Ingresa en prisión el exmarido de la camarera asesinada
El rastro del móvil le sitúa en el lugar del crimen
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La Carcel alavesa de Zaballa adonde ha ingresado el presunto asesino camarera dominicana / CADENA SER
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Vitoria
El hombre detenido el martes pasado acusado del asesinato de Rosa, la camarera dominicana de 42 años que apareció muerta en su piso del barrio del Pilar en Vitoria, ha ingresado en las últimas horas en la prisión provincial de Alava en Zaballa por orden del juzgado de instrucción número 1 de Vitoria.
Según apuntan fuentes policiales a distintos medios de comunicación, el rastro del teléfono móvil sitúa a este hombre en el domicilio de la mujer asesinada en la hora en la que se cometió el crimen, la noche del pasado viernes 31 de octubre. La triangulación del móvil realizada por su compañía telefónica evidencia que al menos acudió aquella noche al domicilio de su ex pareja.
El Correo publica que el hombre negó ante instancias judiciales este extremo y solo cambió un poco su declaración al serle referida la conclusión técnica del rastro del teléfono móvil. En este punto si admitió que se acercó al portal de su antigua pareja y que pulsó el timbre pero que se marchó porque nadie le abrió.
Al parecer el detenido puso en manos de la policía distintas pruebas que le localizaban en distintos lugares de la ciudad en la noche del crimen. Hasta llegó ha hacer saltar un radar, publica el Mundo hoy, para que existiera constancia de que en ese momento no estaba en la casa, lo que a juicio de la policía podría indicar que había una cierta planificación del crimen.
El cadáver fue hallado en el domicilio de la mujer por una persona allegada que, preocupada por la falta de noticias acudió hasta la casa para ver que sucedía. Se encontró a la mujer en una cama cubierta por una sabana y en medio de un charco de sangre. La cara de la mujer completamente desfigurada al parecer por los fortísimos golpes recibidos con un objeto contundente.
Lo que aún no se ha aclarado es el motivo del crimen y siguen si despejarse las dudas en torno a un posible ajuste de cuentas por drogas o la alternativa de violencia de género. La víctima trabajaba en un local de la calle Beato Tomás de Zumárraga que en distintas ocasiones había sido visitado por las distintas policías en busca de drogas y persiguiendo el tráfico de estupefacientes.