanos expresarse libre y legítimamente. A todos quienes han ejercido este derecho de modo pacífico y subrayo, pacífico, quiero trasladarles mi respeto y mi reconocimiento porque han ejercido un derecho constitucional".

Sin embargo, ha reconducido el discurso indicando que "en esta Cámara vamos a escuchar a los 25 millones de ciudadanos y ciudadanas que votaron el 23 de julio". Así, entrando en el terreno de la amnistía, el candidato ha contrapuesto los dos modelos que existen a su juicio: "La receta del PP condujo al desastre y no conviene ir por ese camino. Nosotros hemos apostado por la vía del diálogo. Hemos antepuesto la unidad a la fractura. Donde antes hubo quiebra de la Constitución, ahora se cumple en todos los territorios".

En este sentido, ha insistido en su mensaje de "hacer de la necesidad virtud" y ha pronunciado la frase más esperada por su bancada: "En nombre de España y en defensa de la concordia entre españoles, vamos a conceder una amnistía a los encausados en el procés. El problema del PP y de Vox no es la amnistía, es que no aceptan el resultado del 23-J".

Sánchez ha defendido que la amnistía es legal y acorde con la Constitución y puede ayudar a superar la fractura que se abrió en Cataluña al 1-0. Y le ha pedido al PP "un esfuerzo si se considera un partido de Estado" para no seguir a Vox. "La amnistía no es un ataque a la Constitución del 78 sino una prueba de su fortaleza y vigencia", ha asegurado.

PP y Vox trasladan las protestas de la calle al Congreso

Tal y como llevan anunciando desde que se empezó a hablar de la ley de amnistía, tanto PP como Vox han pasado a la ofensiva con una dialéctica pocas veces vista en sesiones parlamentarias pasadas. El líder de Vox, ha acusado directamente a Sánchez de estar dando "un golpe de estado": "Darán mañana el primer paso para un golpe a la nación, un golpe de estado, un golpe a la Constitución. Levantan algunos las cejas en la bancada azul, pero en esos términos se han expresado muchas asociaciones del Poder Judicial".

Acto seguido, el presidente del partido de extrema derecha no ha dudado en comparar al candidato con Hitler. A su juicio, el nuevo Gobierno se disfrazará "con ropajes de legalidad" como ya hicieron "Hugo Chávez, Maduro o Hitler". La presidenta del Congreso, Francina Armengol ha pedido que retire estas palabras: "No puede ser que un representante del Congreso vaya en contra de los cimientos de la democracia. Este país sabe perfectamente lo que es una dictadura y un golpe de estado. Y tenemos en esta sede los recuerdos". Poco después, Abascal ha amenazado incluso a la bancada popular con romper sus pactos autonómicos si los de Feijóo tramitan en el Senado la ley de amnistía, donde tienen mayoría absoluta.

Por su parte, Feijóo también ha lanzado duros ataques a Sánchez. "No nos callaremos y va a tener que escucharnos cada día", ha arrancado el líder popular, para después acusarle de "haber caído ya en la sinrazón" y que "lo de hoy no ha sido un discurso, ha sido un delirio".

En este sentido, ha añadido: "Sánchez llega investido desde Waterloo. La investidura sale de un fraude. Lo que se votó en las urnas no es lo que han traído aquí. Y si creen que sí, ¿por qué no dejan que los españoles voten?". Además, ha acusado al socialista de "comprar los apoyos comprando cheques que todos pagaremos" en el que "él se humilla, pero no tiene derecho a humillarnos a los españoles".

De esta forma, este jueves será el turno de palabra para los grupos que no han tenido tiempo, que son EH Bildu, PNV, PSOE, BNG, Coalición Canaria y UPN, para que después tenga lugar la votación que hará, previsiblemente, presidente a Pedro Sánchez. Sin embargo, esta sesión de investidura ha evidenciado que será una legislatura tremendamente compleja. La oposición asegura que va a mantener el pulso y descartan rebajar el tono, por lo que cada pleno en el Congreso será un constante cruce de acusaciones y, con toda probabilidad, descalificaciones. La cuestión es si el ruido ensordecedor eclipsará o no a un Gobierno que se reedita con unos cimientos más frágiles que los de la pasada legislatura.

Carlos de Barrón

Carlos de Barrón

Escribo sobre actualidad en Cadena Ser.com, con especial interés en la información internacional. Empecé...

 
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