Sociedad

El osezno recuperado en Igüeña vuelve a su hábitat natural del Bierzo

La Junta reintroduce al plantígrado en los montes próximos al lugar en el que fue localizado en estado crítico

Ponferrada

El esbardo fue recogido a finales de mayo en la localidad leonesa de Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, perteneciente al municipio de Igüeña, con un peso de 3,8 kilogramos y, tras su estabilización en las instalaciones del Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Valladolid y del Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre del Gobierno de Cantabria, permanecía en las instalaciones de la Junta en Valsemana hasta comprobar su perfecta aclimatación a un entorno de semilibertad, habiendo alcanzando un peso de 37 kilogramos de forma previa a su reintroducción.

La operación de traslado del ejemplar desde el recinto de aclimatación de osos pardos de Valsemana fue practicada por el personal veterinario de la Junta perteneciente a la red de centros de fauna, junto con personal técnico, agentes medioambientales, celadores de medio ambiente y las 'patrullas oso' de la Fundación Patrimonio Natural de la Junta de Castilla y León. Para ello, de forma previa a su traslado se realizó un chequeo veterinario del ejemplar, comprobando que durante la estancia en Valsemana había alcanzado los 37 kilogramos de peso, y que se encontraba en condiciones óptimas para su reintroducción al medio natural.

Desde su liberación, los agentes medioambientales y las 'patrullas oso' de la Fundación Patrimonio Natural de la Junta están realizando un seguimiento y monitorización constante del ejemplar para comprobar su correcta aclimatación al medio natural. Para ello, el osezno está dotado de sistemas de seguimiento GSM y VHF, que permitirá de forma continua conocer la localización del ejemplar y poder evaluar así su adaptación al medio natural.

Recuperación del osezno

El ejemplar fue recogido por los agentes medioambientales y trasladado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Valladolid. En los primeros días de su llegada al CRAS se encontraba en estado crítico con pronóstico reservado, presentando estupor y reflejos disminuidos. Conforme pasaron los días, mostraba desde períodos de alerta ocasionales hasta encontrarse completamente atento con respuesta a estímulos ambientales que le rodeaban.

Tras las primeras semanas de tratamiento comenzó a poder incorporarse sobre las extremidades posteriores, llegando a poder mantener el equilibrio en estación por cortos periodos de tiempo, hasta que finalmente consiguió caminar, correr y trepar, pasando de los 3,8 kilogramos a los 8,95.

El 22 de junio fue trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Gobierno de Cantabria en Villaescusa, comenzando así la segunda fase de la recuperación del ejemplar, con el objetivo de que pudiera ser liberado con garantías en el medio natural, evitando el contacto con humanos en un ambiente controlado, realizando un seguimiento exhaustivo y continuando su desarrollo de manera normal, en condiciones de mínima intervención humana.

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