Trenes fantasma
La Firma de Elisa Docio
"Trenes fantasma", la Firma de Elisa Docio
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Palencia
Ayer, mi vecina Teresa necesitó desplazarse a Madrid por un asunto familiar urgente. Fue a la ventanilla de Renfe y no le pudieron vender un billete porque todos los trenes figuraban completos, de modo que optó por viajar en autobús. Tres horas largas en vez de hora y media de viaje. Por supuesto, le dio tiempo a mirar el móvil con calma. De pronto se encontró en Twitter varios hilos sorprendentes: en cada jornada cientos de trenes circulan semivacíos por toda la geografía nacional. Investigando en internet descubrió una cosa llamada “Abono gratuito para viajeros frecuentes” en servicios ferroviarios de cercanías y media distancia.
Su adquisición, sencilla y tan rentable, consiste en obtenerlo a cambio de una fianza de 20 euros que se recuperará si se efectúan al menos 16 viajes en 4 meses. Pues bien, y aquí viene la demostración de mezquindad e incivismo de muchos usuarios que reservan plaza en los de media distancia y no viajan, porque no tienen necesidad en ese momento o porque no les da la gana, pero no cancelan, solo con el mísero interés de recuperar esos 20 euros al final del plazo. En las redes los llaman los trenes de Schrödinger porque son al mismo tiempo trenes completos y trenes vacíos.
Muchos estudiantes rabian y muestran su enfado en las redes sociales, no pueden volver a su casa el fin de semana o retornar a sus lugares de estudio. Lo mismo ocurre con los trabajadores para quienes principalmente se creó este beneficio que no pueden disfrutar si los inmorales, por no aplicarles un calificativo más grueso, se empeñan en obstaculizarlo por puro egoísmo e insolidaridad.
Ahora que el Gobierno acaba de prorrogar la gratuidad para todo el año 2023 se debiera arbitrar un sistema de control sistemático con sanciones bien gordas para los caraduras.
Así somos en este país, por menos de nada recurrimos a la rapiña y a la picaresca. Y no mejoramos. ¡Qué paciencia!