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Lewandowski da permiso al Barça para soñar

El delantero polaco, con su primer triplete como culé, lideró la victoria de los de Xavi ante el Viktoria Plzen (5-1)

El delantero polaco del FC Barcelona Robert Lewandowski celebra tras marcar el 0-2 ante el Viktoria Pilsen durante el partido correspondiente al grupo B de la Liga de Campeones de la UEFA, este miércoles en el estadio Spotify Camp Nou de Barcelona. / Enric Fontcuberta (EFE)

No es que el estado de felicidad no estuviese por las nubes en el Barça, pero Lewandowski ha decidido que es mejor dar un paso más. Si bien el rival no era el de mayor entidad, hacía mucho que no se veía algo así en el Camp Nou, permitiendo soñar a los culés con ir a por todas en esta temporada. El delantero polaco, acompañado de unos secundarios de lujo, firma una exhibición con un hat-trick incluido para darle la victoria a los de Xavi Hernández ante el Viktoria Plzen (5-1) en su debut en Champions League.

Lewandowski es la auténtica palanca

El Barça empezó tal y como se esperaba, inclinando el Camp Nou hacia la portería del Viktoria Plzen. No tardó en llegar el primer tanto durante el asedio inicial, encontrándolo un Kessie que, diferente al resto de centrocampistas culés, se impuso por alto a toda la defensa checa. Salvo el protagonista del gol, todo iba según el guion preestablecido. Pese a ello, el fútbol siempre se las ingenia para que haya pequeños giros. Con el partido metido en el ritmo hipnótico de los culés, un despiste defensivo puso en aprietos a Christensen ante Mosquera, pareciendo un penalti claro en directo. Por suerte para los locales, el VAR, que había llegado para esto, demostró que no era así: fue el delantero el que agredió al central.

Un pequeño susto no le hace daño a nadie, provocando que los de Xavi Hernández subiesen un par de marchas para sentenciar el partido. El Barça salió con espacio, encontrando a Lewandowski cerca del área. Ahí sí que funcionó el guion esperado, metiendo el polaco un golazo desde la frontal. Y lo mejor era la forma de la que lo hizo, sin aparente esfuerzo. Cerca estuvo de volver a normalizar lo extraordinario con otro marciano como Pedri, firmando una asistencia de tacón que por poco supone el tercer tanto si no fuese por el esfuerzo de la defensa visitante. El Barça entró de nuevo en un trance hipnótico, dejando de lado los giros de guion. Pese a ello, en el fútbol nunca se puede decir nunca. En un nuevo despiste defensivo, Jan Sýkora se anticipó a toda la zaga culé, rematando ante un Ter Stegen que poco pudo hacer para evitar el 2-1 en el minuto 44.

Ya era el segundo susto, y este sí que podía dejar secuelas. O, al menos, las hubiese dejado en el mismo equipo hace un año. Hoy no, palancas y crecimiento mediante. Tan solo tres minutos después, en la última jugada de la primera mitad, un centro espléndido de Dembélé conectó con Lewandowski al segundo palo, metiendo su segundo tanto en su cuenta particular y el tercero en la general. El Barça ya no le teme a los giros de guion, y, si ya no le dan miedo, es porque de su lado tienen la seguridad de Lewandowski: el agua moja, el fuego quema y el polaco mete goles si está en el campo.

Esa ecuación tan sencilla siguió siendo efectiva tras el descanso. Da igual como, con qué pierna o desde dónde, porque Lewandowski está en un nivel de forma en el que nada importa. Lo único que se puede hacer es contabilizar los que ha metido y hacer previsiones de los que va a meter. Como si fuese fácil (otra vez), puso el balón pegado al palo, donde no llegan los porteros, de primeras y desde fuera del área. Tenía su primer hat-trick como culé, ese triplete que suponía que el polaco había anotado, en poco más de una hora, un gol más que los que metió el Barça en Champions la temporada pasada. El cambio de las palancas ya era más que una realidad.

Si Lewandowski era el protagonista de la noche, Dembélé no tardó en reclamar su peso como mejor actor de reparto. Ya llevaba una asistencia e innumerables regates, recordando al jugador que fue en Dortmund, pero quería más. Vio el desmarque Ferran Torres, y, con un pase que recuerda al mejor Laudrup, el francés conectó con su compañero. La definición fue tan espectacular como el envío, consiguiendo cerrar el partido con el 5-1 definitivo que instauraba el estado de optimismo en el Camp Nou. Son candidatos a LaLiga y querían competir en Europa, pero es complicado no soñar si Lewandowski está en tu equipo. La auténtica palanca, la que le ha cambiado la cara al Barça, habla polaco.

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