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Anthony Perkins: Mucho más que Norman Bates

El lunes 12 de septiembre se cumplen 30 años de la muerte de Anthony Perkins, el protagonista de Psicosis, un papel que marcó toda su carrera.

Anthony Perkins en una escena de Psicosis de Alfred Hitchcock

El de Norman Bates fue el gran papel de su vida. Un personaje con el que además Anthony Perkins se sentía muy identificado. Su padre también había sido actor como él y su madre, según sus biógrafos, era una mujer controladora y posesiva. Anthony Perkins nació en Nueva York en 1932. Desde niño quiso seguir los pasos de su progenitor y a los 21 ya estaba en la agenda de la Metro. En 1953 hizo su debut en las pantallas junto a Spencer Tracy y Jean Simmons en la película La actriz. Pero no fue un estreno muy feliz para él. “Vi la película y no me gusté nada. Pensé que tenía que aprender más como actor antes de intentar hacer una carrera en el cine. Por esa razón regresé a Nueva York y estuve una temporada en el teatro. El teatro es siempre un buen lugar cuando quieres aprender”, recordaba en una entrevista que concedió a Televisión Española.

Anthony Perkins en una escena de El proceso de Orson Welles. Rialto Pictures / Studiocanal

Y allí, en el teatro, Elia Kazan se fijó en él. El director le hizo pruebas para Al Este del edén y aunque no le eligió para la película sí lo hizo para una obra teatral, Té y simpatía, que el propio Kazan dirigía en esos momentos en Broadway. Gracias a ella el nombre de Anthony Perkins empezó a ser conocido. Sin embargo, para destacar en el cine aún tendría que esperar un par de años. Su primer éxito en las pantallas llegó en 1956 haciendo de hijo de Gary Cooper en la película La Gran prueba. Allí interpretaba a un joven cuáquero que dejaba a un lado las creencias religiosas de su familia y se alistaba para luchar con el ejército del Norte en la Guerra de Secesión. Un papel por el que ganó el Globo de oro como Mejor actor de reparto y que le valió también la única candidatura al Oscar de su carrera.

Gracias a esa nominación las puertas de Hollywood se abrieron de par en par para Anthony Perkins. Su apariencia de joven ingenuo y desvalido hizo que se especializara en papeles de corte romántico. Títulos como El precio del éxito, El hombre solitario o Tiempos de ira, rodada en Italia junto a Silvana Mangano. Con otra italiana, Sofía Loren, que hacía de su joven madrastra, interpretó el drama Deseo bajo los olmos, dirigida por Delbert Mann. También pudimos verle en el melodrama Mansiones verdes junto con Audrey Hepburn. Su papel en ésta y las anteriores películas eran en realidad muy parecidos. Y fue entonces cuando Hitchcock se fijó en él para Psicosis. Curiosamente en la novela en la que se basa la película el personaje de Norman Bates es descrito como “calvo y regordete”, es decir, nada que ver con Perkins. El actor era consciente de que aquella era su gran oportunidad para cambiar de registro y se preparó a conciencia el papel. Durante el rodaje preguntaba una y otra vez al director por el comportamiento de su personaje. Gracias a Psicosis el actor no volvió a ser visto nunca más por los espectadores como un joven tierno e inseguro. Por cierto, el éxito de la película tuvo un efecto más. En ella Anthony Perkins lucía un jersey a mitad de camino entre el cuello caja y el cuello cisne, que a partir de entonces se conoció y se conoce como cuello Perkins.

Anthony Perkins y Kathleen Turner en una escena de La pasión de China Blue

Tras Psicosis la carrera de Anthony Perkins se prolongó con regularidad durante los años sesenta y setenta en infinidad de títulos. Trabajó en Estados Unidos y en Europa. Orson Welles, por ejemplo, le dio el papel de Joseph K en su adaptación de El proceso, la famosa novela de Kafka. También ganó el premio al mejor actor en el festival de Cannes gracias a No me digas adiós de Anatole Litvak. A partir de los años 70 Perkins compaginó actuaciones en el teatro y la televisión con pequeños papeles en el cine como los de Asesinato en el Orient Express o El juez de la horca. Y en 1983 Norman Bates volvió a cruzarse en su camino. Anthony Perkins rodó Psicosis II. Tras Psicosis II hizo Psicosis III, dirigida por él mismo, y después Psicosis IV. Entre medias logró otro de sus papeles más memorables dando vida a un fanático religioso obsesionado con el sexo en La pasión de China Blue, una película protagonizada por Kathleen Turner y dirigida por Ken Russell.

En la vida real Anthony Perkins tenía conflictos con su identidad sexual. Los rumores sobre su homosexualidad que habían circulado a lo largo de toda su carrera se acallaron cuando en 1973 se casó con Berry Berenson, hermana de la actriz Marisa Berenson y con la que tuvo dos hijos. Anthony Perkins nunca admitió abiertamente su orientación sexual. El actor tuvo relaciones sentimentales con varios hombres: Rock Hudson, la estrella de los cincuenta y sesenta Tab Hunter, el bailarín Rudolf Nureyev o el coreógrafo Grover Dalecon con quien tuvo, antes de casarse, una relación de seis años. Perkins vivió íntimamente atormentado toda su vida por su sexualidad.

Anthony Perkins con Tab Hunter

En 1991 estuvo en España rodando una película, Los gusanos no llevan bufanda, y allí en aquel rodaje tuvimos la oportunidad de verle trabajar. El actor nos contó también qué es lo que hacía en Madrid mientras no estaba trabajando ante las cámaras. “Ir a los museos, caminar por las calles, hablar con la gente y pasar un buen rato”. El director de la película, Javier Elorrieta, nos comentaba entonces cómo había sido trabajar con él, todo un mito del cine. “Ha sido muy agradable. Es muy entrañable y ha hecho unas declaraciones sobre mí muy positivas y yo, con todo lo raro, extraño, difícil y terrible que me han dicho que era, me ha parecido muy profesional, muy educado y aportando cosas buenas, que es lo que tienen que hacer los actores”, nos dijo. Ese mismo año, 1991, el Festival de cine de San Sebastián le concedió el premio Donostia y un año después, el 12 de septiembre de 1992, fallecía víctima del SIDA cuando tan solo tenía 60 años. Se ponía así punto final a una carrera de más de 50 películas y numerosas series de televisión aunque para la gran mayoría Anthony Perkins fue y será siempre el inolvidable dueño del motel de Psicosis. Y eso que su extensa y variada filmografía demuestra que, como actor y como estrella, su trabajo fue mucho más allá de la película de Alfred Hitchcock. “He tenido suerte con toda mi carrera. He trabajado con algunas de las personas maravillosas que se han hecho cine. Por eso estoy agradecido a mi profesión.

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