Trivium y Quadrivium

Asturias
El interés académico-curricular por las artes del lenguaje, retrocede.
En la Universidad de Asturias, “las clases de primero de Administración y Dirección de Empresas y Derecho tienen este curso más jóvenes que todos los grados, nueve, de Humanidades”. Al parecer, la fantasía de la superioridad de las Ciencias frente a las Letras continúa viva “en el corazón del modelo cultural español”. Seguimos a vueltas con El Trivium (Gramática, Dialéctica, Retórica) y el Quadrivium (Música, Aritmética, Geometría, Astronomía) medievales, pero en degenerado, porque entonces esa oposición no era propiamente de Ciencias y Letras, sino de algo así como “los secretos de la palabra y los de la naturaleza”; la lengua, la palabra, no era solo expresión o mero instrumento de comunicación. Hoy, todo es instrumental: partidos políticos instrumentales, pret-à-porter, alquilados para fiestas de urnas; personas (trabajadores, empleados, profesionales) como “Instrumentos con voz”, neoesclavos, actualmente con voto, pero sin voz.
El no haber alternativa ni alteridad a la alternancia, nos tiene muy alterados, como tsunamizados o electrocutados, incapaces de dar un cambio de sentido a las corrientes de opinión. Sin embargo, todo sucede según un orden procesal estricto. Observemos cómo llegan a colisionar dos metáforas políticas aparentemente contrarias, hasta desembocar en el gran oxímoron totalitario: “tsunami democrático”. La confluencia de “mareas”, con sus desbordes naturales y de políticas como movimiento de fichas y fichajes en el tablero, que se ha ido gestando en un movimiento uniformemente acelerado, no puede ser más explosiva: fuego líquido para la democracia.