Octubre negro

Asturias
Les confieso que tengo el ánimo más alicaído que el de Joe Frazier cuando miraba de frente a Muhammad Ali en el coliseo de Manila. Y es que cada día que pasa parece que nos llega un golpe que nos hace tambalearnos, que pone en riesgo nuestra estabilidad y hace que nos replanteemos el futuro. La crisis de las industrias electointensivas amenaza con arrasar el tejido industrial de la región. Y no será porque no se haya dicho antes, ni que los expertos alertaran de los riesgos. Pero como en el cuento de Pedro y el lobo…vamos, que ahora o nos ponemos las pilas y hacemos lo que teníamos que haber hecho antes o a la mayor parte de las multinacionales les cantaremos el ‘bye bye fraulen’ que entonaba Micki. Perdónenme que sea tan pesimista, pero creo que hay que decir las cosas claras y tratar de despertar conciencias, porque si seguimos así vamos a acabar convertidos en un macrogeriátrico que los fines de semana y festivos se llenará de madrileños de visita. Por cierto, desoladora la cifra de que casi 20.000 trabajadores en un año abandonan nuestro paraíso para buscar fortuna en otras partes. O que perdemos pierde nueve puestos en el ranking de competitividad de la Unión Europea. Sufrimos los mayores recortes de Arcelor, Vesuvius hace las maletas y Alcoa nos da una angustiosa prórroga. Y mientras, palabras y palabras, promesas de papel que ya no engañan a nadie. Tengo sensación de fragilidad y abandono. y es que perdemos hasta el monopolio de la botella de sidra y el señor Trump pone aranceles al quesu Cabrales. Y Sánchez solo piensa en clave electoral y nos embadurna de palabras gastadas, sin ningún hecho que certifique que al menos vamos a pelear por el futuro. Así que qué quieren que les cuente este ‘playu’, cautivo y desarmado que además es del Sporting y de eso ya prefiere ni hablar. Es este octubre atroz, y a la espera de la sentencia del procés, de la exhumación del dictador, del ‘Brexit’ y del cambio de hora. Solo me queda una opción: encerrarme en una habitación del pánico y arrancar las hojas del calendario.