Tras el maratón electoral

Asturias
Desorientación en el supermercado electoral.
“Aunque a algunos les parezca tonto,/ las ovejas votaron por el lobo;/ por el gato votaron los ratones./ La paloma, inocente, votó por la serpiente;/ Un pobre asno quejumbroso y triste / dejó su voto por el buitre;/el caballo y el perro, como siempre, / votaron por el hombre”.
¿Notamos alguna inconsecuencia?
“Lo que ha sucedido, seguirá sucediendo /si nada sucede para impedirlo./
Los inocentes no saben de nada:/son demasiado inocentes;/
y los culpables tampoco:/ son demasiado culpables./ A los pobres no les afecta:/ son demasiado pobres;/a los ricos tampoco:/ son demasiado ricos./ Los tontos se encogen de hombros/ porque son demasiado tontos;/ los inteligentes se encogen de hombros / porque son demasiado inteligentes…
Los líderes de diseño se enrabietan: ¡cagonmimantu, esto qué ye! si mis colegas no se sientan a negociar un acuerdo, hago Alcaldesa a Carmena! Si Pedro Sánchez no cuenta con mí, ¡no apoyo su investidura! ¡Bacalao a la portuguesa!
Y mientras la banalidad democrática se enquista, en Asturias se lucha por mantener la industria.
Ya tal…