El color del otoño
Paseo otoñal por los bosques de nuestra región teniendo en mente los procesos biológicos y químicos que hay detrás de tan bellas estampas
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Toledo
Estamos ya inmersos en el otoño y las redes sociales se llenarán de paisajes en donde se apreciará el cambio de color que se produce en esta estación. Pero, ¿Qué es el color? El color como tal no existe, lo que existe y podemos medir es la longitud de onda del espectro solar que reflejan los objetivos, es decir, que no absorben. Por esto, ante un mismo color distintas personas pueden tener percepciones diferentes.
En la retina de nuestros ojos tenemos dos tipos de células que perciben esas longitudes de onda y las convierten en mensajes eléctricos que son “traducidas” en nuestro cerebro. Tenemos unos 130 millones de células llamadas bastones que son las responsables de la visión nocturna, es decir, percibimos con ella la luz y la oscuridad, pero no el color. Además, tenemos otras células menos abundantes llamadas conos que son de tres tipos según la longitud de onda a la cual se excitan. Sin conos en nuestra retina no percibimos los colores. Tenemos conos que se excitan en longitudes de onda cercanas al rojo (Red), verde (Green) y azul (Blue). ¿Os suena el sistema RGB de nuestras pantallas? Pues ese es el sistema fundamental de nuestra visión.
Las plantas y las algas son verdes porque poseen el pigmento clorofila que es la responsable de la fotosíntesis, un proceso químico que permite, gracias a la energía de la luz, transformar materia inorgánico en orgánica. Como diría María José Ruiz de @Ciencialacarta: “detrás de cada proceso biológico hay mucha química”. Curiosamente la clorofila es exactamente igual a la hemoglobina de nuestra sangre con la diferencia de que el núcleo central en vez de ser una molécula de hierro es una molécula de magnesio, en el caso de la clorofila.
¿Por qué pierden las hojas los árboles? La pérdida de las hojas ha sido la estrategia de vida más exitosa para estas especies caducifolias. Las plantas ahorran energía en invierno, periodo en el cual no pueden realizar la fotosíntesis.
La clorofila es el compuesto que da a las hojas su color verde, bueno… que refleja la luz en la parte del espectro que en nuestro cerebro se traduce al color verde. En otoño, la cantidad producida decrece, y la clorofila se va descomponiendo lentamente, haciendo que las hojas pierdan su verdor. Pero la clorofila no es el único pigmento que hay en las hojas, además están diversos carotenoides que son los responsables del amarillo y naranja otoñal. Los carotenoides de las hojas comienzan a degradarse al mismo tiempo que la clorofila, pero lo hacen a un ritmo mucho más lento. De ahí que nosotros percibamos el cambio de color.
Os animo a dar un paseo otoñal por los bosques de nuestra región teniendo en mente los procesos biológicos y químicos que hay detrás de tan bellas estampas.