No es el qué, es el quien
Es una falta de educación brutal, es una falta de calidad humana lo que trasciende
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Toledo
No les voy a engañar llevo unos días esta semana con temas farragosos en mi trabajo. El cambio de gobierno en la Generalitat, la tragedia de Saelices con la muerte de dos vecinos en una riada, Crimea, Putin, Ucrania…Hoy me apetecía hablar de algo frívolo, estilo los colores que se llevan este otoño o los filtros de Instagram.
Pero hay un tema que me reconcome la cabeza y el estómago y tengo que dejar aquí mi reflexión, seguro que repetida y sencilla y falta de un análisis en profundidad, pero en definitiva mía. No se ha hablado de otra cosa esta semana los insultos de los chicos del Elías Ahuja a las chicas del Santa Mónica.
Vaya por delante que me niego a llamar a esto tradición, o ritual, o costumbre. Que te llamen puta, ninfómana, coneja… solo tiene un nombre insulto, violencia verbal y acoso machista. Me da exactamente igual los años que se lleve haciendo y el “rollito” que lleven los residentes de ambos colegios mayores. Por cierto, que yo estuve en uno y al margen de este episodio mucho habría que hablar sobre algunas de las prácticas y abusos que en muchos de estos sitios se dan.
Es inadmisible, pero no ahora en pleno siglo XXI, sino en cualquier otro momento histórico. Es una falta de respeto no solo a las mujeres, porque creo que muchos hombres se sienten abochornados ante estas actitudes. Es una falta de educación brutal, es una falta de calidad humana lo que trasciende.
Y entonces, dirán ustedes ¿Por qué algunas de esas chicas han salido a defender a sus agresores? Porque no es el qué sino el quién.
Me pregunto qué hubieran dicho esas chicas, las que han defendido estos gritos de orangután en celo, si esas palabras hubieran salido de las bocas de un grupo de muchachos en unas fiestas populares en cualquier pueblo, pongamos de Toledo
Me pregunto qué hubiera dicho Díaz Ayuso si los gritos los hubiera proferido un grupo de Menas, de menores extranjeros de un centro tutelado en Madrid
Me pregunto cómo hubieran actuado los padres y las madres de esas chicas si sus palabras hubieran salido de un grupo de personas de étnica gitana, de musulmanes.
Porque, en mi opinión, nadie intenta justificar, ni restarle importancia al qué sino al quién. Y ese “quién” son chavales, en general, de familias acomodadas, futuros abogados, empresarios ¿jueces? Esos “quien” son los posibles novios de nuestras hijas, nuestros primo , nuestros hermanos. Intentamos salvar al quién y miramos hacia otro lado, cuando el quién
debería agravar aun más sus actos. Si ese “quién” se divierte llamándonos putas y esas “quienes” entran en el juego y se lo toman como una costumbre tenemos una sociedad enferma, sobre la que hay mucho que reflexionar. Es una opinión de una Toledana de Toda la Vida