Sociedad

Moscardó y Milans del Bosch: las otras exhumaciones pendientes en Toledo

La nueva Ley de Memoria Democrática establece que ningún personaje relacionado con el golpe de Estado, la Guerra Civil o la dictadura puede ocupar un lugar preeminente

Toledo

Las asociaciones de la memoria histórica piden al Gobierno central que la exhumación de Primo de Rivera del Valle de los Caídos se extienda también a otros militares franquistas enterrados con honores en edificios públicos o templos religiosos. Es el caso del general Moscardó y de Milans del Bosch, uno de los instigadores del golpe de Estado del 23-F. Los restos de ambos yacen en la cripta del Alcázar de Toledo, que actualmente acogen el Museo del Ejército y la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

La petición resurgió con la exhumación de Franco y la aprobación de la nueva Ley de Memoria Democrática, que establece que ningún personaje relacionado con el golpe de Estado, la Guerra Civil o la dictadura puede ocupar un lugar preeminente y que despeja el camino a esta reivindicación. Desde la Fundación Manuel Azaña sostienen que la antigua Ley de Memoria Histórica ya contemplaba estas exhumaciones y que sólo hace falta voluntad política para llevarlas a cabo.

”Los restos tendrán que ser exhumados y trasladados a cementerios familiares, pero no se puede seguir manteniendo este tipo de cosas en dependencias del Ministerio de Defensa en un estado democrático”. Así de contundente se expresa su presidente, Isabelo Herreros, que recuerda que, junto a Moscardó, la cripta del Alcázar toledano acoge a otros familiares y militares golpistas en base a “una especie de privilegio que sigue vigente y que, al parecer, les da derecho a ser enterrados allí”.

La ley recoge además otras novedades, como resignificar el Valle de los Caídos, anular las sentencias impuestas por tribunales franquistas, financiar un plan de exhumaciones para las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo o prohibir aquellas fundaciones o actividades que hagan apología del franquismo o que humillen a las víctimas, con sanciones para garantizar su cumplimiento.

Entre esas actividades, la Fundación Manuel Azaña sitúa los actos en honor a la Virgen del Alcázar o “Fiesta de la Liberación”, que se celebran en Toledo en septiembre y con los que se conmemora -procesión incluida- la liberación del Alcázar por las tropas franquistas. Actos que cuentan con la participación del Arzobispado de Toledo y que, además de la Catedral, tienen como escenario el patio del Alcázar, en dependencias del Ministerio de Defensa.

“Esto no es de recibo en un estado democrático”, lamentan desde esta fundación que apela a la simbología franquista de esta hermandad, presente en su página web y redes sociales, en las que, señalan, hay “toda una exaltación de aquella sublevación militar. “Lo que se produjo a finales de septiembre y principios de octubre de 1936 en Toledo fue de una represión despiadada. Se están festejando hechos muy tristes para muchos toledanos”, concluye Herreros.

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