Un plan hídrico para Palencia
La Firma de Elisa Docio
"Un plan hídrico para Palencia", La Firma de Elisa Docio
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Palencia
El mundo se seca. Medio planeta mira al cielo. Los agricultores lo han hecho siempre, ahora miramos todos. Por eso de que los privilegios son invisibles no nos damos cuenta de la gran suerte que tenemos algunos de contar con un grifo que lo abrimos y suelta agua a discreción. ¡Qué haríamos sin nuestra ducha matutina!
Que si la cosecha se va agostar, es ahora el principal tema de conversación, y más con la polémica política de los regadíos de Doñana. Vamos tomando conciencia muy, pero que muy despacio de lo supondría una escasez extrema, sobre todo en la economía, sin agua no hay alimentos o estos escasean y se disparan, aún más, los precios.
En este contexto, una amiga me envía, con un doliente emoticono, un vídeo que encoge el corazón. Una gran manguera en manos de un operario municipal suelta un chorrazo de agua para recorrer el pavimento de la Calle Mayor en toda su longitud. Y es que duele verlo, parece obsceno ese derroche de agua, que además, a buen seguro, será agua potable filtrada, tratada y analizada, sí de esa que carece medio mundo que se muere de sed. Ver como se desperdicia con esa soltura inconsciente y egoísta da dolor. Y lo mismo observo yo, a menudo, en la Huerta de Guadián. Para limpiar su paseo y los bancos el agua corre durante horas como si no hubiera un mañana.
Ahora que estamos en precampaña y tenemos a los candidatos tan predispuestos a escuchar y prometer, tal vez, digo tal vez, a alguien se le ocurra la creación de un buen plan hídrico para la ciudad y sobre todo, arbitrar otros sistemas de limpieza más racionales. Barredoras, aspiradoras…, vivimos los tiempos de la mecanización. En Israel, los judíos convirtieron un desierto en un vergel con técnicas inteligentes de riego y aprovechamiento hídrico extremo. ¡Hay que pensar!
Pero nuestra administración es lenta, ya lo puso en claro Mafalda cuando llamó a su tortuga Burocracia. No obstante, no perdamos la esperanza, sin prisa, pero sin pausa, con el tiempo dejaremos de ver esos derroches obscenos de agua corriendo por las calles, parques y jardines, sobre todo porque como no se ponga a llover a cántaros, el Río Carrión dirá no puedo más y habrá racionamiento para todos.