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Ciencia y tecnología

El testimonio de una 'instagrammer' arrepentida: "Subimos imágenes privadas de nuestros hijos para alimentar el ego"

Sara Inisterra ha contado en 'Hoy por Hoy' las razones que le han llevado a dejar de sobreexponer a sus dos hijos en las redes sociales: "Me empecé a sentir mal cuando vi la vulnerabilidad de mi hijo llorando en las redes"

La 'instagrammer' Sara Inisterra, arrepentida: "Subimos imágenes privadas de nuestros hijos para alimentar nuestro ego"

La 'instagrammer' Sara Inisterra, arrepentida: "Subimos imágenes privadas de nuestros hijos para alimentar nuestro ego"

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Madrid

Las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo. Especialmente, cuando hablamos de la decisión de muchos padres de compartir online las vivencias de su maternidad, los primeros pasos de sus hijos o los cumpleaños en los que participan. Es un fenómeno que se conoce como ‘sharenting’, un anglicismo que se refiere a compartir la crianza y el día a día de los hijos en las redes sociales. Muchos padres, llevados por el deseo de compartir sus experiencias sobre la maternidad o el cuidado de los niños, vuelcan contenido, a veces, de manera involuntaria, que revela datos personales del niño como el colegio donde estudia, la ubicación o imágenes de vacaciones que pueden ser utilizados en otros entornos peligrosos dentro de la red. Crean la llamada huella digital sin saber muy bien las consecuencias que puede tener en el futuro.

Hay padres que se quedan en ese terreno. Publicar fotos o vídeos íntimos de los menores para amigos y otros familiares. Pero hay otros que han decidido ‘rentabilizar’ estos contenidos a través de acuerdos con marcas comerciales para promocionar productos o para unir una firma con la imagen ‘blanca’ de una familia feliz. Hablamos de ingresos que, en el caso de las ‘instagrammers’ más famosas, puede convertirse en un medio de vida.

"Empecé a subir fotos de mis hijos porque otras madres me daban envidia"

Sara Inisterra empezó muy joven en las redes sociales. En 2014 comenzó a publicar fotos mientras practicaba deporte. En 2015, abrió un blog familiar en su canal de YouTube “porque me daba envidia la imagen de felicidad que transmitían otras madres”.

“Yo pensé que eso era lo normal porque lo hacían otras muchas madres y , por tanto, no debía estar mal”, cuenta. El canal de Youtube (ahora tiene 78.000 seguidores) comenzó a subir de forma exponencial a raíz de los embarazos. “Las marcas comerciales empezaron a acercarse a mi regalándome cestas de regalos y canastillas”.

“Como empecé a ganar más dinero (habla de ganancias de cuatro cifras o más), tuve que hacerme autónoma para profesionalizar esta actividad”. En todo este tiempo ha recibido todo tipo de comentarios, pero lo que peor empezó a llevar fueron los insultos a los niños.

El punto de inflexión, un vídeo de su hijo llorando en las redes

Sara explica a la SER que se empezó a sentir mal cuando unos seguidores le enviaron vídeos antiguos de su hijo en los que el niño aparecía llorando “Me impactó ver ese momento vulnerable de mi hijo y noté que algo no iba bien. No estaba a gusto con lo que hacía”, recuerda ahora.

En paralelo, una de las activistas que denuncia el uso y abuso de menores en la red, conocida como Medianoche, y en cuyo canal explica y divulga los riesgos de exponer a los menores en Internet, contactó con Sara para explicarle las consecuencias de este tipo de prácticas para el futuro de los niños.

“Al principio, me tomé muy mal lo que me dijo esta experta. Me dio rabia. Pero después -asegura Sara Inisterra- empecé a ser consciente de los peligros”.

Hace un mes que ya no sube imágenes

“Cuando decidí dejar de publicar fotos de mis hijos, hubo seguidoras que me reprocharon esta decisión”.

Captura de pantalla de las criticas de seguidores de Sara Inisterra

Otra de las consecuencias es que varias marcas han dejado de trabajar con ella porque ya no les interesaban los contenidos de Sara “sin los niños”, explica esta youtuber. “Subir una imagen con mi hijo suponía 5.000 ‘likes”. Ahora, una foto mía apenas puede llegar a los 200 ‘Me gusta”, confiesa.

Subimos imágenes por nuestro ego y por ganar dinero

Inisterra opina que muchos padres suben este tipo de imágenes por vanidad y, también, por ganar dinero. “El escudo de todos los que hacen ‘sharenting’ es por guardar buenos momentos familiares y para compartir la maravillosa experiencia de la maternidad pero, yo creo, que detrás de todo está el ego de cada uno, el afán por conseguir popularidad y el interés comercial”, asegura.

Desde hace un mes, Sara solo sube noticias y contenidos sobre ella misma. “Ahora me siento liberada”. Su objetivo inmediato es intentar borrar de la red las imágenes de sus hijos, una tarea muy difícil porque, una vez que se publican este tipo de imágenes se pierde el control.

Medianoche, una activista empeñada en proteger la privacidad de los menores

Una de las personas que hizo cambiar de opinión a Sara es Medianoche, una activista con muchos seguidores en redes sociales que a través de su canal explica las consecuencias de la sobrexposición de los más pequeños en Internet. En conversación con la Cadena SER, Medianoche asegura que “el problema es normalizar estas prácticas. No pasa nada por subir una foto de unas vacaciones o de un cumpleaños. El problema es hacerlo con un fin lucrativo, que es lo que hacen muchos padres”, afirma esta experta. Sobre esto, no existe una regulación concreta, concluye.

En el caso de la aparición de menores en películas o anuncios, la regulación es muy clara-explica Medianoche-. "Con el ‘Sharenting’-dice esta experta- los menores están muy desprotegidos. Se crea una huella digital para toda la vida y ya veremos cómo afecta a los niños en su vida futura”.

¿Qué dice la legislación?

Pablo Duchement es abogado especializado en privacidad. Asegura a la SER que es cierto que “ la publicación de contenidos sobre menores en las redes con un afán comercial no está regulada por ley”. Por lo tanto en este tipo de situaciones concurren muchas circunstancias, entre ellas, que el menor tenga menos de 14 años. En ese caso hay que tener en cuenta que los hijos no son una propiedad, son personas y como tales titulares de derechos. Entre otros, son titulares de un derecho fundamental de la persona que es el derecho a la propia imagen, consagrado en el artículo 18.1 de la Constitución Española que establece que: Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Al ser el derecho a la propia imagen un derecho fundamental, la decisión de colgar una foto de los hijos en una red social pertenece a la esfera de la patria potestad, que en la mayoría de los casos comparten ambos progenitores estén casados, sean pareja de hecho, separados o divorciados.

Duchement recuerda que los derechos del menor también están recogidos en la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor y en la Ley de Protección de Datos Personales. Este abogado asegura que no hace falta más regulación. “Lo que hay que hacer es aplicar la que existe pero esto no se hace”, reflexiona.

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