Selección
"La acuñaron los romanos siglos antes de que a alguien se le ocurriera dar una patada a un balón"

Madrid
No asumo riesgo alguno si apuesto a que la palabra selección será la más pronunciada a lo largo del día. La acuñaron los romanos siglos antes de que a alguien se le ocurriera dar una patada a un balón. Ellos decían selectio y, a partir de esa raíz, los castellanos construyeron el sustantivo selección, con doble ce, y el adjetivo selecto, casi sin tocar el original. Encontramos en el corazón de esta palabra el término elección. Solo se distinguen por ese prefijo se- que nos vendría a decir que quien selecciona separa entre lo previamente elegido. Así, en una selección, sea de vinos o de futbolistas, tendríamos lo mejor de lo mejor. O al menos se pretende... Y ese mismo aroma desprende la palabra elegancia, prima de las anteriores, porque una persona elegante es la que elige bien.
La acepción de la palabra a la que hoy nos referimos es un neologismo que nombra al equipo que se forma con deportistas de diferentes clubes para competir representando a un territorio o a un país. Y es muy curioso que, aunque la selección de fútbol se creó en 1920 para representar a España en los Juegos Olímpicos de Amberes, la acepción no entró en el diccionario hasta 1992, el año de los Juegos de Barcelona. Y más curioso aún es que la anterior edición del diccionario, la de 1984, ya recogía la palabra seleccionador/ra para nombrar a quien arma una selección deportiva. Algún académico debió de llamar la atención de que en el diccionario habitaban seleccionadores huérfanos de selecciones. Y la cosa se corrigió, aunque necesitó prorroga.
