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Hablan los niños ucranianos en España: “No digas rusos porque la culpa es de Putin”

La infancia de millones de niños es lo primero que se destroza en una guerra. Visitamos una escuela ucraniana en Madrid para dar voz a niños y adolescentes sobre la situación en su país

Mirar la guerra a través de los ojos de un niño

Mirar la guerra a través de los ojos de un niño

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Madrid

11 días. 2.000 muertos. Un millón de refugiados. Y un pueblo lleno de vidas destrozadas. Ese sería el balance provisional que, de momento, podemos hacer de la ofensiva rusa en Ucrania. Da escalofríos pensar que hasta hace poco las noticias que nos llegaban desde allí eran que los ciudadanos ucranianos continuaban reservando mesa en los restaurantes o que los niños salían a jugar a los parques.

Las escuelas ucranianas en España solo abren los sábados por la mañana. Entre semana los alumnos acuden a los colegios españoles y durante el fin de semana asisten a estas escuelas para aprender materias como Lengua o Historia ucraniana y para que los estudios primarios sean reconocidos en su país de origen. En el colegio Nashe Maybutne (Nuestro futuro), el ambiente no era el habitual. Algunas clases conectaban por videoconferencia con sus profesores que estaban encerrados en búnkeres para protegerse de los bombardeos. Los más pequeños, aún desde la distancia, sufren pensando en que sus abuelos todavía están en el país o al recordar sus veranos de vacaciones en Ucrania. Es curioso escuchar cómo ellos casi no ven diferencias entre España y Ucrania, cómo relatan que estos días prestan atención a las conversaciones tienen sus padres en casa o cómo niños y niñas de 10 años parecen tener más sentido común que algunos de los dirigentes internacionales más poderosos: “Todo esto va a acabar muy triste porque tendremos que construirlo todo de nuevo, plantar muchas cosas, apagar los fuegos, coger la basura, las pistolas y la sangre…”

Se calcula que uno de cada cinco menores en el mundo, es decir, unos 420 millones, viven en zonas de guerra. Todos ellos se ven obligados a renunciar a su infancia y a vivir situaciones por las que nadie debería pasar. Save the Children estima que siete millones y medio de menores ucranianos están en “grave riesgo de daño físico, estrés emocional severo y desplazamiento”. Según su responsable de emergencias y ayuda humanitaria, Arantxa Osés, el riesgo es tanto por ser directamente alcanzados por las bombas y el fuego cruzado como por estarse desplazando y separando de sus familiares.

En un contexto en el que, de repente, los padres se convierten en militares y sus madres en supervivientes, la infancia se desmorona. “Las madres que están partiendo con los niños probablemente tengan los mismos niveles de estrés y ansiedad que ellos”, apunta Osés. “La buena noticia es que los niños y niñas son muy resilientes”.

Cuando planteamos una conversación con los adolescentes de la escuela ucraniana Nashe Maybutne el debate es mucho más acalorado. Pregúntense si ustedes morirían por su país y juzguen ustedes mismos la conversación.

 
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