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Así que ganar en Anoeta era esto

La Real Sociedad se impone al Cádiz (2-0) con goles de Merino y Zahkaryan y rompe su sequía de victorias en el Reale Arena que ya duraba más de tres meses. Los donostiarras se afianzan en la sexta plaza.

SAN SEBASTIÁN, 15/03/2024.- Los jugadores de la Real Sociedad celebran el primer gol conseguido por Mikel Merino (c) durante el partido de LaLiga disputado este viernes entre la Real Sociedad y el Cádiz FC en el estadio Reale Arena de San Sebastián. EFE/Juan Herrero / Juan Herrero (EFE)

La Real Sociedad volvió a sonreír en el Reale Arena. Más de tres meses después volvió a ganar delante de su afición. Demasiado tiempo para un equipo que quiere pelear por Europa. Y no es casualidad que llegue cuando recupera el resuello tras unos meses en los que el calendario tan cargado le ha acabado fatigando, poniendo en riesgo sus aspiraciones europeas en liga. Pero parece que ha vuelto. Y está dispuesta a pelear hasta el final por Europa.

Su víctima fue el Cádiz, que empezó bien, con la dinámica y el mismo equipo del triunfo contra el Atlético, pero que se fue apagando y acabó claudicando contra una Real que fue mucho mejor. Le penalizaron en exceso sus apagones. Primero con un gol de Mikel Merino. Y después con el primer tanto como realista de Zakharyan, que se celebró por todo lo alto en Anoeta. La Real sonríe, mantiene la sexta plaza y vivirá un parón de selecciones tranquilo. El Cádiz no puede dormir fuera del descenso y tendrá que seguir luchando para quedarse en Primera de la mano de Mauricio Pellegrino y con Robert Navarro tratando de ayudar antes de su regreso a San Sebastián.

Desde la primera parte ya se vio otra Real, más fresca, más enchufada, más metida en el partido, más intensa... más descansada en definitiva. Y eso se nota en su juego. Mucho más fluido, especialmente en fase ofensiva. Con balón, seguramente se volvió a ver a es e grupo que maravilló a todo el mundo allá por octubre y noviembre. Lo que hace el descanso, tener tiempo para recuperar entre partido y partido, y poder centrarte en preparar el partido a conciencia. Que está muy bien, y es lo que todos desean, actuar entre semana, porque quiere decir que juegas en Europa, pero no todos los equipos tienen la suficiente profundidad de banquillo como para aguantar todo el año al mismo nivel. Y a la Real, nos guste o no, le ha pasado. Y le está pasando factura. Pero esta semana el equipo ya ha recuperado el resuello, ha descansado y el juego ha vuelto a brillar. No, no es casualidad.

El Cádiz fue quien lo pagó, y puede dar gracias de no haberse ido al descanso con el partido ya finiquitado. Porque la Real hizo ocasiones y combinaciones en campo rival más que suficientes como para haber sentenciado el asunto en la primera parte. El mérito de los gaditanos, quizá, sea ese, el de aguantar de pie las embestidas de los txuri-urdin, intentar que el partido no se le fuera al traste, y de paso darle algún buen susto, como el remate de Ramos, que salió por el lesionado Maxi Gómez, dentro del área y que obligó a emplearse a fondo a Remiro. O el remate de Sobrino, que se fue desviado. O el de cabeza de Juanmi después de una mala salida de Remiro. Tuvo unas cuantas claras. Y un apagón en defensa que lo aprovechó el más listo de la clase. Oyarzabal cogió despistada a la defensa amarilla en un córner que sacó rápido Kubo, cedió de tacón a Merino, que en punto de penalti libre de marca solo tuvo que fusilar a Ledesma. El propio Mikel pudo ampliar la renta, pero se le hizo de noche dentro del área y Chust le robó la gloria. Y Le Normand remató desviado de cabeza en otro córner.

La Real pudo haber vivido más tranquila la segunda parte, porque volvió a brillar con balón como hacía tiempo que no se le veía, sobre todo en casa. Pero no supo aprovecharlo. Y dio alas a un Cádiz que necesita poco hacer algo de peligro. Así llegó el primer susto de Kouamé nada más volver de vestuarios, después de un buen centro de Javi Hernández por la izquierda. O el disparo desde la frontal de Robert Navarro después de cortar una mala salida desde atrás de Zubeldia. Se encontró con el muro de Remiro. Pero la Real intentó seguir dominando el partido a través de la posesión de balón.

Y aunque quizá le falto la brillantez del primer tiempo, lo cierto es que vivió todo el rato más cerca de la portería de Ledesma, que tuvo que hacer una estirada fantástica después de un gran remate de cabeza de Merino. Jugó con fuego Zubeldia en una acción en la que Ramos acabó sangrando, pero todo estaba invalidado por fuera de juego. Pero esta Real no estaba dispuesta a sufrir y siguió atacando hasta que encontró la vía del 2-0, en una buena acción entre Becker y Brais Mendez que remató al fondo de la red Zakharyan, no sin que antes, claro, tocara el balón el más listo, Oyarzabal. El primer gol del ruso en la Real llegaba para llevar la tranquilidad al marcador del Reale Arena. De ahí al final, el Cádiz se fue apagando poco a poco, mientras los donostiarras tenían por fin un colofón plácido, pudiendo incluso haber ampliado la diferencia con un trallazo de Traoré ante el que Ledesma respondió con una gran mano cambiada. Y ahí murió el partido con el que la Real ponía fin a tres meses de sequía de victorias delante de su afición. El Cádiz deberá seguir remando para salvar la categoría.

Roberto Ramajo

Roberto Ramajo

Entro en el grupo en 2002 como redactor de prácticas. En 2005 se incorporó a la redacción en Gipuzkoa...

 
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