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Papel y pluma, con María Henríquez: propuestas ejercicio 3 y ejercicio 4

Cada jueves en Hoy por hoy Las Palmas con Jonás Oliva te proponemos esta sección sobre escritura creativa para que des rienda suelta a tu creatividad sin vergüenza y crear una comunidad de apasionados por la escritura

Cada jueves en Hoy por hoy Las Palmas con Jonás Oliva, la profesora María Henríquez nos guía en esta sección sobre escritura creativa para que des rienda suelta a tu creatividad sin vergüenza y crear juntos una comunidad de apasionados por la escritura. Puedes escuchar el podcast íntegro en el siguiente enlace y participar en el primer ejercicio que te proponemos en la parte inferior de esta página, enviándonos tu propuesta semanal al whatsapp del programa 607 575 031, con texto mecanografiado y hasta el miércoles anterior a cada sección.

Puedes escuchar el podcast íntegro en este enlace:

Sección Papel y pluma, con María Henríquez: propuestas ejercicio 3 y ejercicio 4

10:02

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EJERCICIO 4:

Vamos a escribir sobre un lugar importante para quien escribe. Puede ser una habitación de la casa de algún familiar en tu infancia o también puede ser un lugar donde te gusta estar en la actualidad. Preferiblemente vamos a elegir un espacio en una casa o en un edificio. Tiene que ser bien conocido por quien va a escribir, quizás hayan transcurrido partes de nuestra vida ahí. Puedes comenzar a escribir a partir de un detalle de ese sitio o partir de un olor o de un sonido (cualquiera de ellos asociados a ese lugar).

Para empezar, quizás prefieras escribir a partir de una descripción general del sitio o a partir de una emoción, un color, una costumbre que se vincule con ese espacio. Elije la forma que te resulte más atractiva. Una vez sepamos sobre qué lugar vamos a escribir, intenta visualizarte en ese espacio (quizás cerrando los ojos) y empieza a escribir a ver qué te sale. Escribe durante al menos 7 minutos sin parar, no te preocupes de corregir mientras escribes. Céntrate en la creación, al terminar ya podrás revisarlo y editar lo que quieras cambiar. ¡Que lo disfrutes!

El texto de esta semana relacionado con el ejercicio es de Theodor Kallifatides, de su libro Otra vida por vivir.

En este extracto el autor se refiere a su estudio de trabajo como “su guarida” y aquí podemos observar brevemente lo que le inspira:

Lo amaba. Amaba mi estudio. Por la mañana, cuando llegaba, lo saludaba, le preguntaba cómo había pasado la noche y si tenía algo para mí ese día. Y siempre tenía algo. La escritura está, sí dentro de nuestra cabeza, pero también alrededor de nosotros, en las paredes y en los muebles, en el olor a café, en la luz de la lámpara. En días benditos todo es escritura, y en días malditos nada lo es.

Entraba en el estudio rezongón y mísero y al cabo de diez minutos encontraba en mí al hombre que escribía.

¿Por qué era así? No lo sé. Quizá en la habitación aun viviera el aura del inquilino anterior con quien no me topé jamás, no tenía idea de qué tipo de persona era, sólo sabía que seguramente habría llevado una vida solitaria, porque en el dormitorio aún había una cama individual de hierro. (págs. 26-27).

PROPUESTAS DE LOS OYENTES PARA EL EJERCICIO 2: ME GUSTA / NO ME GUSTA

Lo que me gusta y lo que no me gusta

Me gusta seguir construyendo aprendizajes a través de las experiencias de mi vida y generalmente lo hago escuchando y hablando, por eso me encanta conversar y sorprenderme con mis palabras. En no pocas ocasiones me escucho diciendo algo que no he dicho nunca y que acabo de descubrir mientras hablo. Todo está dentro de mí, lo sé, pero hasta que no sale en forma de palabras por mi boca no sabía que estaba y me sorprendo y me emociono y mis ojos se rayan.

No me gusta que traten de hacerme ver blanco lo que yo veo claramente negro, porque me parece tan enriquecedor que yo pueda ver algo negro claramente y que otro pueda ver lo mismo con un blanco intenso que casi le ciega los ojos. Entre una mirada y otra existen infinitas miradas que se van acercando al blanco o distanciando del negro. Esta es nuestra originalidad, la mirada.

Manuela Álvaro Alonso

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Me gusta

Ese olor desconocido que me asaltaba emboscado cuando subía La Isleta a la hora del calor para almorzar a casa de mi abuela; ese olor desconocido que todavía me encuentra emboscado en un recuerdo impreciso.

No me gusta

Ignorar si ese olor es de friegasuelos, suavizante o fruta exótica, o si es el señuelo de un zaguán oscuro. No me gusta no saber si es un olor bueno o si es un olor malo; si ese olor me acompaña o me persigue.

Magec Montesdeoca

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Algunas de las cosas que me gustan

Me gusta pasear por la orilla de la Playa de Las Canteras a primera hora de la mañana, con la marea muy vacía, las rocas a la vista, y casi sin gente; avanzar por el agua mientras los alisios acarician mi rostro y me embriaga la fragancia de la maresía; caminar pisando los montones de seba acumulados y agacharme para sentir más de cerca su olor. Me gustan las puestas de sol en Tamadaba y Las Canteras, y el olor a excrementos de los establos y chiqueros de Fontanales. Me gusta ver las gaviotas en la Playa de La Laja y oírlas graznar, el café recién hecho y bailar salsa y merengue. Me gusta el aroma a gofio que escapa de cualquier molino, los calamares a la romana y el pulpo a la gallega y a la canaria. Me gusta la deliciosa sensación asfixiante al leer a Dostoyevski y a Camus, y oír a Los Fronterizos y Los Cantores de Quilla Huasi. Me gusta la cerveza sin alcohol tostada y el agua con gas, la música ( o lo que sea) de Quevedo, las baladas y Teddy Bautista con Los Canarios. Me gusta correr y andar por El Confital, sentir mi cuerpo en movimiento, el placer de estar vivo, en pie, subir a la cruz que está en lo alto de la Cueva de Los Canarios y contemplar Las Palmas capital desde lo alto mientras respiro muy hondo. Me gusta el reggaetón más macarra de Bad Bunny, Maluma y Daddy Yankee, el mojito, la chicha y la caipirinha. Me gustan los higos muy maduros sacados de la nevera, frescos, para embarrarlos con gofio, los tunos cuando me los venden ya pelados y los mangos, el manjar de los dioses.

Antonio Castellano

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Me gusta / no me gusta

Me gusta levantarme cada mañana sin ayuda de un sonido estruendoso que te recuerda que las mañana de trabajo deben ser presurosas y obligadas.

Me gustan los paseos largos a la luz de la salida del sol mientras despierto al día.

Me gustan las sonrisas abiertas y sencillas cuando los ojos miran al otro en lo más adentro.

Me gusta escribir con lápiz entre las dos líneas que ya no se estilan, y me gusta leer entre líneas los mensajes escondidos que nos vacilan.

No me gusta la retahíla repetitiva de las noticias en el telediario.

No me gusta el café amargo con leche de vaca.

No me gustan las habitaciones oscuras en un día de primavera.

No me gusta la mesa cuando los papeles desordenan mi mente.

Belinda Caldera Flores

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Me gusta / no me gusta

Me gusta mirar las pupilas de los gatos, porque en su fondo se ve el universo entero iluminado. No me gusta ver pasear los perros atados a sus amos que, a su vez, son sus criados. Me gusta el olor de la tierra recién llovida y nadar en el mar, que es como abrazarlo. No me gusta el bacalao, que es como comer un pescado momificado. No me gustan los que no vienen a las reuniones y envían un mensaje diciendo: “disfrutad del encuentro”. ¡Ah! Y me gustaban los silencios del Loco de la colina.

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Me gusta / No me gusta

Amanece que no es poco y me gusta comprobar que sigo viva, y que se me esparza por las venas el aroma oscuro del café, cuando aún el sueño me sobrevuela las pestañas. No me gusta que un castillo se levante y me recuerde todas las cosas que me restan por hacer. No me gusta la algarabía de las calles impregnadas de olor a asfalto y combustible, no me gusta la gente que pide dinero sentada sobre la acera, ni esa prisa descontrolada que nos impide ver. Al atardecer vuelvo a la casa, a la luz del pasillo, a las macetas de mi salón y me gusta el abrazo que al fin nos damos el libro, el sofá y yo.

Puri

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Me gusta / no me gusta

Me gusta tomar un café mientras veo a la Mariposa Monarca llegar.

No me gusta oír a mi vecino gritar.

Me gusta la Mariposa Monarca porque es fiel al sitio donde nació. Revolotea sobre la Asclepia presumiendo de sus luminosos colores. Sin hacer ruido, con mimo, pone sus huevos en lugar seguro y revolotea para irse. Evito tocarla para proteger el polvo de sus alas, necesario para volar. Yo extasiada, saboreo mi café, dichosa y en paz.

No me gusta cuando mi vecino grita sin ton ni son intoxicando el ambiente, asustando a la mariposa y alterando la paz, haciendo que el momento mágico del tentempié pierda su esencia.

Loly Verde T.

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Me gusta / no me gusta

Me gusta el sonido de trinar de pájaros, de maderas de pipas de vinos deslizándose sobre pinillo seco, de cubos chapoteando dentro de los aljibes. Los sabores de los tazones de café con queso, de leche con gofio, de huevos revueltos con azúcar y limón. El olor a tarozada, a niebla atrapada entre los pinares, a tierra húmeda tendida al sol. Ese escalofrío cuando los dedos de Eva se abren paso por mi pelo. La visión de dos copas de vino entre calderos que chapotean al fuego. Pensar, que algún día, pueda escribir un texto que le guste leer a alguien. La sonrisa en los rostros de la única raza que hay, la humana.

No me gusta el ruido estridente, el reguetón, los conciertos desconcertados. Los dueños de los perros que descuidan sus excrementos, los fumadores irrespetuosos con sus colillas y humos. La sensación de repelús al frotar las manos palma contra palma. El enervamiento de los conductores en su deambular diario. Los hablantes atropellados a los que sus lenguas no consiguen seguirle el ritmo de sus enajenados pensamientos. Esa sensación de egoísmo individual e incívico que ha hecho presa en esta sociedad.

Chano Gómez

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Me gusta

Me gusta el sonido de la espuma deshaciéndose en la orilla. Y mi cuerpo flotando, en total confianza, sobre el mar en calma. Ese ondular continuo, menciéndome sin prisa. Mis ojos pasando del naranja de mis párpados al azul intenso del cielo que me observa. El calor del sol en mi pecho, y el frescor del mar y de la brisa que despiertan mi cuerpo y lo liberan del peso de los días, del dolor acogido, del sufrimiento compartido.

Cada cierto tiempo requiero de este ritual. De esta forma de bautizo que renueva mis células de la impresión recibida en la consulta. No me gusta sentir mi cuerpo perdiendo su energía. El trauma es como un agujero negro que absorbe la vida y la esperanza. Un bucle, aparentemente interminable, que atenaza la voluntad y fija el miedo, como si de alquitrán se tratara. Por eso me reúno con el mar cada semana. Y en este acto simple, de piel y agua salada, de gritos de gaviotas, mi cuerpo se libera, mi alma se transforma. Y, de vuelta a la consulta, mi presencia se alía con la esperanza de los que vienen, en un baile que, con frecuencia, alivia a mis pacientes.

P.M.

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Me gusta

Pasar mi mano por los rollos de tela en una de esas tiendas en las que las venden por metros…

Cuando era pequeña nos hacía la ropa una modista. Eran los años 70 y muchas niñas por vestir en mi casa… Mi madre nos enseñaba figurines, así llamaba a las revistas con modelos que paseaban vestidos perfectos. Yo los miraba e intentaba imaginarme vestida con la tela que habíamos elegido, lejos de aquellas modelos estilizadas y serias.

Para poder hacernos el traje de domingo, íbamos a El Kilo. Mi madre caminaba siempre delante mientras yo iba pasando mi mano por aquellos rollos inmensos de metros de sueños. Recuerdo esa sensación de estar tocando el mundo de las texturas…

Y así, mi dedos aprendieron su tacto: la sensualidad de la seda, la languidez del lino, el abrazo amoroso del algodón…Recuerdo que los que dispensaban las telas eran siempre hombres, señores que saludaban a mi madre. Tenían un metro de madera cobriza, y al medir siempre dejaban un par de centímetros de cortesía antes de separar nuestro trozo con unas tijeras alargadas y decididas.

Por eso todavía me gusta pasar la mano por los rollos de telas en las tiendas, he estado en muchas desde entonces... Sin embargo, las yemas de mis dedos todavía reconocen ese momento: la niña que fui me saluda, estoy ante la modista y el traqueteo de la máquina de coser.

Glauka

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Me gusta / no me gusta

Me gusta la dulce voz de mi madre, que con su cariño me despierta por la mañana con amorosas palabras, acariciando tiernamente mis oídos. Me gusta el aroma de las flores de lavanda que cultivan mis vecinos. Es una fragancia que me transporta a los mejores momentos de mi infancia. No me gusta el ruido ensordecedor de la música de las discotecas en plena noche. No me gusta el olor a gasolina que desprenden los coches ensuciando el aire.

Jenifer Déniz Rodríguez

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Me gusta / no me gusta

Me gustan los atardeceres. Sentir el calor tenue de los últimos rayos del día sobre la piel. Cerrar los ojos, conectar con los pequeños detalles del día, los retales que componen mi vida. Envuelta en esa luz mágica, hipnotizada por la perfección de la circunferencia solar, late fuerte en mi un sentir de agradecimiento pleno, de aceptación y valentía.

Me gustan especialmente los atardeceres frente al mar. Sentir la caricia del viento húmedo, paladear su frescura. Sentir el embrujo cromático de la gama de naranjas, rojos, violetas y azules….

Me gusta compartir los atardeceres. Ensanchar el alma al unísono, sentir cómo se eriza cada poro de mi piel cuando surgen los aplausos.

Los atardeceres me llenan de fuerza para afrontar la noche y el nuevo día; acoger lo que esté por venir disfrutando con intensidad la vida.

Pat

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Me gusta / no me gusta

Me gusta conversar con personas mayores y aprender de su sabiduría y ver la expresión de sus miradas, también la de los niños que es trasparente y puedes ver su Alma a través de ella. Me gusta la amistad leal, sincera, la gente con clase coherente, respetuosa, empatica, ver la belleza en esta cualidades igual que la belleza de las flores en primavera, los días soleados y también los nublados y lluviosos y ver las curiosas figuras que se forman con las nubes, y disfrutar del agua de la lluvia cayendo en mis manos. Disfrutar de una comida que me recuerde a la de mi madre o mi abuela y trasladarme a esos momentos de antaño. No me gusta encontrarme con gente maleducada que no respetan a los demas,que son egoístas volubles y se creen el centro de todo invaden tu espacio .Tampoco cuando hablas y la gente no te escuchan,pero no me importa porque ellos se lo pierden. Me gusta que al dia la fecha continúe sin tener un móvil y no me gusta que para gestionar muchas cosas se me exija tenerlo, me gusta se me atienda personalmente y ver las caras con las personas que se trata.

María del Pino Bolaños Montelongo

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Me gusta el olor a pan recién horneado, que me recuerda el hogar y me envuelve en una atmósfera segura, de bienestar y alegría. Me gusta despertar con el tintineo del mortero, papá y mamá en la cocina preparan el desayuno; anticipo los olores del pan con mantequilla y ajo crujiente, la corteza tostada, la miga dorada humeante, en la mesa vasos con zumo de naranja recién exprimido, los tazones de blanca leche caliente espumada qué pronto cambiaran de color y de sabor. Encima de la mesa el azucarero el bote de gofio de millo con su pala de hojalata, el cuenco de algarrobo finamente molido, el queso troceado, una manilla de plátanos y de fondo canta la cafetera. La fiesta de colores y olores quedó en la cocina; ahora los pasillos huelen a jaboncillo, pasta de dientes y colonia.

María del Val Crespo Ares

 
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