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"Han olvidado quiénes intentaron que no saliéramos de la miseria": Nieves Concostrina se rompe en antena al recordar la historia del barrio de Orcasitas

La periodista ha perdido la voz de la emoción cuando recordaba el triunfo de este barrio obrero a finales de los años 70

La desmemoriada Ley de Amnistía y la sentencia de la Memoria Vinculante

La desmemoriada Ley de Amnistía y la sentencia de la Memoria Vinculante

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Son muchos los episodios trágicos e injustos de la historia los que narra Nieves Concostrina en 'Acontece que no es poco'. Y aunque el nervio de la periodista se vea reflejado en cada uno de sus episodios, fue el de este jueves el que acabó por romperle, emocionada, en antena. Concostrina contaba en 'La Ventana', junto a Carles Francino, dos hechos históricos acontecidos en junio del año 1977 y que aludían a la memoria histórica. Como ella relataba, "una historia es muy bonita, y la otra es muy fea".

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Se refería, por un lado, a Ley de Amnistía, creada durante la Transición y por la cual todos los delitos cometidos en la dictadura hasta el 15 de junio de 1977 no podían ser investigados ni juzgados: "Algunos expertos e investigadores de la memoria democrática prefieren darle un nombre más ajustado a la verdad: La Ley del crimen perfecto".

Una victoria gracias al coraje de un barrio obero

Y aunque este hecho histórico enfade más que emocione... la periodista decidía contar esta otra historia "para acabar con buen sabor de boca". Se trata de la historia del barrio madrileño de Orcasitas. El 16 de junio de 1977, una sentencia del Supremo les concedía el acceso a una vivienda digna tras una gran lucha vecinal. Y es que el sur de Madrid se pobló entre los años 50 y 60 de gente muy pobre, que vivía en infraviviendas, sin luz, sin agua y en condiciones pésimas. Las conocidas como colonias de barro y que a Concostrina, le toca muy de cerca: "Conocí bien ese tercer mundo. Nací en una de esas colonias de barro".

Como cuenta, las condiciones de la vida de estos vecinos era tan miserable que el Ayuntamiento de Madrid elaboró en 1971 un Plan parcial para la remodelación de la zona. "En la memoria de este plan urbanístico se decía que, una vez terminadas las obras, los vecinos que habían tenido que irse provisionalmente a otros sitios, volverían a su barrio para habitar las casas dignas que se iban a construir". Pero el Ayuntamiento, dirigido por aquel entonces por miguel Ángel García-Lomas, no tenía previsto cumplir con su compromiso. De hecho, no se firmó nada, solo existía esa memoria de intención. Y ese fue el problema, que cuando se construyeron las casas y se mejoró la condición del barrio, nada obligaba legalmente al ayuntamiento a seguir con su promesa.

Pero aquí es donde se demuestra el poder que tienen los ciudadanos cuando se organizan para luchar por sus derechos. Y eso es lo que ha emocionado a Nieves Concostrina. "Fueron a manifestarse a las puertas del Ayuntamiento y del Ministerio, crearon la Asociación de Vecinos de Orcasitas, y tuvieron la fortuna de dar con un abogado que se partió la cara por aquella gente tan desamparada", se refiere a Eduardo García de Enterría, uno de los más prestigiosos juristas españoles y el primer juez español en el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Este abogado luchó por estos vecinos y concluyó que toda memoria incluida en un plan urbanístico tiene efecto jurídico y es de obligado cumplimiento.

Así, los vecinos de Orcasitas volvieron a sus casa y construyeron su barrio, sus calles, su centro social "y vieron cómo se instalaba el primer retrete". Es por esto que una de sus plazas tiene el nombre de Plaza de la Memoria Vinculante, como se denominó a esta victoria. Además, la periodista cuenta que "a los vecinos de Orcasitas se les encastró en los genes la solidaridad vecinal y la participación ciudadana, y por eso, tiempo después, cuando se instaló la calefacción en las casas, entre todos decidieron que no hubiera llaves individuales para que no se cortara la calefacción a quien no pudiera pagar".

Es a partir de estas palabras cuando Concostrina pierde la voz, y concluye rompiéndose en antena, sin ninguna vergüenza, por quienes han olvidado lo que significó esta victoria de un barrio obrero ante el auge actual de la ultraderecha en España: "Muchos vecinos de aquellos barrios miserables, de aquellas colonias de barro, descendientes de gentes analfabetas, obreras, solidarias y luchadoras han olvidado demasiado pronto quiénes les han traído hasta aquí y quiénes intentaron que no salieran de la miseria".

 
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