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'El coleccionista', el primer thriller psicológico moderno

Inquietante, asfixiante y, a ratos, terrorífica: así es la primera novela que escribió John Fowles

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John Robert Fowles es un novelista, ensayista y profesor británico. Nació en 1926 y falleció en 2005. Fue uno de los máximos exponentes de las letras inglesas del siglo XX. Es el autor de 'El mago' o 'La mujer del teniente francés'. 'El coleccionista' fue su primera novela. Se publicó en 1963 y se convirtió inmediatamente en un gran éxito. Está considerada como el primer thriller psicológico moderno. Es una obra inquietante, asfixiante y a ratos terrorífica.

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Según Instrucciones de Uso, el Blog de La Navaja Suiza, 'El coleccionista' presenta virtudes muy destacadas, como la lograda psicología de los personajes y el dominio que Fowles demuestra al manejar las dos voces de sus protagonistas, muy diferentes entre sí, y situados en los márgenes opuestos del mismo espectro. La virtud principal del libro es su poso filosófico. La lucha que se establece entre Frederick y Miranda no es psicológica o física (Miranda descubrirá que, de hecho, Frederick no alberga reales deseos sexuales sobre ella), sino una lucha de clases, entre la clase de los elegidos, la élite intelectual, y el resto. Fowles plantea esa dicotomía y añade una clase más, la de las 'Nuevas Personas', esa clase media que presenta aspiraciones culturales pero en las que todo se queda en simple fachada.

Una novela perturbadora por la naturalidad con la que se lee

Como señala Alejandro Prada Vázquez, 'El coleccionista' se desarrolla en base a los testimonios subjetivos de los dos personajes, que narran su versión de los hechos. Él es poco más que una nada con una obsesión apremiante, que es incapaz de manejar con solvencia a pesar de ser el captor; y ella, un espíritu curioso, amante de la belleza en el arte y en la vida que se entrega, a pesar de su aislamiento, a un proceso de crecimiento espiritual. La novela es perturbadora por la naturalidad con la que la leemos. Fowles nos fija en la contemplación de la impotencia para sentir, para escapar de las obsesiones, así como en la constatación de que es posible reflexionar profundamente sobre el amor, la soledad y la superficialidad de la vida, entre otras cosas, en un clima de incomunicación personal si se tienen dentro de uno mismo (como Miranda) las semillas de cosas hermosas.

Señala Elsa Veiga que la genialidad de Fowles radica en cómo nos plantea los hechos, el modo en que nos va introduciendo suavemente en el terror más angustioso porque participamos de él a cada paso. Cómo llega incluso a hacernos creer que ni el protagonista masculino parece tan malo ni ella tan inocente como podría esperarse. Dotando de cultura e inteligencia a Miranda, la protagonista, la mujer secuestrada por el loco que no parece tal, hay momentos, incluso, en los que nos apenamos por el desequilibrio del secuestrador, que al fin al cabo es una víctima del sistema. La actualidad de la novela de Fowles es estremecedora porque sabe convencernos de que todo depende de cómo miremos, del punto de vista que adoptemos.

El complejo de inferioridad de algunos hombres frente a las mujeres

Según Elsa Veiga, existe una violencia latente desde el principio que nos indigna. No podemos tolerar la actitud pasiva del hombre que no ve nada malo en retener a Miranda contra su voluntad. Es el secuestro de la clase acomodada a manos de la clase media. La cultura diferencia a ambos personajes, los distancia irremediablemente. Frederick no siente, ni ante el arte, ni ante la música ni frente a un cuadro, ni siquiera como sentimiento espontáneo, nacido de la emoción de tener al ser "amado" a su lado.

La búsqueda nunca fue el amor porque él es incapaz de amar. Los lectores somos conscientes de la desigualdad intelectual de ambos y de cómo él acabará descubriéndola y detestándola aún más por eso. Porque esta novela habla de misoginia, de odio, de cosificación, de abuso, de violación. Del complejo de clase, pero también del complejo de inferioridad de algunos hombres frente a las mujeres, lo que hace que las odien y deseen matarlas.

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