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Debate electoral en Andalucía: cinco candidatos y una outsider

Nadie ganó el debate. Moreno se afanó en no perderlo porque todos chutaban contra su portería, mientras Macarena Olona disparaba con su escopeta de caza contra todo lo que se movía.

SEVILLA , 06/06/2022.- Los candidatos presidenciales posan durante el primer debate electoral de cara a las elecciones legislativas andaluzas que tiene lugar este lunes en Sevilla. EFE/ José Manuel Vidal / José Manuel Vidal (EFE)

Juan Manuel Moreno ya lo avisó: "Soy el hombre de moda". Incluso la candidata de Por Andalucía, Inma Nieto, le sugirió que le firmara un autógrafo al término del debate celebrado en la noche del lunes. En verdad lo hacía para reprocharle con ironía su falta de gestión en sanidad y dependencia... Y quizá fue eso lo que más se echó de menos: las propuestas concretas de los partidos, lo que harán si gobiernan. En su lugar, reproches por doquier de todos contra Moreno y de Macarena Olona contra todos. Ella se situó fuera del debate desde el primer minuto. Venía a hablar de su libro, que a juicio del resto dibuja una Andalucía irreal. Y se echó en falta que el Presidente Moreno defendiera a los trabajadores públicos a los que Olona quiere pasar por "la motosierra".

Tuvieron que ser Juan Espadas y Teresa Rodríguez quienes reivindicaron los entes instrumentales de la Junta. Fue la candidata de Adelante Andalucía (que paradójicamente estuvo a punto de no participar y finalmente pudo hacerlo tras el aval de la junta electoral) la que intervino con más eficacia y soltura, la que asumió el papel de voz del pueblo, representando a las miles de mujeres víctimas de violencia de género al acusar a Vox de ser "el brazo político del terrorismo machista". La sensación, sin embargo, es que algunas de las barbaridades que dijo Olona no recibieron la debida respuesta, no al menos con la misma contundencia. Sí quedó claro, tal y como le espetó Juan Marín, que no sabe de lo que habla al referirse a las competencias de la Junta en cuestiones clave como la inmigración. La candidata de Vox no vino a debatir sobre las cosas; diríase que sólo contra ellas. Era una outsider en el plató. Y utilizó la escopeta de caza en cuanto pudo para su objetivo inconfesable de abrir brecha en la Andalucía rural.

Un debate con seis candidatos siempre resulta encorsetado. Y lo fue en el primer tramo, algo menos en la segunda parte, cuando recibieron las instrucciones para intentar captar mayor atención de los televidentes. Una audiencia que no fue estimable en España (poco más del 8%) aunque sí se multiplicó en Andalucía hasta casi el 20%, lo que evidencia interés. Hay margen para movilizar al 30% de indecisos.

Hubo momentos interesantes, como el 'zasca' de Moreno a Juan Marín cuando éste pidió reeditar el pacto de gobierno y el candidato popular contestó que él quiere gobernar solo. Con todo, ambos saben que si Ciudadanos pudiera obtener grupo parlamentario propio, el acuerdo sería inmediato y haría respirar de alivió a Moreno porque le permitiría sacudirse a Olona.

El socialista Juan Espadas consiguió su objetivo de erosionar a Moreno manchando el milagro económico que venden los populares. Lo hizo también al atacar su bajada masiva de impuestos y asegurar que Moreno pactará con Vox llegado el caso. Argumentos efectivos contra el Presidente andaluz que sólo entonces tiró de munición de calibre grueso para vincular a Espadas con los gobiernos de Chaves y Griñán y recordarle que sólo podrá gobernar en una fórmula 'Frankenstein' con ocho partidos a su izquierda. Sí, el cine de terror también estuvo presente en el debate. Espadas advirtió a Moreno que se preparara para vivir en sus carnes la trama de 'El Exorcista' si finalmente gobierna con Vox.

El debate no pasará a la historia, pero ha dejado asentado el ring para el próximo lunes en la televisión pública andaluza. Allí se atisbarán nuevos golpes si para entonces los tracking de los partidos no detectan una movilización importante del electorado.

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A 12 días de las elecciones, el debate ha clarificado lo que nos espera. Un Moreno Bonilla mucho más cómodo en el papel de presidente que en el de candidato, que se ha puesto las zapatillas de ballet para pasar de puntillas sobre el calendario. Un candidato de Ciudadanos ligero de equipaje en busca de grupo parlamentario propio, sabedor de que ahora sólo puede subir tras haber tocado fondo. A la izquierda, Teresa Rodríguez crecida, que va a más junto a Inma nieto de por Andalucía, que empieza a ser conocida y valorada por su calidad parlamentaria. La movilización de la izquierda es la gran incógnita. El candidato socialista, Juan Espadas, lo sabe. Si logran activar a sus 45.000 militantes, a sus 2.000 concejales y alcaldes y a todos sus cargos públicos, habrá partido. Si la afición no acude al estadio, el torneo será para el PP por incomparecencia del rival. La izquierda andaluza no batalla hoy contra el PP, sino contra la resignación. En el próximo debate, veremos si son capaces de ilusionar a una Andalucía sociológicamente de izquierdas que le ha perdido el miedo a votar a la derecha.

 
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