Salud para Lima
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Asturias
Salud para Andrés Lima, uno de nuestros artistas de referencia en este caótico y multiforme espacio y tiempo de los ‘neos’ y los ‘posts’, al que acaban de concederle el premio nacional de teatro. Por practicar el periodismo de pueblo aplicado a una obra tan universal como sus dramaturgias, su Sueño, una lectura grotesca de aquel de una noche de verano, que vimos el Jovellanos, empareja a Shakespeare con Gijón.
Pero más acá, atrás se quedan otros grandes montajes, en La Felguera, le vimos la primera parada tras el estreno de La vuelta de Nora de Lucas Hnhat, una desalentadora revisión de qué pasó, si es que algo cambió, tras el portazo final de la Casa de muñecas de Ibsen. A Lima, y a su equipo fijo, también le debemos la intensa e inmensa dramaturgia del Moby Dick con José María Pou, ahora que ya es Cicerón, de capitán Ahab. La última parada del Pequod fue en el Palacio Valdés. No sé si girarán Shock, el cóndor y el puma, afinadísima visión sobre el capitalismo golpista pero sería un reto pasar su teatro griego y cibernético al escenario, por ejemplo, del Niemeyer. Salud para Andrés Lima, al que esperamos verle aquí su montaje de El chico de la última fila, él que es ahora uno de los grandes de los nuestros. Enhorabuena.