El sur de Álava, en riesgo de desertificación por el cambio climático
Rioja Alavesa es la zona que mayor riesgo de desertización presenta en Euskadi como consecuencia del aumento de las temperaturas
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Viñedos en Rioja Alavesa / IREKIA
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Vitoria
Rioja Alavesa es la zona que mayor riesgo de desertificación presenta en Euskadi como consecuencia del cambio climático. Los escenarios regionales de cambio climático en Euskadi advierten del aumento de los periodos de sequía que afectarán especialmente al sur de Álava. Se espera además un incremento teórico de los deslizamientos de ladera como consecuencia del aumento de precipitaciones extremas debidas al calentamiento global y a una mayor influencia humana.
Esta advertencia está incluida en la 'Estrategia de Protección de Suelo 2030' que ha presentado el Gobierno vasco con el objetivo de lograr suelos saludables para la biodiversidad y las personas, y una degradación neta cero para mitad de siglo, en 2050.
El documento asume que las actividades humanas afectan a la calidad del suelo y que el desarrollo social y económico conlleva "inevitablemente" su utilización. En este contexto, se marcan dos grandes objetivos; por un lado, minimizar su ocupación, a través de la valorización de los suelos ya antropizados, es decir, modificados por la actividad humana y, por otro lado, compensar los efectos del uso de suelo virgen, sin olvidar la necesidad de restaurar los suelos sometidos a procesos de degradación.
En concreto, la Estrategia define cinco objetivos estratégicos que son la reducción del consumo de suelo; la gestión de su ocupación; la protección de impactos perjudiciales; la restauración de los suelos degradados con el objeto de recuperar las funciones que le son propias teniendo en cuenta su ubicación; y la protección a través de la gestión y su uso sostenible por profesionales formados para ello y por una ciudadanía sensibilizada.
Además, también fija la visión de que todos los suelos de Euskadi sean gestionados para el año 2050 de forma sostenible, garantizando así la salud y las funciones del suelo a largo plazo, para su uso por las generaciones futuras.
Más de 12.000 parcelas potencialmente contaminadas
Tapia ha explicado también que, para la elaboración de esta estrategia se ha llevado a cabo un diagnóstico preliminar del estado de los suelos de Euskadi en aspectos como erosión, materia orgánica del suelo, artificialización-calificación urbanística, acidificación, contaminación, salinización, compactación, pérdida de biodiversidad, desertificación, deslizamientos y desequilibrio de nutrientes. La situación apunta a la existencia en Euskadi de 12.444 parcelas potencialmente contaminadas (9.644 Ha).
En ese análisis se pone de manifiesto, según ha destacado, la amenaza que supone la erosión para los suelos de Euskadi y la necesidad de incorporar los condicionantes de la erosión a cualquier política de intervención o gestión del territorio. Se recoge, asimismo, que deben estabilizarse o incrementarse las reservas de materia orgánica de los suelos de Euskadi como elemento "estratégico" para aumentar la resiliencia frente al cambio climático y contribuir a la reducción de gases de efecto invernadero.
69 acciones
En total se han definido 69 acciones para el primer plan de acción como base de partida para el despliegue de la Estrategia de Protección del Suelo de Euskadi. Esas acciones se enmarcan en siete ámbitos de actuación como son acciones transversales; planificación territorial; agricultura, ganadería y silvicultura; suelos naturales; suelos contaminados de origen industrial; tierras excavadas y economía circular; y mitigación y adaptación al cambio climático.
Entre las actuaciones previstas, está poner en marcha una política derecuperación y reutilización de suelos vacantes degradados que permita la recuperación de 400 hectáreas de suelos industriales contaminados y, en concreto, Tapia ha aludido al trabajo en algunas áreas de Santurtzi, de Burtzeña en Barakaldo, de Inama en Muxika, y de Playa Barri o Sakoni en Erandio, en el caso de Bizkaia y, en Gipuzkoa, La Herrera en Pasaia, Oikia en Zumaia o Arcelor Mittal en Zumarraga.
Además, desde la perspectiva de economía circular es necesario promover la reutilización y valorización de tierras excavadas en emplazamientos que han soportado actividades potencialmente contaminantes del suelo, teniendo en cuenta criterios de compatibilidad de la calidad del suelo. Uno de estos casos es el que se está llevando a cabo en Ibarzaharra, en Trapagaran y Sestao.
Tras la recuperación del emplazamiento de las antiguas instalaciones de la Babcock-Wilcox para promover nuevas actividades, ha sido necesarioelevar la cota de terreno aproximadamente tres metros, principalmente por razones de inundabilidad y parte de las tierras utilizadas ha tenido origen en la reutilización de tierras excavadas excedentes de proyectos de otros emplazamientos que han soportado actividades potencialmente contaminantes del suelo, evitando que su destino sea su deposición en vertedero.
Otro aspecto destacado es el potencial del suelo para abordar el reto del cambio climático, por su capacidad de absorción de carbono a través del suelo. En este sentido, Neiker está trabajando en la cuantificación del carbono absorbido en el suelo, después de implantar medidas activas para mejorar su fijación de carbono.
Un ejemplo de estas medidas son la regeneración de espacios periurbanos, como es el caso de Tonpoi en Bermeo, la renaturalización de la presa de Artukitza en Donostia/San Sebastián o las distintas parcelas en las que se están interviniendo en el parque agroecológico de Aramangelu/Basaldea, en Vitoria-Gasteiz.
Por último, se pondrá en marcha una red de seguimiento de la salud del suelo partiendo de la elaboración de un mapa de suelos de Euskadi, así como campañas y actuaciones para sensibilizar e implicar a la sociedad en su conjunto en la gestión sostenible del suelo.