La ex pareja de Ana Sandamil asegura en el juicio que le tenía "miedo" al padre de Desirée
El padre dice que sobre él pesa una "cadena perpetua"
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Se reanudó el juicio contra Ana Sandamil / Pepe Seijo
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Lugo
Se ha reanudado el juicio contra Ana Sandamil, por el crimen de su hija Desirée, en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo, con la declaración de su ex pareja.
El que era novio de Sandamil ha acreditado que ella “tomaba medicación”, y que tenía “bajones y no se acordaba de cosas”. Seguidamente espetaba que tenía “miedo” al padre de la pequeña.
En ese momento desde el público que asistía a este juicio con jurado, alguien le increpó “mentiroso” lo que le valió el apercibimiento del presidente del tribunal.
Previamente, el padre, José Manuel Leal, ha lamentado que la defensa de Ana Sandamil está siendo “repugnante”, para deslizar que “no todo vale” al presentar “unos wasapps de conversaciones, parte de ellos y la parte que a ellos les interesaba”.
También añadió que para ella “Desirée era un objeto” y que el padre “no tenía ni voz, ni voto en su educación, ni tampoco se me dejaba ver hasta que un juez impuso las visitas”.
José Manuel Leal suscribía que “en ningún momento” hubo ninguna denuncia contra él, desmintiendo la declaración de la procesada que aludía a “maltrato sicológico”. “Sí de verdad hubiera habido los más mínimos indicios de lo que manifestaba, con tal de apartar a mi Desirée de mi lado hubiera hecho eso y mucho más, como al final hizo”, ha dejado caer.
El padre se ha aferrado a que “no estaba loca”, al tiempo que constataba la “ocultación de pruebas” que se producía a lo largo de la instrucción por este crimen, “como el pijama, o que ella y la madre estuvieran vestidas de calle”.
Finalmente significaba que piden la prisión permanente revisable para la madre de Desirée, aunque él ya ha sido castigado “con una cadena perpetua”, tras el fallecimiento de la niña.
El tres de mayor aparecía el cadáver de Desirée en la cama de Ana Sandamil, en Muimenta en el concello de Cospeito, con signos de haber sido asfixiada.