No es una crisis de refugiados, es una crisis del modelo europeo de acogida
El Parlamento Europeo pide una respuesta más ràpida y eficaz a la muerte de miles de miles de personas en aguas del Mediterráneo, y un modelo eficaz que haga que el peso de la llegada de refugiados no recaiga en los países de entrada
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FELIPE TRUEBA (EFE)
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Estamos ante la mayor tragedia humanitaria vivida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Cerca de dos millones de personas han llegado a territorio europeo desde 2015. 20.000 en lo que va de 2017. La mayoría de refugiados y migrantes procede de países en guerra pero también escapan de dictaduras, hambrunas y pobreza extrema. El Parlamento Europeo pide a los países miembros que coordinen una política migratoria integral, solidaria y segura.
Más de 9.000 personas, muchas de ellas refugiados de países en guerra, han muerto intentando cruzar el Mediterráneo en los últimos dos años. Los gobiernos europeos, y en gran parte los medios de comunicación, siguen hablando de ‘crisis de refugiados’. Pero Joaquín Arango, del centro para Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), lo indentifica más bien con una crisis institucional derivada del fracaso de las políticas de acogida comunitarias. “Ha supuesto una agudización de las fracturas internas, sobretodo de la éste-Oeste. Y ha entrañado el debilitamiento del liderazgo alemán”.
El experto alerta que estamos ante una doble crisis de solidaridad: hacia los refugiados y migrantes... y hacia los Estados Miembros que reciben a estas personas (Grecia e Italia fundamentalmente). Su pronóstico es el de que ambos, es decir quienes intentan llegar a suelo europeo y los primeros países receptores, van a seguir sufriendo esa crisis de solidaridad: “la crisis sigue abierta, porque se mantienen los cruces”.
Ante esta situación el Parlamento Europeo ha pedido a los Estados Miembros que coordinen su respuesta de acogida, de salvamento, que abran vías seguras y legales solicitantes de asilo y agilicen los retornos. Además ha cuestionado la legalidad del acuerdo entre Bruselas y Turquía, para devolver a este país a todos las personas que lleguen a Grecia. Ana Gomes, europarlamentaria de la comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior, en declaraciones a la SER el pasado diciembre, se lamentaba de “un acuerdo que viola el derecho internacional, que es inmoral. Y los líderes europeo lo sustentan como si fuera eficaz y siguen vendiendo armas y formando todo tipo de contratos con Arabia saudí.”
Bruselas aprobó en 2015 el reparto de 120.000 asilados de los principales países receptores. Pero en octubre acaba el plazo fijado para completar ese proceso y sólo se ha reubicado al 10%. En el caso de España, el gobierno ha reubicado a menos de 900 personas de las 17.000 acordadas.