Resiliencia y emergencia climática
Es importante comprender que la adaptación tiene unos límites
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Resiliencia y emergencia climática - Juan José Sanz (13/12/22)
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Toledo
Hoy hablamos de dos términos que cada vez se escuchan más en los foros políticos. El primero es la palabra resiliencia que es un término científico que proviene del campo de la ecología. El término hace referencia a la capacidad de resistencia de un sistema a las perturbaciones para mantener un equilibrio. Se utiliza para los sistemas y no para los individuos. Así, lo que es resiliente es la economía, la sociedad o el ecosistema y no las especies o los individuos. No hay que confundir resiliencia con resistencia. Así, por ejemplo, el político resistente es el que se instala en el inmovilismo, mientras que el resiliente es el que lo hace en su propia evolución.
Los políticos nos deben a los ciudadanos y ciudadanas el compromiso de la verdad y de la honradez, el sano ejercicio de la autocrítica pública, asumir responsabilidades, saber pedir perdón y dimitir sin traumas, cuando sea necesario. La lógica de gobernar en la resiliencia no es fácil, pero es la que la sociedad necesita y demanda.
El segundo término es la emergencia climática que es el resultado de una crisis económica, social y ambiental. Es una situación en la que se requieren medidas urgentes para reducir o detener el cambio climático y evitar el daño irreversible resultante. Los efectos del cambio climático intensifican la competencia por recursos en la tierra, principalmente alimentos y agua, exacerbando las tensiones socioeconómicas y provocando desplazamientos masivos. ¿Os suena?, pues sí, esto ya lo estamos viviendo hoy día.
El concepto de resiliencia aplicado a la emergencia climática tiene dos componentes principales: la mitigación y la adaptación. Es importante comprender que la adaptación tiene unos límites. Si la adaptación no va acompañada de la mitigación, que es la verdadera solución a la emergencia climática, solamente es una forma de ganar tiempo que no es poco, aunque al mismo tiempo el sistema se va acercando al límite de su capacidad para mantenerse en buenas condiciones.
La resiliencia tiene un límite. ¿Cuál es el aumento de la temperatura que puede tolerar nuestro sistema socioeconómico? ¿Cuál es el límite en el consumo de combustibles fósiles que no debemos traspasar? Si no somos prudentes, podemos traspasar umbrales que quizás ya los hayamos cruzado, y llegar a puntos de no retorno, a daños irreversibles para las personas, la economía, la sociedad y la naturaleza.
La verdadera resiliencia implica no sólo una capacidad de adaptación a condiciones adversas, sino también una comprensión de las causas de esta adversidad y una acción decidida para reducir los factores que la provocan. Debemos destinar recursos a conocer mejor los límites de la resiliencia planetaria, social y económica, así como a diseñar soluciones tecnológicas y sociales que nos permitan transformar la economía para vivir en un mundo seguro, evolucionando hacía la economía circular como alternativa al modelo actual de producción y consumo.