Sociedad

Los niños que comen muy rápido tienen más riesgo de desarrollar sobrepeso, colesterol y diabetes

Más del 40 por ciento de los menores de entre 6 y 9 años son obesos, según el último gran estudio llevado a cabo en España

Una niña toma un plato de legumbres / SER Madrid Sur

Madrid

Las prisas suelen ser malas en general. Y una investigación que han llevado a cabo siete centros de toda España ha demostrado que tampoco nos ayudan a llevar un estilo de vida saludable. La revista The Journal of Pediatrics ha publicado un estudio que se ha hecho con 956 niños españoles de entre tres y seis años. Concluye que los niños que comen rápido tienen muchas más probabilidades de desarrollar sobrepeso o factores de riesgo como el colesterol.

¿Qué se considera comer rápido?

En el estudio se ha evaluado la actividad física de los menores, sus hábitos de sueño, los antecedentes familiares y epigenéticos, si seguían o no una dieta mediterránea y la velocidad de ingesta. Los que comían lento dedicaban 85 minutos o más a las tres comidas principales del día (unos 30 minutos por comida) y los que comían muy rápido menos de 65 minutos en total (unos 20 minutos por comida). Estos últimos tenían un exceso de peso y más factores de riesgo para desarrollar enfermedades como la diabetes o un colesterol alto.

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Eso se explica, en parte, porque quienes comían rápido comían más ultra procesados y menos dieta mediterránea. "No es lo mismo que un niño coma una manzana o una naranja que un zumo de estas frutas con el que las calorías entran más rápido. Uno de los motivos por los que es importante masticar y comer despacio es porque la sensación de saciedad tarda unos 20 minutos en llegar a nuestro cuerpo, así que si en ese tiempo he comido mucho, le he metido al cuerpo mucha más energía que si he comido lentamente", explica la doctora Nancy Babio, que además de ser la investigadora principal del proyecto es dietista, nutricionista y coordinadora del Grado de Nutrición humana y Dietética de la Universidad Rovira i Virgili.

El papel de las familias y la escuela

Esto que han hecho es solo una primera foto, porque en los últimos meses se ha ampliado la muestra hasta los casi 1.500 niños y el objetivo es hacerles un seguimiento durante 10 años para determinar los factores asociados a la obesidad infantil. "El niño es el reflejo de lo que come en casa. Si una familia va con prisas y no tiene en cuenta lo importante que es sentarse a comer despacio y tener buenos hábitos alimentarios, el niño aprende a comer solo para calmar el hambre. Igual que se transmite que hay que lavarse los dientes para que no salgan caries, hay que enseñar a los niños que los alimentos saludables nos aportan nutrientes que ayudan a vivir más sano" señala Babio, que insiste en que los colegios también tienen que ayudar en esa tarea.

En 2019 se llevó a cabo el estudio Aladino, el más grande hecho en España sobre alimentación infantil y obesidad. Concluyó que más del 40 por ciento de los niños de entre 6 y 9 años tienen sobrepeso. Son cifras "alarmantes" asegura Babio: "Si seguimos así los niños van a vivir menos que sus padres y con una vida de peor calidad porque la obesidad, por sí sola, es una enfermedad".

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