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La falacia del jugador: por qué seguimos jugando a la Lotería de Navidad si sabemos que no nos va a tocar

Tres de cada cuatro españoles participan en el Sorteo Extraordinario de Navidad aunque las probabilidades de ganar son de un 0,001%

Tres de cada cuatro españoles participan en el Sorteo Extraordinario de Navidad que se celebra cada 22 de diciembre. De media, según la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, cada partipante invierte 66 euros, algo más de tres décimos, pese a que es consicente de que las posibilidades de ganar son de 1 entre 100.000.

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Sergio García, psicólogo experto en intervención social del Colegio de Psicólogos de Madrid, explica que existen una serie de factores que empujan a los españoles a participar cada año en la Lotería de Navidad, aunque ese sea el único sorteo en el que participen en todo el año.

El fenómeno cultural. El Sorteo Extraordinario de Navidad está muy arraigado en España y su celebración es todo un evento social. "Nuestros bisabuelos, abuelos y padres participaban, y eso invita a que nosotros también nos sumemos a esa tradición popular", explica García.

El marketing. El anuncio de la Lotería de Navidad se ha convertido en un evento en sí mismo y los publicistas lo aprovechan para apelar directamente a las emociones. Como destaca García, el premio no es el que tiene un mayor bote económico -400.000 euros-, pero sí el que tiene mayor repercusión. "En nuestra manera de pensar, eso es fundamental, incluso más que un gran bote", subraya el psicólogo.

Lotería de Navidad

La identificación con el grupo. Del Sorteo Extraordinario de Navidad siempre se dice que no es el más grande pero sí el más repartido. La mayoría de participantes, de hecho, reconocen que comparten los décimos con familiares, amigos o compañeros del trabajo. Según Sergio García "compartirlo con gente que conoces te hace identificarte y formar parte de un grupo". Además, le da a ese grupo una ilusión común, la de ganarlo.

La falacia del jugador. Incluso conociendo cuál es el porcentaje de posibilidades que tenemos de ganar el premio, tendemos a imaginar que nos va a tocar. "Tendemos a minimizar el riesgo y maximixar las posibilidades de que nos vaya a tocar. Solemos creer que vamos a tener más suerte que los demás", puntualiza García.

Los celos. El 43% de los compradores reconocen que preferirían no haber participado. ¿Por qué lo hacemos entonces? El psicólogo explica que hay un factor importante a la hora de comprar un décimo: la envidia ante la posibilidad de que a nuestros compañeros o familiares les toque y a nosotros no.

Julia Molina

Julia Molina

Es periodista en la Cadena SER desde 2017. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid...

 
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