La desunión de la derecha

Asturias
En 2011 la derecha asturiana se rompió en dos partidos, PP y Foro. Ahora ya son tres, sí se cuenta a Vox y se deja al margen a Ciudadanos, que según sus líderes, Ignacio Prendes y Juan Vázquez, es más centro que derecha. De estas cuatro fuerzas ajenas a la izquierda quienes peor lo están pasando en esta época poselectoral son aquellas que han tenido siempre como gran referente a Manuel Fraga.
El Partido Popular asturiano se encuentra totalmente dividido desde el pasado enero, desde que la nueva dirección nacional apostase por Teresa Mallada como candidata a la Presidencia del Principado. Y así continúa después de la jornada electoral del domingo. No hay arreglo posible, al menos eso es lo que quedó en evidencia en la reunión de ayer del comité ejecutivo regional. Hay dos PP, uno el de su presidenta, Mercedes Fernández, y otro, el de Teresa Mallada. Ambas están jugando muy fuerte y ahora la posible solución al problema (si es que la hay) la tiene el líder del partido, Pablo Casado. En todo caso, hay que recordar lo que sucedió hace ocho años cuando Mariano Rajoy apostó por un sector de los populares asturianos en detrimento de otro: Francisco Álvarez-Cascos no aceptó su decisión y se fue y creó otro partido.
Precisamente esa otra organización, Foro, parece estar agonizando. Después de haberse quedado sin representación en el Congreso y en el Senado tras su fracasada coalición con los populares, el pasado domingo dio un paso más hacia su volatilización. De contar con el 30,5 por cientos de los sufragios en los comicios autonómicos de 2011 ha pasado a tener poco más de un 6 por ciento ahora. Pero lo peor es su descalabro en los comicios locales en Gijón. Este municipio, la alcaldía que ostentó Carmen Moriyón durante dos mandatos (en el segundo gracias al apoyo de Podemos), fue la que mantuvo con vida al casquismo. El golpe ahora, sólo tres concejales, ha sido mayúsculo. Le ha dejado sin oxigeno. Ya no creen en este proyecto ni Carmen Moriyón, número uno al Principado en esta ocasión, que no recogerá su acta de diputada autonómica, ni quien aspiraba a sustituirla en la Alcaldía gijonesa, Álvaro Muñiz, que también se va y renuncia a ser concejal.