¡Por Hermes, ALCOA no se cierra!

Asturias
Otra larga marcha de los trabajadores de ALCOA. A su paso, les ofrecen bollinos preñaos, de masa buena y jugo rojo, sabrosísimos. Buen tentempié cuando los ánimos están muy altos y la confianza baja. Según el presidente del comité de Empresa, tienen que decidir quienes les van a comprar y el precio justo. La llegada de las dos ofertas vinculantes podría quedar en nada a finales de mes.
Marchan contra reloj, a contratiempos, con la memoria por montera, deportivos alados y bastones, como caduceos. Al verlos caminar, con paso firme y resuelto, se diría que son hijos adoptivos de Hermes/Mercurio, dios del comercio y del intercambio de palabras, que actuaba siempre como secundario o recadero y con sus “hermas” o mojones de piedras, marcaba los límites y linderos. Una divinidad compleja, de múltiples facultades: inventor de carreras y deportes de lucha, pero también de la lira y la flauta, del alfabeto, de la astronomía. Un dios rústico y popular, con sandalias aladas, que destacaba por su inteligencia, astucia y elocuencia, cualidades imprescindibles para ser portador de sueños y hacedor de cambios, traduciendo hábilmente en palabras, intereses contrapuestos.
Los trabajadores de ALCOA se dirigen a Madrid, en nombre de toda Asturias…No quieren llegar hasta allá; aspiran a que la solución del conflicto se produzca a mitad del camino. El aluminio es caro de obtener, necesita mucha energía eléctrica, cuyo precio está por las nubes. No conviene agravar ese alto coste, con el despilfarro de tanta energía e industria humana.
Segunda jornada de marcha. Se acabó la cháchara. El combate será hermético, a conciencia de clase.
¡Por Hermes, ALCOA no se cierra!