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Ricardo Darín: "La tolerancia sigue siendo lamentablemente la gran deuda pendiente de este mundo"

El actor protagoniza 'Argentina 1985', un emocionante drama judicial sobre el proceso que llevó al dictador Videla a la cárcel. Santiago Mitre dirige esta cinta que ganó el Premio del Público en el Festival de San Sebastián

Ricardo Darín presenta 'Argentina 1985' en el Festival de Venecia(Photo by Marco BERTORELLO / AFP) (Photo by MARCO BERTORELLO/AFP via Getty Images) / MARCO BERTORELLO

Venecia

Memoria, dignidad, verdad y justicia. Ricardo Darín repite y repite estas cuatro palabras. Pero no son solo palabras, son parte del orgullo de un país que defendió la democracia en los tribunales. El proceso contra las Juntas militares y la dictadura de Videla es un hito en la historia de Argentina. "La gente ya no recuerda el juicio del 85 y fue uno de los momentos de los que nos deberíamos sentir más orgullosos. En el momento en que sucedió el juicio, Chile, Brasil o Uruguay estaban gobernados por dictaduras, y Argentina hizo el juicio cuando los militares aún tenían mucha fuerza. Fue un hecho muy heroico y fundacional de nuestra democracia", interviene primero Santiago Mitre, encargado de dirigir este drama judicial que ha hecho llorar y reír al público de los festivales de Venecia y San Sebastián.

Al autor de títulos como 'Paulina' y 'La cordillera' la pasión por la justicia le viene de casa. Su madre trabaja en el departamento desde los 17 años y conoció al fiscal Strassera, al que llamaban el loco Strassera, un personaje muy especial con un humor extraño, dice, que en la película interpreta Ricardo Darín. "Era muy difícil lo que tenían entre manos, intentar comprobar la responsabilidad de los jerarcas en acciones que sus subalternos habían realizado. Ninguno de ellos tomó un arma y mató a alguien, ninguno de ellos torturó personalmente a alguien, eran todo órdenes que se filtraban de arriba hacia abajo. La parte más problemática de la fiscalía era encontrar la conexión para demostrar que esto respondía a un plan sistemático, eso era lo que necesitaban lograr. De esa forma podían demostrar que esto no era una cosa librada al azar, sino que formaba parte de un plan de aniquilación. Estimo que para hacer ese tipo de trabajo uno tiene que luchar contra la ira, la rabia, el enojo, para poder ser frío, equilibrado y justo, porque sino estarían cometiendo el mismo error que se supone están librando", se arranca el actor sobre los peligros de crear desde el remordimiento.

En 'Argentina' 1985, como si fuera una reunión de 'los vengadores', se han juntado algunas de las figuras más importantes de su industria. De un lado los Darín, padre e hijo, también como productores, el propio Mitre, joven autor de prestigio, que ha escrito el guion junto a Mariano Llinás, referente del cine de autor, y la productora Victoria Alonso, la mujer más poderosa de Marvel. Un equipo con lo mejor del país para ajustar cuentas con el cine y la historia. Varios documentales habían abordado el juicio del 85, pero nunca directamente desde la ficción con una película de estas dimensiones. Una cinta clásica, eso que algunos llaman academicista, con toda la emoción y la épica de las producciones americanas.

Varios elementos hacen de 'Argentina 1985' una película sobresaliente. Lo primero, el reparto encabezado por Ricardo Darín como el fiscal Strassera, el hombre que, tras muchas dudas, tuvo el coraje de sentar a Videla en el banquillo. "En esa época era el principio de la democracia, solo había pasado año y medio desde el final de la dictadura, y nadie confiaba o creía en la posibilidad de que el juicio se fuera a realizar. Mucha gente no creía que se daba las condiciones, otros estaban en contra… pero meses después la gente empezó a confiar en que el juicio se iba a celebrar", sigue el actor. "El arco del autoestima de Julio César Strassera va creciendo a medida que, junto a sus compañeros, empiezan a trabajar con los chicos y con el equipo de la fiscalía para el juicio. Pero al principio su autoestima está muy abajo, una de las cosas más interesantes es ese arco desde el principio al final de la historia", analiza de una figura que no se puede entender sin su compañero de batallas, el joven Luis Moreno Ocampo. Peter Lanzani encarna a este personaje que simbolizaba la nueva Argentina democrática, la que no venía de las estructuras militares y solo quería mirar al futuro. Ambos reunieron a un equipo de jóvenes inexpertos para recopilar todas las pruebas.

"Yo sabía que el enfoque de la película tenía que ser muy humano. Había que empezar construyendo a los personajes en sus complejidades y en su entorno y el juicio tenía que llegar de a poco", explica Mitre, que enmarca a los protagonistas en su día a día para que el espectador los acompañe y empatice en todo el proceso. "La familia como primer núcleo político, hay algo de esa unidad en el caso de Strassera que me parecía importante y, por suerte, empezó en la investigación. En el caso de Moreno Ocampo era justo lo contrario, venía de una familia conservadora con vínculos con la dictadura pero con una conciencia cívica de lo que era necesario para el país. Había mucha gente que venía peleando por los derechos humanos desde de la dictadura, pero el juicio fue la caja de resonancia que hizo que las atrocidades de la dictadura estuvieran todo el día en las tapas de los diarios y en las radios. La clase media, que es la que siempre niega las cosas, fue la que se dio cuenta de lo que había pasado", analiza el director.

Ese es otro de los puntos inteligentes de la película. El contraste entre ambos. Strassera representaba el buen hacer de un fiscal, el rigor y la responsabilidad de ser la acusación en un juicio así. "En la película, en un momento determinado, un defensor de los militares encara a Strassera y le dice, ahora vos sos defensor de guerrilleros. Y él dice, no, mi trabajo no es defender a nadie, yo soy fiscal y mi trabajo es acusar. Para hacer ese trabajo seriamente tiene que ser con frialdad, si se dejaran llevar por el plano emocional podrían pasarse de la raya y ser muy tendenciosos. Se trata de evaluar pruebas y testimonios con frialdad y tratar de encontrar un terreno justo, balanceado y equilibrado de responsabilidades. Era muy difícil lo que tenían entre manos", dice Darín. Mientras que su colega Moreno Ocampo entendió desde el primer momento que tanto o más importante que el juicio era ganar la batalla mediática. "Su idea, que es la de ganar la opinión pública en la calle, darle visibilidad al tema, es verdaderamente lo que cambió la historia. Si hubieran seguido una línea conservadora de que la justicia se hace de una forma y nada más, no sé si hubieran logrado que la ciudadanía acompañara los últimos meses de juicio. Ahí es donde todo el mundo empezó a estar realmente interesado porque había tomado conciencia".

La ciudadanía argentina tomó conciencia cuando escuchó la sucesión de testimonios sobre las torturas, vejaciones, asesinatos y desapariciones que se habían perpetrado durante la dictadura militar. Santiago Mitre confía todo a la contundencia de estas declaraciones para narrar el horror. "Tenía claro que solo teníamos que oír eso, las palabras de los supervivientes o de los familiares de las personas que habían sufrido o muerto en la dictadura. No quería un grado de ficcionalización grande, los testimonios eran lo suficientemente fuertes y evocaban con contundencia todo lo que pasó. Los testimonios casi no están escritos, tomamos la transcripción de lo que dijeron los testigos". Esas palabras fueron las que cambiaron el relato, las que hicieron reaccionar a una clase media que no quería tomar partido hasta ver cómo avanzaban los acontecimientos. "La clase media siempre lucha por no perder lo conseguido y ambiciona la fantasía de llegar. Ese es su problema, siempre es la más oscilante. Los ricos siempre van a ser ricos y los pobres, tristemente siempre van a ser pobres. La clase media es la que va y viene, la que está permanentemente en movimiento. En Argentina dependemos de cuál es la relación con el dólar para saber si estamos por debajo o por encima de la línea de pobreza. Eso es una locura", entra en la política actual Ricardo Darín.

Conectar precisamente con el presente esta historia es otra de las bazas de 'Argentina 1985'. Mira al pasado para coger impulso e interpelar a las nuevas generaciones. "Muchos jóvenes, muy jóvenes, más que yo, tienen pensamientos muy reaccionarios y muy de derechas. Me di cuenta de eso cuando estaba trabajando en la película, por eso pensé que había que dedicársela a los jóvenes porque tienen que volver a pensar en esto y no se puede volver atrás. Es lamentable que eso suceda, ese momento facho en la juventud", apunta Mitre y Darín se remanga para esboza una reflexión sobre sus preocupaciones. "Basta que hagas una mirada panorámica en 360º por todo lo que está pasando en el mundo para que descubramos el valor y el impacto que tienen las historias que hablan de la dignidad, la justicia, de la verdad, de la memoria… De recuperar la dignidad que tanta gente pierde cada día en muchos lugares del mundo porque es avasallada por las instituciones o las autoridades de turno. No se respetan las minorías, la tolerancia en este mundo sigue siendo lamentablemente una deuda pendiente. No podemos quebrarla, nos cuesta mucho ponernos en el lugar del otro, tratar de entenderlo. Es doloroso. Mi fantasía, mi deseo, hace muchos años siempre fue que el año 2000 nos iba a encontrar en un punto de reflexión y que los seres humanos iban a reflexionar y mirar hacia dentro para darse cuenta de todos los errores que había cometido. No solo no ocurrió eso, sino que los errores y los avasallamientos se multiplicaron. Por supuesto si uno compara nuestros días con hace 200 años, hemos avanzado, antes solo comían los que estaban arriba en la colina, los demás recibían la basura, pero cuesta mucho avanzar en el terreno de la tolerancia del distinto, del diferente, del que piensa de otra manera", remata el actor sin poder el entrevistador corregirle una coma.

Y si todo lo anterior no fuera suficiente para llevar a la gente al cine -la película se estrena en salas este viernes y el 21 de octubre en Amazon Prime Video-, los argentinos no renuncian al humor ni en momentos tan delicados y dramáticos. "Yo no esperaba para nada la cantidad de risas que hubo en la sala. Fue una linda sorpresa, no es porque piense que la película es una comedia, creo que es porque el espectador también necesita eso para compensar lo duro de lo que están escuchando y viendo. Los miembros de la fiscalía con los que conversé se ponían sobrenombres con humor negro, entonces creo que el humor es también una protección para algunos momentos en que uno está viviendo cosas muy fuertes", razona Mitre sobre la reacción del público ante un guion finísimo que genera esas situaciones apoyado en un reparto espectacular. Alejandra Flechner, Carlos Portaluppi, Norman Briski, Héctor Díaz, Alejo García Pintos, Claudio Da Passano y Gina Mastronicola acompañan a Lanzani y Darín. El actor, pletórico por el recibimiento de la película, tampoco escatima en bromas para desmitificar esa imagen de estrella modesta. "Ojalá no fuera vanidoso, ojalá no fuera soberbio y ojalá fuera todo lo humilde que me gustaría ser. Pero no es así. Siempre hay algo intrínseco a la condición humana que hace que uno tenga que luchar permanentemente contra el ego, que es el enemigo más grande de las personalidades humanas", concluye. 'Argentina 1985' ya ha sido seleccionada como representante de su país para los Oscar y los Goya. Aquí en España no solo seguimos esperando una película así, sino un juicio a los crímenes de la dictadura que honren las palabras que sigue repitiendo Darín. Memoria, dignidad, verdad y justicia.

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