Bancos para pensar

Asturias
Hoy, el corazón me pedía hablarles del cúmulo de indecencias, indignidades, ignominias, ruindades e infamias vomitadas durante la semana pasada por gente a la que, supuestamente otra gente ha votado para que haga política y que parece que andan buscando un diagnóstico de psicopatía. Pero mi neocórtex cerebral, que, en ocasiones, parece que funciona, me hizo desistir. No hay que darles cancha, es justo lo que quieren…
Así que hoy quiero hablarles de algo que, de verdad, creo que merece la pena, quiero hablarles de un banco, un banco muy especial, un banco para luchar contra el acoso escolar, un banco para cultivar valores como la amistad, la empatía y el respeto. Hace unos días una niña de tan solo 9 años de un colegio de Burgos lo planteó en una carta a su profesora. Pedía un banco de colores para lograr un espacio de integración, de socialización, de ayuda y de fortalecimiento.
Por cierto, hablando de bancos de colores, ahí tenemos los bancos arcoíris de La Escandalera como símbolos también de tolerancia y de respeto, que hasta casi le gustan ya al mismísimo alcalde de Oviedo.
Y es que hay bancos que parecen atraernos como un imán, basta que hablen de alguno de ellos en cualquier publicación o en cualquier red social como “el banco con las mejores vistas del mundo” para que allá vayamos en tropel y arruinemos la tranquilidad del lugar.
Para tranquilidad ya tenemos otros bancos, los bancos del capital, esos que todos necesitamos alguna vez para adquirir la vivienda, el vehículo, los estudios, la salud… Esos a los que rescatamos con más de 64 mil millones de euros, esos a los que costeamos las indemnizaciones millonarias de sus banqueros, esos que lo mismo nos venden engañosas preferentes que nos ponen y quitan gobiernos… En fin, es hablar de estos bancos y mi amígdala cerebral comienza a tomar el mando…