Ciencia y tecnología

Magnolia, madre de una niña de seis años y contraria a que aparezca en redes sociales: "Lo peor que me he encontrado es la incomprensión de otros padres ante mi decisión"

El colegio de la hija de Magnolia decidió publicar imágenes de los niños en redes sociales contra la voluntad de los padres y ahora se ha abierto un debate en torno a su uso

Magnolia, madre de una niña de seis años y contraria a que aparezca en redes sociales: "Lo peor que me he encontrado es la incomprensión de otros padres ante mi decisión. Ahora mi hija se siente distinta"

Magnolia, madre de una niña de seis años y contraria a que aparezca en redes sociales: "Lo peor que me he encontrado es la incomprensión de otros padres ante mi decisión. Ahora mi hija se siente distinta"

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Madrid

Magnolia tiene dos hijos adolescentes y una hija de seis años. Ante el avance imparable de redes como Tik Tok e Instagram durante la crisis del coronavirus, ella y su marido decidieron comunicar al colegio que no consentirían el uso y publicación de imágenes del rostro de su hija en las redes sociales del centro sobre las actividades académicas ni sobre eventos extraescolares como excursiones o jornadas temáticas. Pero esta decisión se convertiría casi en un calvario.

¿Cómo empezó todo?

En conversación con la Cadena SER, Magnolia recuerda los primeros problemas. “Durante una de las excursiones del colegio, dos madres que acompañaban ese día a los niños, decidieron hacer fotos y subirlas a internet”, asegura. “De repente, las fotos de mi hija y de otros niños empezaron a aparecer en grupos de WhatsApp ajenos a los padres de la clase”. Ante eso, Magnolia protestó en el grupo de padres, pidió que no siguieran subiendo fotos y la respuesta fue que “una de las madres volvió a publicar en el grupo una foto de mi hija en primer plano”.

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La reacción de Magnolia fue llamar a colegio y exigir que eliminasen las fotos, puesto que se trataba de una excursión organizada por el colegio. La respuesta que me dieron- rememora Magnolia- es que “se había cometido un error, pero que no se podía hacer nada”.

Insatisfecha con la respuesta y, asesorada por un abogado especializado en privacidad, Magnolia se puso en contacto con el inspector educativo de la zona y le contó el incidente. "El inspector me dijo que había vacíos legales, pero se puso en contacto con el colegio para exigir que no se volvieran a repetir ese tipo de situaciones”, afirma Magnolia.

Nos cambiamos de colegio y de comunidad autónoma, pero todo siguió igual

Con la experiencia amarga del primer colegio, Magnolia y su marido vuelven a comunicar al nuevo centro educativo en el que acababan de inscribir a su hija que no darían consentimiento para imágenes que identificaran a la niña en Internet.

Y el resultado fue-recuerda Magnolia- que, “en una de las excursiones que hicieron los niños a la playa, aparecieron imágenes en grupos de WhatsApp de padres con de los niños en bañador y con la ubicación exacta del lugar”. La historia se había repetido para esta familia.

"Volví a quejarme ante la dirección del colegio-asegura Magnolia- y me respondieron que iban a publicar las imágenes de la excursión en las redes internas del colegio con la imagen de mi hija de espaldas”. Pero el problema siguió -explica esta madre- porque el resto de fotos nunca se borraron y siguieron circulando por los grupos de padres, se lamenta.

Llega la fiesta de fin de curso del colegio

Para evitar nuevos enfrentamientos, Magnolia y su marido pidieron con bastante antelación al colegio que evitasen publicar la imagen de su hija durante la fiesta de fin de curso. ”Les propusimos que sacaran a la niña de espaldas o con la cara pixelada, que eso no tendría que suponerles ningún problema, pero la contestación del centro fue sugerirnos que la niña no participara en la actuación”. El argumento del centro-según Magnolia- es que “eso era lo más fácil para la niña”.

Desde la Federación de centros de enseñanza infantil y Primaria, Vicent Mañes, asegura a la Cadena SER que “de ninguna manera se puede excluir a un niño de una fiesta de fin de curso porque sus padres se nieguen a que se publiquen imágenes de su hijo en redes sociales. Debe prevalecer el interés del niño”, afirma este experto.

¿Qué dice la ley?

La Agencia Española de Protección de Datos ha publicado en su web una guía para los centros educativos en los que intenta dar respuesta a estas dudas. En las páginas 37 y 38 se aclaran situaciones en las que se pueden grabar y publicar imágenes de los menores.

En las actividades académicas, la ley recoge que “si la grabación de las imágenes se produjera por el centro escolar con fines educativos, como trabajos escolares o evaluaciones, el centro o la Administración educativa estarían legitimados para dicho tratamiento sin necesidad del consentimiento de los alumnos o de sus padres o tutores. Cuando la grabación de las imágenes no se corresponda con dicha función educativa, sino que se trate de imágenes de acontecimientos o eventos que se graban habitualmente con fines de difusión en la revista escolar o en la web del centro, se necesitará contar con el consentimiento de los interesados, a quienes se habrá tenido que informar con anterioridad de la finalidad de la grabación, en especial de si las imágenes van a estar accesibles de manera indiscriminada o limitada a la comunidad escolar”.

Sobre si los familiares pueden grabar imágenes de alumnos en un evento abierto, la legislación lo permite “siempre y cuando se trate de imágenes captadas exclusivamente para su uso personal y doméstico, pues en ese caso esta actividad está excluida de la aplicación de la normativa de protección de datos. Si las imágenes captadas por los familiares se difundieran fuera del ámbito privado, familiar y de amistad, por ejemplo, mediante su publicación en internet accesible en abierto, los familiares asumirían la responsabilidad por la comunicación de las imágenes a terceros que no podrían realizar, salvo que hubieran obtenido el consentimiento previo de los interesados. Sería conveniente que el centro informase a los familiares de su responsabilidad en caso de que las imágenes fueran divulgadas en los entornos abiertos que acaban de señalarse”, afirma esta guía.

Recomendados por un abogado especializado, Magnolia y su marido decidieron en el curso siguiente enviar “una comunicación por correo electrónico con acuse de recibo con el fin de recopilar pruebas en caso de problemas. El centro les ofreció, entonces, la posibilidad de firmar un escrito de renuncia específico en el que consta todas y cada una de las actividades y redes sociales en las que no se podía utilizar la imagen de la niña.

Lecciones para el futuro

Magnolia pide a la administración y a los centros educativos una mayor implicación. “Te sientes muy sola. Nadie te apoya y no sabes a quién acudir", lamenta esta madre, que lucha para que su hija no se vea afectada por la situación. “Ella se siente cohibida, distinta de las demás, aunque es bastante lista y creo que todo esto no le ha afectado”, confiesa Magnolia.

A ella le gustaría que los colegios tuvieran más información y más transparencia hacia los padres. “Parece una tontería, pero según cómo se comporte un colegio, así se comportarán los padres”, concluye esta mujer que reconoce que, a veces, se ha planteado renunciar a todo, pero que seguirá luchando por los derechos de su hija

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